Publicada el: 3 de octubre de 2026 :: 6:15 am

La lucha contra la desnutrición en Chad comienza en la comunidad

La lucha contra la desnutrición en Chad comienza en la comunidad

Fadija Hammad llevó a su hija de 15 meses al Hospital de Am Timan, en la provincia de Salamat, en el sureste de Chad, para que recibiera tratamiento contra la desnutrición. Las malas cosechas de los últimos años han reducido tanto los alimentos disponibles en su familia como sus ingresos.

“Nuestro dinero procede de lo que cosechamos”, explicó. “Pero durante los últimos dos años no hemos tenido buenas cosechas”. Fadija está embarazada de cinco meses.

En el Hospital de Am Timan, donde Médicos Sin Fronteras (MSF) apoya el tratamiento de los casos más graves de desnutrición aguda, los ingresos en la unidad de tratamiento terapéutico hospitalario aumentaron un 77% entre enero y junio de 2026.

El incremento fue especialmente acusado a partir de abril, con el inicio de la temporada de escasez y de lluvias, cuando las reservas de alimentos de las familias disminuyen y la siguiente cosecha aún no está disponible.

Según el personal sanitario, el estado de los niños y niñas tratados en los centros de la provincia a veces se deteriora gravemente después de pasar unos días o semanas en casa. Por eso, la respuesta a la desnutrición debe ir más allá del hospital y comenzar en las comunidades, con detección, sensibilización y derivación a los centros adecuados.

MSF intensificó su apoyo a la detección temprana de la desnutrición en las comunidades. Entre abril y junio de 2026, examinó a 1.676 niños y niñas de entre 6 y 59 meses en los centros comunitarios que apoya.

De ellos, el 4,8% sufría desnutrición aguda grave y el 21,4% desnutrición aguda moderada, lo que subraya la importancia de esta estrategia de prevención.

En el distrito de Am Timan, la proximidad de la atención sanitaria es fundamental. Durante la temporada de lluvias, las carreteras se vuelven intransitables, mientras que el río Bahr Azoum puede desbordarse y dejar temporalmente aislados algunos pueblos.

Algunas familias viven a decenas de kilómetros de los centros sanitarios y no pueden pagar el transporte. Para acercar la atención a la población, se abrieron 10 nuevos centros comunitarios para el tratamiento de enfermedades infantiles y 3 unidades de tratamiento terapéutico de la desnutrición en Ablelaye y Mina.

Situados más cerca de los pueblos, estos servicios combinan el tratamiento de enfermedades infantiles frecuentes, como la malaria y la diarrea, con la detección de la desnutrición. El objetivo es identificar a los menores desnutridos lo antes posible y derivarlos rápidamente a los centros adecuados.

“Cuando un niño finalmente llega al hospital, su estado puede ser ya muy grave”, explica Samoussi Bremali, que trabaja en higiene y promoción de la salud en el Hospital de Am Timan.

Los retrasos en la atención pueden ser especialmente peligrosos, ya que la desnutrición y las enfermedades pueden agravarse mutuamente. La desnutrición no significa solo que un niño no esté comiendo lo suficiente: también lo vuelve más vulnerable a las infecciones y dificulta su recuperación.

En el Hospital de Am Timan, los menores tratados por desnutrición suelen padecer también malaria, infecciones respiratorias, diarrea o sarampión. Estas enfermedades, a su vez, pueden empeorar aún más su estado nutricional.

“En Salamat vemos niños cuya desnutrición suele estar asociada a otros problemas de salud”, afirma el doctor Assoumana Halarou, coordinador médico de MSF en Chad. “Por tanto, nuestra respuesta debe ser integral: tenemos que tratar la desnutrición, pero también identificar y tratar las enfermedades que pueden debilitar aún más al niño”.

MSF apoya a las autoridades sanitarias en el tratamiento de la desnutrición en Salamat desde agosto de 2025. Los casos más graves son ingresados en el Hospital de Am Timan, mientras que los niños y niñas cuyo estado permite tratarlos sin hospitalización reciben seguimiento en unidades ambulatorias.

Acercar la atención a las comunidades no siempre es suficiente. En los servicios de nutrición, los equipos también necesitan ganarse la confianza de las familias, ya que las complicaciones relacionadas con la desnutrición pueden requerir hospitalización y aumentar de forma considerable el riesgo de muerte.

“Algunos padres pueden tener miedo de determinados tratamientos, especialmente cuando un niño necesita oxígeno o tiene que ser alimentado mediante una sonda”, explica Katia, promotora de salud en la unidad de tratamiento terapéutico de Am Timan. “Les tranquilizamos y les explicamos que el personal de enfermería y medicina está ahí para cuidar de sus hijos”.

Esa relación puede ser clave para que el niño o niña reciba la atención que necesita y permanezca en el hospital hasta que su estado permita volver a casa con seguridad.

MSF apoya a las autoridades sanitarias en la detección y el tratamiento de la desnutrición desde el ámbito comunitario hasta el hospitalario, incluida la derivación de casos desde los centros de salud. Ese apoyo también incluye el tratamiento de la malaria y la diarrea, la vacunación y la formación del personal sanitario.

Al acercar los servicios de salud a las comunidades, los equipos buscan identificar antes a los niños enfermos y garantizar que reciban la atención necesaria antes de que su estado se vuelva crítico. Para un niño debilitado por la desnutrición y las enfermedades, unos pocos días pueden marcar la diferencia.



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