Publicada el: 6 de junio de 2026 :: 6:46 am

Malvinas, Argentina: un gran esfuerzo en el aire

Malvinas, Argentina: un gran esfuerzo en el aire

El derribo de un bombardero BAC Canberra el 1 de mayo evidenció la vulnerabilidad de esos aviones ante las defensas británicas. Tras dos misiones realizadas el 2 y el 3 de mayo sin encontrar blancos, se decidió que los Canberra del Grupo 2 de Bombardeo, al mando del mayor Ramón Vivas, no volvieran a salir contra la flota británica.

También se planearon salidas de interdicción marítima contra buques logísticos que apoyaran el esfuerzo británico, siempre que navegaran en solitario hacia el sur.

El 17 de mayo despegaron cuatro aviones con apoyo de un Gates Learjet del Escuadrón Fénix. Debían volar a Mar del Plata para reabastecerse y luego atacar un petrolero al este de esa ciudad, pero la operación fue cancelada antes de que partieran.

Ese mismo día se envió uno de los bombarderos equipado con radar y con tres tripulantes. Salvo una ocasión en que el mayor Vivas voló solo, comenzó misiones de vigilancia marítima con el indicativo Krill, repetidas el 20, 21 y 25 de mayo y el 11 de junio.

Durante abril, técnicos de la II Brigada Aérea desarrollaron un lanzador de chaff y bengalas para proteger a los Canberras de los misiles británicos. El sistema tenía capacidad para siete cartuchos en los Canberra y cinco en los Learjet.

La estructura se construyó con cartuchos para arrancar motores, rellenos con bengalas, y con franjas de aluminio hechas con una máquina para hacer fideos, obsequio de una fábrica de pastas de Paraná.

La eficacia del sistema se comprobó después, con un Mirage IIIEA que interceptó un bombardero. Entonces se observó que el bloqueo de radar del Canberra se perdía cuando se lanzaba el chaff.

Cuando se produjo el desembarco del 21 de mayo en San Carlos, el mayor Jorge Chevallier planeó una misión con ocho Canberras, ocho bombas Mk.17 por avión y escolta de Mirage IIIEA para bombardear la cabeza de playa.

Se preveían 32 toneladas de bombas sobre una zona de 2 kilómetros por 2 kilómetros, desde 45.000 pies de altura. Pero, cuando tres bombarderos ya habían despegado, la misión fue cancelada por información que indicaba que la cabeza de playa se había dispersado y que había gran actividad de Sea Harrier en la zona.

A esa altura, la principal amenaza para los Canberra eran los Sea Dart del HMS Coventry, ubicado al norte de Isla Borbón.

Desde entonces se decidió que los Canberra operarían solo de noche. Como llevaban un navegante a bordo, podían trazar la ruta al blanco con mayor precisión. Se hicieron entonces vuelos de entrenamiento nocturnos, en formación cerrada, a muy baja altitud, sin luces y en silencio radiofónico.

La comunicación entre aviones se realizaba con una pequeña luz y código Morse. La primera misión nocturna de bombardeo salió el 26 de mayo desde Río Gallegos, pero el mal tiempo sobre el teatro de operaciones obligó a regresar. Aterrizaron a las 4:40.

Mientras esos aviones volvían, a las 3:20 del 27 de mayo dos Canberra salieron a bombardear el campamento británico en la bahía Ajax. Debían guiarse por un fogón en la BAM Cóndor, ya que el ataque sería a baja altitud, sin luces y en silencio de radio.

Aunque no vieron el fuego, localizaron el objetivo y, desde unos 800 pies, lanzaron las bombas sobre el campamento. Regresaron a las 6:00 en su primera misión exitosa.

Dos días después despegaron otros dos Canberra, armados con cuatro bombas Mk.17 de 500 kilos, hacia el mismo objetivo. Pese a la niebla, lanzaron las bombas a 700 pies de altura y confirmaron la explosión.

