Presidente de Colombia Gustavo Petro afirma que no están todos los victimarios que deberían pedir perdón, como ordena la ley
En un acto protocolario en la Casa de Nariño, y para dar cumplimiento a una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso 13.014, “Holman Morris y familia contra el Estado colombiano”, el 9 de junio de 2026 se firmó un acuerdo de solución amistosa.
En ese acuerdo, el Estado colombiano reconoció que a la familia Morris Casas se le violaron varios derechos consagrados en la Convención Americana sobre Derechos Humanos por seguimientos ilegales, interceptaciones telefónicas y amenazas de muerte, cuando el comunicador dirigía el programa de televisión Contravía.
El presidente Petro dijo que se vulneraron, entre otros, el derecho a la integridad personal, la libertad personal, las garantías judiciales y la protección de la honra y la dignidad.
Añadió que también se violaron los derechos a la libertad de pensamiento y expresión, a la protección de la familia, de los niños, a la circulación y residencia, y a la protección judicial.
“Lo anterior en concordancia con el artículo primero de la Convención Americana de Derechos Humanos, que consagra que los Estados partes se comprometen a respetar los derechos y libertades reconocidos en ella y a garantizar su pleno ejercicio a toda persona que esté sujeta a su jurisdicción sin discriminación alguna”, afirmó Petro.
En su intervención, el mandatario sostuvo que a la familia Morris Casas se le tildó de “guerrilleros” sin haber portado armas, sino por su forma de pensar y de mostrar la realidad a través del audiovisual.
También dijo que en Colombia existe una “contracorriente” que intenta transmitir la verdad del país, una verdad marcada por la violencia, las víctimas y las venganzas.
Petro agregó que en este caso no están todos los presuntos responsables, sino solo el Estado colombiano. Se refirió a una corresponsabilidad de los poderes Legislativo y Judicial, e incluso de la prensa tradicional.
“Dónde están los victimarios que deberían estar aquí, dónde están los agentes del DAS que se prestaron a esa persecución, que son de los mismos que mataron a Jaime Garzón, dónde está Álvaro Uribe Vélez”, afirmó.
Según Petro, Uribe Vélez también debía asistir al acto de perdón y reconocimiento de responsabilidad internacional “para reconciliarse con las víctimas”.
Holman Morris, gerente del Sistema de Medios Públicos, aceptó el perdón del Estado colombiano, pero pidió garantías de no repetición.
“Se pueden tener diferencias, pero sin llegar a los límites que llegó el DAS”, dijo. También reclamó que Contravía pueda volver a emitirse.
Patricia Casas, esposa del comunicador y correalizadora del espacio, afirmó que durante años ella y sus hijos fueron sometidos a tortura, miedo y desestabilización psicológica.
Sostuvo que esas prácticas les dejaron consecuencias psíquicas y afectaron su personalidad.
Los hijos Morris Casas también aceptaron el perdón ofrecido por el Estado colombiano y reclamaron que no se repitan los hechos, para poder llevar “una vida normal”.








