UNITAS LXVII: “Unidos por el mar”, cooperación y adiestramiento
Con la finalización de una nueva edición del ejercicio multinacional UNITAS, la Armada Argentina dio continuidad a la tradición del ejercicio naval más antiguo del mundo, y el más importante de América. La presencia de nuestro país se centró en el despliegue del destructor ARA “Almirante Brown” por aguas del Atlántico y el Pacífico, hasta llegar
Durante las fases iniciales y de aproximación, la unidad operó coordinadamente en escenarios de alta exigencia táctica, participando de operaciones que incluyeron su integración con flotas de superficie, el intercambio de datos en tiempo real y la sincronización de maniobras tácticas complejas que pusieron a prueba la capacidad de respuesta inmediata y la disciplina de la tripulación argentina.
Más allá de la estricta exigencia técnica y operativa, cada edición UNITAS se encuentra cruzada transversalmente por una dimensión histórica que tiene que ver con la camaradería y el compromiso entre las Armadas de latinoamérica: con el correr de los años la historia acumula capas de experiencias e interoperabilidad, conformando una fraternidad cada vez más fuerte, y que van mucho más allá del ámbito naval: la recalada del destructor ARA “Almirante Brown” de nuestro país, fondeado frente a la histórica bahía de Paracas, rememoró un escenario geográfico donde confluyen profundos lazos de la unión de las naciones latinoamericanas a partir de las gestas emancipadoras que delinearon nuestro futuro hace más de 200 años.
La presencia en este lugar, no sólo permitió honrar ese legado histórico compartido, sino también estrechar vínculos diplomáticos y profesionales entre las delegaciones anfitrionas y extranjeras, reafirmando que el poder naval opera también como instrumento de diplomacia de defensa y entendimiento mutuo, uniendo a todos los participantes a través del mar.
Ships Riders: factor Humano
Un aspecto clave siempre presente en la dinámica de integración de las actividades del ejercicio multinacional, es el intercambio de Oficiales, permitiendo que todas las unidades tuvieran parte de sus estados mayores con representaciones de marinas extranjeras. Los intercambios, centrados en la camaradería y el perfil de actuación como veedor, asesor y nexo directo para la comunicación táctica, facilita la comprensión mutua de procedimientos operativos estandarizados por cada fuerza.
La presencia de los Ships Riders en ejercicios multinacionales permite estandarizar los criterios de interoperabilidad, optimizando las comunicaciones en el puente de comando, fomentando además el entendimiento técnico, operativo y cultural entre los marinos de distintas procedencias lingüísticas, y también doctrinarias, generando una retroalimentación directa que enriquece el planeamiento y la ejecución de cada fase operacional.
Multiplicidad de fases y combinación de capacidades
La etapa operativa del UNITAS 67° se estructuró en múltiples fases de alta complejidad táctica, abarcando diversidad de escenarios que pusieron a prueba la versatilidad de los participantes. Estuvieron estructuradas de acuerdo al ámbito de acción, como Pacífico-Anfibia, Ciberespacio-Guerra Electrónica, y Asistencia Humanitaria-Amazonas.
Fase Pacífico y Anfibia: operaciones de proyección de poder desde el mar hacia la costa, despliegue de Infantería de Marina y ejercicios coordinados de control de áreas marítimas con escoltas y formaciones defensivas.
Ciberespacio y Guerra Electrónica: actividades desarrolladas en entornos de simulación y defensa digital, orientados a proteger las redes de comando y control ante amenazas asimétricas y ciberataques coordinados.
Asistencia Humanitaria y Operaciones en el Amazonas: prácticas orientadas a la cooperación civil-militar, auxilio en situaciones de catástrofes naturales, rescate y operaciones ribereñas en zonas selváticas.
Para el desarrollo de todas estas acciones, el despliegue aéreo integrado aportó un valor sustancial al ejercicio, con la incorporación de aeronaves de exploración antisubmarina de ala fija, helicópteros embarcados y medios de patrullaje marítimo de diversas armadas del continente.
Cierre de un proceso histórico
La 67° edición del UNITAS finalizó con la tradicional ceremonia de clausura, marcando el punto final de meses de planificación y semanas de intenso esfuerzo físico, intelectual y operacional en distintos ámbitos. Las autoridades navales presentes dieron marco excepcional al momento de cierre, destacando en las lecciones aprendidas el cumplimiento altamente satisfactorio de los objetivos planteados por el ejercicio, que tienen que ver con la elevación del nivel de adiestramiento de las tripulaciones, el perfeccionamiento de la interoperabilidad entre las flotas de diferentes países y continentes, y la consolidación de un cada vez más férreo marco de confianza mutua a la hora de pensar y actuar por la seguridad hemisférica.
