Publicada el: 29 de junio de 2026 :: 6:40 am

Paul Groussac, el francés que dejó huella en Argentina

Paul Groussac, el francés que dejó huella en Argentina

Paul-François Groussac nació el 15 de febrero de 1848 en Toulouse, Francia, y emigró a la Argentina a los 18 años, sin saber castellano. Ya en Buenos Aires aprendió el idioma y se convirtió en una de las referencias intelectuales de su tiempo.

En sus primeros años en la ciudad porteña se formó de manera autodidacta en bibliotecas. También dio clases en la Escuela Normal y en el Colegio Nacional de Tucumán, mientras avanzaba en su carrera como escritor.

La autora Paula Bruno señaló que fue un hombre de pluma versátil, con artículos en Revista Argentina, Revista de Filosofía y Caras y Caretas. También fue columnista, corresponsal y crítico en La Nación y El Diario, y dirigió diarios en Tucumán y Buenos Aires.

Como ensayista publicó, entre otros libros, Del Plata al Niágara, las dos series de El viaje intelectual y Crítica literaria. Entre sus obras literarias figuran Le cahier des sonnets, Fruto vedado, Relatos argentinos y La divisa punzó.

En su faceta de historiador escribió Santiago de Liniers, conde de Buenos Aires; Mendoza y Garay, las dos fundaciones de Buenos Aires; Ensayo histórico sobre el Tucumán; Historia de la Biblioteca Nacional, y Estudios de historia argentina.

Groussac también tomó posición sobre las Islas Malvinas. Defendió la región desde una perspectiva histórica y jurídica, cuestionó los planes británicos y respaldó la soberanía argentina, postura que expuso en Las Islas Malvinas.

Su actividad intelectual incluyó debates con figuras como Lucio Vicente López, Miguel Cané, Eduardo Wilde, Lucio V. Mansilla, Bartolomé Mitre, Eduardo Schiaffino, Leopoldo Lugones y Rubén Darío. Esas discusiones también marcaron sus ideas sobre la política y las tensiones del país.

Amante de la música y las artes escénicas, escribió críticas de ópera y teatro en La Nación. La musicóloga Pola Suárez Urtubey recopiló esos textos en Críticas de música y Paradojas sobre música, editados por la Biblioteca Nacional Mariano Moreno.

En 1883 regresó a Buenos Aires y fundó el diario liberal Sud-América junto con Lucio Vicente López, Delfín Gallo, Roque Sáenz Peña y Carlos Pellegrini. Dos años después fue designado inspector de Educación y jefe de la Biblioteca Pública de Buenos Aires, durante la presidencia de Julio Argentino Roca.

Ese mismo año, por orden del Poder Ejecutivo, la biblioteca fue nacionalizada y pasó a llamarse Biblioteca Nacional. Groussac la dirigió durante 44 años, hasta su muerte el 27 de junio de 1929, a los 81 años.

Su gestión amplió de manera notable el acervo patrimonial de la Biblioteca Nacional. Borges, que también la dirigió y sufrió ceguera en ese cargo, lo mencionó en Poema de los dones y le dedicó una selección de escritos en la Editorial Fraterna.

A 97 años de su muerte, Groussac sigue siendo recordado como una influencia para escritores argentinos y latinoamericanos. Alfonso Reyes llegó a decirle a Jorge Luis Borges: “Groussac, que era francés, me enseñó cómo debe escribirse en castellano”.