El 31 de mayo volvieron a salir hacia San Carlos. Uno de los aviones regresó, pero el otro siguió al blanco con los capitanes Carlos Pastrán y Fernando Casado. Las bombas cayeron cerca de donde estaban en tierra los helicópteros Sea King del escuadrón 846 de la armada británica.

Inmediatamente después atacó la escuadrilla Odín con otros dos Canberra. Los helicópteros estuvieron a punto de sufrir daños y fueron evacuados esa mañana al HMS Fearless para evitar su destrucción.

Ante el avance británico sobre Puerto Argentino, se decidió atacar la concentración de tropas enemigas en Monte Kent. La primera salida fue el 1 de junio con tres aviones, cada uno armado con tres bombas de 500 kilos.

Uno de los aviones tuvo que regresar por una falla, pero los otros lanzaron sus bombas sobre el blanco. La fragata HMS Minerva detectó a los aparatos y los pilotos informaron de un misil disparado contra ellos.

El radar de la Fuerza Aérea Argentina en Puerto Argentino detectó además un Sea Harrier que intentaba cazarlos. Se avisó a la tripulación, que lanzó bengalas y logró escapar.

El 4 de junio se volvió a bombardear la zona con cinco aviones, apoyados en su navegación por un Hércules. Antes habían atacado tres IAI M5 Dagger. Los aviones lanzaron sus bombas con éxito y nuevamente intentaron interceptarlos Sea Harrier, sin lograrlo.

Los británicos habían situado al destructor HMS Cardiff en una trampa de misiles cerca de las islas para detectar y derribar a los Canberra, pero no dispararon contra ellos.

El 5 de junio salieron cuatro aviones para un nuevo ataque, pero fueron recibidos por misiles antiaéreos y debieron abortar. El avión de los 1º tenientes Mauad y Acosta casi fue derribado por un Sea Dart.

Durante la maniobra para esquivar el misil, la estela provocó una turbulencia que apagó el motor derecho. El avión aterrizó con un solo motor, se salió de pista y sufrió solo daños menores.

Tras esas misiones, los británicos enviaron el portaaviones HMS Invincible y la fragata tipo 22 HMS Brilliant a una posición 100 millas al oeste de las islas, entre la noche del 6 y el 7 de junio, para lanzar Sea Harriers e intentar derribar a los Canberra antes de que llegaran a sus objetivos.

La operación no tuvo éxito porque esa noche el mal tiempo impidió volar a los Canberra. Cuatro aviones fueron desplegados desde Trelew a Mar del Plata junto a un BAe HS-125 del Escuadrón Fénix para preparar el ataque del 8 de junio al petrolero Hercules, junto al C-130H Hércules configurado como bombardero.

El 10 de junio los aviones volvieron a Trelew y esa noche salieron para atacar Monte Kent. El 12 de junio, los dos que despegaron en los primeros minutos del día para bombardear Bluff Cove debieron regresar por problemas en los tanques suplementarios de combustible.

Después salió la escuadrilla Acuario. Su líder también regresó, aunque el numeral sí logró atacar Bluff Cove y aterrizó a las 2:30 de la madrugada.

Esa noche salieron dos aviones para bombardear Port Harriet House, cerca de Monte Kent, donde estaba el puesto de mando de las fuerzas terrestres británicas. El regreso por mal tiempo dio paso a la escuadrilla Berlín, con dos aviones.

En su aproximación sobre el mar, al norte de las islas, divisaron dos buques británicos. Pasaron entre ellos y pudieron ubicar el objetivo al ver Puerto Argentino iluminado en medio de la noche, lo que les permitió ajustar la navegación. Lanzaron sus bombas y luego supieron que dos Sea Harrier intentaron perseguirlos.

Aterrizaron en la madrugada del 13 de junio. A las 21:30 de ese día salió la escuadrilla Baco, liderada por los capitanes Pastrán y Casado, junto a los tenientes Rivolier y Annino, escoltados por dos Mirage IIIEA de la Escuadrilla Plutón.

La misión, como las anteriores, era atacar el puesto de mando en Port Harriet House con cinco Mk-17. Los aviones se aproximaron por el sur y cerca de las 23:00 lanzaron sus bombas.