La experiencia acumulada por el personal desplegado en el destructor ARA “Almirante Brown”, el personal movilizado como Ships Riders en unidades extranjeras, y el arduo trabajo de los equipos de planeamiento, no sólo consolidan la evolución de una Doctrina Operativa de vanguardia, sino que ratifica la importancia estratégica de mantener la presencia activa en este tipo de escenarios multinacionales de adiestramiento avanzado: el beneficio excede a la Armada Argentina, y se irradia a todo el sistema de la Defensa Nacional.
Volver a casa
Finalizada la actividad el destructor Brown fue despedido en el Puerto de El Callao por el Comandante de la Flota de Mar de la Armada Argentina, Contraalmirante Pablo Germán Basso, quien destacó el alto nivel de adiestramiento evidenciado por los participantes para lograr la interoperabilidad: “para ese fin hay que prepararse y poner a prueba tal preparación para completar el ejercicio, el balance es muy positivo, es importante estar adiestrados para hacer bien nuestro trabajo y así fue: nuestra gente lo hizo muy bien, demostrando un excelente desempeño, el destructor con su tripulación y aeronave orgánica; nuestros Infantes de Marina en las operaciones anfibias; la Armada Argentina, la Flota de Mar, sus unidades y componentes estuvieron a la altura de las circunstancias, no tengo más que palabras de orgullo y satisfacción”, destacó.
El viaje de regreso del destructor demandará unas 4.000 millas náuticas, realizando escalas logísticas en Valparaíso (Chile), en Ushuaia y en Comodoro Rivadavia, donde tiene previsto arribar el 10 de octubre para celebrar junto a la ciudad el 30° aniversario del muelle “Antonio Morán”, uniéndose a los festejos con una jornada de puertas abiertas a la comunidad.
Finalmente, tomará amarras en su apostadero habitual, en la dársena de la Base Naval de Puerto Belgrano el 19 de octubre, momento en el que comenzarán a trabajar en el planeamiento de la próxima edición, donde el desafío será aún mayor, ya que Argentina será el país anfitrión para la LXVIII edición en 2027.
+ UNITAS en números
Durante las fases iniciales y de aproximación, la unidad operó coordinadamente en escenarios de alta exigencia táctica, participando de operaciones que incluyeron su integración con flotas de superficie, el intercambio de datos en tiempo real y la sincronización de maniobras tácticas complejas que pusieron a prueba la capacidad de respuesta inmediata y la disciplina de la tripulación argentina.
Más allá de la estricta exigencia técnica y operativa, cada edición UNITAS se encuentra cruzada transversalmente por una dimensión histórica que tiene que ver con la camaradería y el compromiso entre las Armadas de latinoamérica: con el correr de los años la historia acumula capas de experiencias e interoperabilidad, conformando una fraternidad cada vez más fuerte, y que van mucho más allá del ámbito naval: la recalada del destructor ARA “Almirante Brown” de nuestro país, fondeado frente a la histórica bahía de Paracas, rememoró un escenario geográfico donde confluyen profundos lazos de la unión de las naciones latinoamericanas a partir de las gestas emancipadoras que delinearon nuestro futuro hace más de 200 años.
La presencia en este lugar, no sólo permitió honrar ese legado histórico compartido, sino también estrechar vínculos diplomáticos y profesionales entre las delegaciones anfitrionas y extranjeras, reafirmando que el poder naval opera también como instrumento de diplomacia de defensa y entendimiento mutuo, uniendo a todos los participantes a través del mar.
Ships Riders: factor Humano
Un aspecto clave siempre presente en la dinámica de integración de las actividades del ejercicio multinacional, es el intercambio de Oficiales, permitiendo que todas las unidades tuvieran parte de sus estados mayores con representaciones de marinas extranjeras. Los intercambios, centrados en la camaradería y el perfil de actuación como veedor, asesor y nexo directo para la comunicación táctica, facilita la comprensión mutua de procedimientos operativos estandarizados por cada fuerza.
