Publicada el: 2 de octubre de 2026 :: 6:15 am

El impacto psicológico de la guerra en Líbano

El impacto psicológico de la guerra en Líbano

Abandonar el hogar implica perder rutinas, medios de vida y sensación de estabilidad, mientras persiste el temor a tener que huir otra vez. Pese al anuncio de otro alto el fuego, continúan los ataques y las demoliciones israelíes en el sur de Líbano.

También se mantiene la incertidumbre sobre lo que pueda venir después, casi tan presente como el zumbido de los drones israelíes sobre sus cabezas.

“No estaba segura de que la guerra me hubiera afectado hasta que las personas que me rodeaban empezaron a notar mi enfado, mi irritabilidad y me sugirieron que buscara ayuda”, cuenta Lara*, una madre de 33 años de Saida. “¿Cómo puedo seguir trabajando en mí misma mientras cuido de mis hijos?”, añadió.

Cuando los bombardeos, las infraestructuras destruidas, los desplazamientos y el mal estado de las carreteras dificultaron el acceso a las clínicas, Médicos Sin Fronteras (MSF) llevó atención de salud mental a distancia a las personas afectadas.

La atención gratuita por teléfono mostró que la seguridad y la continuidad del apoyo psicológico pueden seguir siendo una prioridad incluso en medio de la guerra.

Para quienes permanecen en zonas afectadas por los bombardeos israelíes, a menudo queda poco espacio para procesar lo que viven mientras la amenaza continúa.

Ali*, un hombre de 37 años de Arzay, en el distrito de Tiro, se quedó en su pueblo porque su familia no tenía otro lugar adonde ir. Durante una sesión con MSF, dijo que estaba cansado de escuchar los bombardeos cuando un avión israelí que volaba a baja altura interrumpió la llamada.

“Hay aviones de guerra. Tengo que colgar. Estoy preparando mi bolsa”.

Luego terminó la comunicación para prepararse para marcharse.

“Las personas no solo lidian con lo que les está sucediendo, sino también con la incertidumbre sobre lo que pueda ocurrir después”, afirmó Yara Kassar, supervisora de salud mental de MSF en el sur de Líbano. “Quienes han sido desplazados o siguen en zonas atacadas a menudo no tienen oportunidad de sentirse seguros y procesar lo vivido”.

Amin*, de 33 años, fue desplazado de Beirut y describió su sensación de resignación durante una sesión telefónica con uno de los psicólogos de MSF.

“Sigo diciéndome que todo irá bien, pero ya no me creo mis propias palabras. Cada noche espero el próximo sonido que nos haga salir corriendo otra vez. Ojalá pudiera apagar mis pensamientos negativos”.

Con la escalada del 2 de marzo, los bombardeos israelíes se intensificaron en todo Líbano. Los desplazamientos, la inseguridad, los daños en las infraestructuras, las dificultades económicas y las carreteras peligrosas complicaron el acceso a la atención sanitaria.

Muchas personas priorizaron las necesidades inmediatas de sus familias por encima de su propia salud mental.

En respuesta, MSF puso en marcha una respuesta de emergencia en todo el país. Como parte de ella, habilitó una línea telefónica gratuita y confidencial de salud mental para ofrecer apoyo psicológico a distancia a personas afectadas por la guerra.

El servicio complementa una respuesta más amplia que incluye equipos médicos y de salud mental móviles, además de atención presencial.

Desde el 2 de marzo, la línea de ayuda ha recibido 580 llamadas y ha brindado apoyo psicológico a 421 personas, además de apoyo social y derivaciones a servicios especializados.

“A través de la línea de ayuda podemos ofrecer escucha y apoyo con empatía, ya sea ante problemas de salud mental, necesidades sociales o para derivar a las personas a servicios especializados”, explicó Yara.

“Pero una llamada no puede reconstruir una casa destruida, poner fin al desplazamiento ni hacer segura una zona peligrosa. Lo que sí puede hacer es ofrecer un punto de contacto a quienes intentan afrontar lo que viven”.

Para quienes viven bajo ataques y demoliciones israelíes continuos, la salud mental no está separada de la crisis humanitaria más amplia. MSF sostiene que forma parte de ella.

A medida que cambian las necesidades sobre el terreno, la organización mantiene su presencia física mediante clínicas móviles e intervenciones hospitalarias, mientras atiende a distancia a través de su línea de ayuda de salud mental.

*El nombre ha sido cambiado para proteger la identidad.



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