De inmediato les dispararon al menos un misil Sea Dart. Uno impactó en la parte inferior del avión de Pastrán y Casado. El capitán Pastrán logró eyectarse, pero el asiento del capitán Casado no funcionó y murió.

A las 00:05 del 14 de junio aterrizó en Río Gallegos el otro Canberra, último avión de la Fuerza Aérea Argentina en operar en la guerra. Los Canberra realizaron 58 vuelos: nueve de reconocimiento y el resto de bombardeo. Dieciocho alcanzaron sus objetivos. Volaron 295 horas y lanzaron 85.000 libras de bombas.

Aviones civiles en guerra

Una unidad singular fue el Escuadrón Fénix, creado en 1978 durante la crisis con Chile por iniciativa del brigadier retirado Gilberto Hilario Oliva. Reunió aviones civiles para cubrir algunas necesidades de la Fuerza Aérea durante el conflicto.

Cuando comenzó la guerra de 1982, el capitán retirado Jorge Luis Páez fue convocado en abril para organizar la unidad. Unos 110 pilotos civiles, algunos militares retirados, mecánicos y otras personas integraron el escuadrón, con grado de alférez en comisión.

Los aviones usados incluyeron 17 jets ejecutivos y 23 turbohélices, a los que se sumaron cuatro Gates Learjet 35A de la II Brigada Aérea de la Fuerza Aérea Argentina. Todos estaban equipados con cámaras fotográficas ventrales.

El Instituto Nacional de Aviación Civil envió además dos Learjets, un FMA IA-50 GII y dos Douglas C-47, aunque estos últimos tres solo se utilizaron en vuelos de transporte sobre el continente.

Sus tareas consistían en distraer para saturar los radares británicos y atraer a los Sea Harrier, de modo que las escuadrillas de ataque alcanzaran sus objetivos. También guiaban a las escuadrillas de combate hacia las islas con navegación VLF Omega, retransmisión por radio, reconocimiento, búsqueda y rescate, transporte rápido, evacuación médica y patrulla costera.

Los aviones se elegían por su rendimiento. Solo los Learjet se usaban para misiones de distracción y el HS-125 para retransmisión por radio.

Fue la única unidad argentina que contó con ciudadanos británicos residentes en el país. Uno de ellos fue Jimmy D. Harvey, nacido en Inglaterra y ex piloto de la RAF, veterano de la Segunda Guerra Mundial, que volaba el Learjet 24 de la empresa Orue.

El otro fue Alan Withington, que voló en la última parte del conflicto y también realizó muchas misiones con la RAF durante la Segunda Guerra Mundial, aunque nació en Córdoba y provenía de una familia británica.

El 24 de abril comenzaron las operaciones, sobre todo de reconocimiento. La mayoría de los aviones operó desde Comodoro Rivadavia, donde se utilizó el hangar de YPF para mantenimiento.

El 1 de mayo se hicieron las primeras misiones de distracción con cuatro Learjet, que volaban casi hasta las islas para atraer la atención de los Sea Harrier y saturar los radares británicos. Regresaban al continente cuando los interceptores se acercaban.

En paralelo, dos Mitsubishi MU-2 hacían retransmisión de radio entre los aviones de combate y las bases, uno por la mañana y otro por la tarde.

Estas misiones continuaron casi todos los días. El 8 de mayo, ante los bombardeos nocturnos sobre la flota británica, la Fuerza Aérea Sur ensayó un engaño: dos Learjet 35 con indicativo Nácar despegaron de Comodoro Rivadavia a la 01:26 y llegaron a Soledad a las 02:36.

Allí simulaban ser aviones de combate y observaban el fuego de los cañones del buque. Luego regresaron a su base. Al parecer, el objetivo se cumplió, ya que a las 02:48 cesó el bombardeo británico y el radar de las islas detectó una patrulla de Sea Harrier.

