Publicada el: 7 de julio de 2026 :: 7:00 am

Niños y niñas, afectados de forma desproporcionada por el deterioro de las condiciones de vida en Gaza

Niños y niñas, afectados de forma desproporcionada por el deterioro de las condiciones de vida en Gaza

Lobna, madre de 27 años, cuenta que su bebé sufrió diarrea grave durante días y que no pudo encontrar agua limpia ni medicamentos. Dice que temía la deshidratación, pero no tenía medios para evitarla.

Niños como el suyo, que representan aproximadamente la mitad de la población de Gaza, afrontan desde octubre de 2023 un grave deterioro de su salud y bienestar, en un contexto que MSF describe como el genocidio perpetrado por el Estado de Israel.

La organización atribuye esa situación a la destrucción del sistema sanitario y al empeoramiento de las condiciones de vida, además del acceso al agua y al saneamiento.

Los equipos médicos de MSF en las clínicas y hospitales con los que colabora constatan ese deterioro.

Entre enero y abril de este año, sus equipos en dos docenas de centros sanitarios de la Franja de Gaza realizaron 86.000 consultas médicas a menores de 15 años e ingresaron a otros 4.860.

Eso supone aproximadamente el 25% y el 34,4% del total de pacientes, respectivamente.

Los recién nacidos y los lactantes siguen siendo una de las poblaciones más vulnerables de Gaza. Entre septiembre de 2025 y marzo de 2026 se registraron 112 muertes neonatales en los hospitales de Al Helou y Nasser, con apoyo de MSF.

Esas muertes supusieron el 6% del total de ingresos. Las principales causas fueron la insuficiencia respiratoria y la sepsis.

En el hospital pediátrico de campaña de Deir al Balah, en el centro de Gaza, los lactantes de entre 1 y 12 meses representan ahora el 58% de todos los ingresos pediátricos, el doble que en otros contextos de crisis en los que trabaja la organización.

Los lactantes se ven afectados de forma desproporcionada por las enfermedades diarreicas y otras infecciones. Su sistema inmunitario aún está en desarrollo y no pueden combatirlas como los niños mayores o los adultos.

Anas Masadeh, coordinador médico de MSF en Gaza, explica que los programas de vacunación sistemática se han interrumpido en numerosas ocasiones, lo que ha dejado a los niños en situación de vulnerabilidad.

Añade que, cuando un lactante tiene diarrea, pierde más agua, disminuye el volumen sanguíneo y el corazón no puede bombear suficiente sangre. Sin tratamiento, un bebé sano puede correr un grave riesgo de muerte en cuestión de días.

Tras casi tres años de desplazamiento forzoso masivo y de destrucción de la infraestructura civil, incluidos los sistemas de abastecimiento de agua, la población palestina sigue viviendo en refugios y tiendas de campaña superpoblados.

No cuenta con acceso adecuado a agua potable, ni con un sistema de saneamiento operativo, ni con suficientes suministros de higiene. Los bebés están expuestos a diario a agua contaminada.

Los refugios, hacinados y en gran parte formados por tiendas de campaña precarias con mala ventilación, favorecen la rápida propagación de patógenos.

La situación se agrava por las plagas fuera de control que proliferan en Gaza, incluidas las ratas. La mala ventilación también se refleja en el número persistentemente elevado de niños ingresados con infecciones agudas de las vías respiratorias.

Los equipos de MSF han tratado un número creciente de mordeduras de roedores entre niños y observan una elevada incidencia de enfermedades cutáneas infecciosas, especialmente sarna.

En el primer trimestre de 2026, los menores de 15 años representaron el 60% de los pacientes tratados por enfermedades cutáneas en tres clínicas de la organización.

“Aunque se trate a un niño, los demás vuelven a infectarse porque no podemos lavar la ropa adecuadamente ni limpiar la ropa de cama”, se lamenta Ahmed, de 35 años.

Las autoridades israelíes siguen restringiendo la ayuda médica y humanitaria vital, lo que genera condiciones de vida insalubres e indignas y priva a los niños de Gaza de una vida sana y de cualquier posibilidad de recuperación.



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