La presencia de los Ships Riders en ejercicios multinacionales permite estandarizar los criterios de interoperabilidad, optimizando las comunicaciones en el puente de comando, fomentando además el entendimiento técnico, operativo y cultural entre los marinos de distintas procedencias lingüísticas, y también doctrinarias, generando una retroalimentación directa que enriquece el planeamiento y la ejecución de cada fase operacional.
Multiplicidad de fases y combinación de capacidades
La etapa operativa del UNITAS 67° se estructuró en múltiples fases de alta complejidad táctica, abarcando diversidad de escenarios que pusieron a prueba la versatilidad de los participantes. Estuvieron estructuradas de acuerdo al ámbito de acción, como Pacífico-Anfibia, Ciberespacio-Guerra Electrónica, y Asistencia Humanitaria-Amazonas.
Fase Pacífico y Anfibia: operaciones de proyección de poder desde el mar hacia la costa, despliegue de Infantería de Marina y ejercicios coordinados de control de áreas marítimas con escoltas y formaciones defensivas.
Ciberespacio y Guerra Electrónica: actividades desarrolladas en entornos de simulación y defensa digital, orientados a proteger las redes de comando y control ante amenazas asimétricas y ciberataques coordinados.
Asistencia Humanitaria y Operaciones en el Amazonas: prácticas orientadas a la cooperación civil-militar, auxilio en situaciones de catástrofes naturales, rescate y operaciones ribereñas en zonas selváticas.
Para el desarrollo de todas estas acciones, el despliegue aéreo integrado aportó un valor sustancial al ejercicio, con la incorporación de aeronaves de exploración antisubmarina de ala fija, helicópteros embarcados y medios de patrullaje marítimo de diversas armadas del continente.
Cierre de un proceso histórico
La 67° edición del UNITAS finalizó con la tradicional ceremonia de clausura, marcando el punto final de meses de planificación y semanas de intenso esfuerzo físico, intelectual y operacional en distintos ámbitos. Las autoridades navales presentes dieron marco excepcional al momento de cierre, destacando en las lecciones aprendidas el cumplimiento altamente satisfactorio de los objetivos planteados por el ejercicio, que tienen que ver con la elevación del nivel de adiestramiento de las tripulaciones, el perfeccionamiento de la interoperabilidad entre las flotas de diferentes países y continentes, y la consolidación de un cada vez más férreo marco de confianza mutua a la hora de pensar y actuar por la seguridad hemisférica.
La experiencia acumulada por el personal desplegado en el destructor ARA “Almirante Brown”, el personal movilizado como Ships Riders en unidades extranjeras, y el arduo trabajo de los equipos de planeamiento, no sólo consolidan la evolución de una Doctrina Operativa de vanguardia, sino que ratifica la importancia estratégica de mantener la presencia activa en este tipo de escenarios multinacionales de adiestramiento avanzado: el beneficio excede a la Armada Argentina, y se irradia a todo el sistema de la Defensa Nacional.
Volver a casa
Finalizada la actividad el destructor Brown fue despedido en el Puerto de El Callao por el Comandante de la Flota de Mar de la Armada Argentina, Contraalmirante Pablo Germán Basso, quien destacó el alto nivel de adiestramiento evidenciado por los participantes para lograr la interoperabilidad: “para ese fin hay que prepararse y poner a prueba tal preparación para completar el ejercicio, el balance es muy positivo, es importante estar adiestrados para hacer bien nuestro trabajo y así fue: nuestra gente lo hizo muy bien, demostrando un excelente desempeño, el destructor con su tripulación y aeronave orgánica; nuestros Infantes de Marina en las operaciones anfibias; la Armada Argentina, la Flota de Mar, sus unidades y componentes estuvieron a la altura de las circunstancias, no tengo más que palabras de orgullo y satisfacción”, destacó.
El viaje de regreso del destructor demandará unas 4.000 millas náuticas, realizando escalas logísticas en Valparaíso (Chile), en Ushuaia y en Comodoro Rivadavia, donde tiene previsto arribar el 10 de octubre para celebrar junto a la ciudad el 30° aniversario del muelle “Antonio Morán”, uniéndose a los festejos con una jornada de puertas abiertas a la comunidad.
Finalmente, tomará amarras en su apostadero habitual, en la dársena de la Base Naval de Puerto Belgrano el 19 de octubre, momento en el que comenzarán a trabajar en el planeamiento de la próxima edición, donde el desafío será aún mayor, ya que Argentina será el país anfitrión para la LXVIII edición en 2027.
+ UNITAS en números