La patrulla voló hacia ellos, lanzó una bengala y después regresó al portaaviones. La operación se repitió a las 06:00 del 9 de mayo, pero al oeste de Puerto Argentino el radar ordenó regresar por la cercanía de otra patrulla de Sea Harrier, que intentó cazarlos sin éxito.

Más tarde, a las 10:07, despegaron dos Learjet. Sobre Bahía del Aceite vieron una estela de condensación acercándose y rompieron la formación, iniciando un descenso brusco mientras la tripulación observaba dos misiles volando hacia ellos.

Eran dos Sea Dart lanzados desde el destructor HMS Coventry, que identificó erróneamente los aviones como un Hércules escoltado por dos cazas. Los Learjet escaparon a muy baja altura y la tripulación del buque creyó haberlos derribado. Ambos aterrizaron en Río Gallegos a las 12:57 y luego siguieron a San Julián.

Al mismo tiempo, otro Learjet sobrevoló Puerto Argentino, más al este, cuando el operador de radar en tierra le ordenó un giro cerrado a la derecha al detectar un Sea Dart que pasó muy cerca de la punta del ala. El avión descendió y regresó a Río Gallegos a las 13:10.

Por la gran cantidad de misiones de combate del 21 de mayo contra los desembarcos británicos, se realizaron numerosas acciones de diversión y engaño. El 1 de junio, tras la pérdida del C-130H matrícula TC-63, derribado por un Sea Harrier, el Learjet LV-LOG fue enviado en una misión SAR a la zona.

Despegó a las 15:20 desde Comodoro Rivadavia y se acercó al área donde el avión fue derribado, 55 millas al norte de la Isla Borbón. Allí vieron una patrulla de Sea Harrier a unos 2.000 o 3.000 pies, por lo que escaparon volando muy bajo y aterrizaron a las 18:15.

El 7 de junio, los Learjet T-24 y LV-ONN, con indicativo Nardo, despegaron de Comodoro Rivadavia a las 8:00 y volaron hasta la posición 51º15’S-60º30’O, a 40.000 pies. Allí tomaron contacto con el radar en Malvinas.

A las 9:06, el copiloto del numeral vio dos pequeños destellos en la superficie del estrecho de San Carlos y luego dos estelas de misil ascendiendo. El piloto del líder, vicecomodoro Rodolfo De La Colina, también las vio y comenzó a girar a la izquierda.

Mientras informaban al operador de radar que regresarían al continente, su avión fue alcanzado por uno de los Sea Dart. El numeral, a unos 200 o 300 metros y por encima, vio una gran bola de fuego tras el impacto y observó la parte delantera del avión aún intacta, cayendo en picada.

Toda la tripulación del T-24 murió con la aeronave: el vicecomodoro Rodolfo De La Colina, jefe del Escuadrón Fénix; el mayor Juan Falconier; el capitán Marcelo Lotufo; el suboficial ayudante Francisco Luna; y el suboficial auxiliar Guido Marizza.

El piloto del LV-ONN, el teniente primero Eduardo Bianco, aceleró a fondo y escapó, aterrizando en Comodoro Rivadavia a las 10:40. Las misiones anteriores de los Learjet no habían encontrado oposición, pero el destructor HMS Exeter estaba en misión de defensa aérea en San Carlos y detectó la aproximación a las 9:05.

Se activó la alerta aérea roja al suponer que los aviones eran dos Canberra. Tres minutos después lanzaron dos misiles Sea Dart: uno se perdió segundos después de ser disparado y el otro impactó en el T-24. Fue el único avión perdido por el Escuadrón Fénix.

Tras esa pérdida se consideró demasiado arriesgado continuar con las misiones de distracción. Los británicos tenían buques en San Carlos y era imposible volar más allá de la costa oeste de las islas, dentro del alcance de los Sea Dart, sin estar lo bastante cerca como para atraer a los Sea Harrier.

Por eso, el 8 de junio se realizó la última misión de este tipo. En total, el Escuadrón Fénix voló 780 horas durante la guerra, hizo 14 misiones para guiar escuadrillas de ataque y 28 de retransmisión por



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