Najla rompe el silencio y empieza a recuperar su vida
Najla es madre de 11 hijos, uno de ellos con discapacidad. No tiene ingresos estables y algunas de sus hijas realizan trabajos domésticos para ayudar a mantener a la familia. En medio de las dificultades económicas y las presiones familiares, Najla también luchaba contra la depresión.
Con el tiempo, empezó a aislarse de las personas de su entorno. Salir de casa se volvió difícil y visitar a su familia lo era aún más. Sentía que sus familiares restaban importancia a lo que decía, cuestionaban su estado mental y, en ocasiones, se reían de ella.
“Ya no podía ir a visitar a mi familia. Pensaban que no era plenamente consciente de lo que decía. No me escuchaban y, a veces, se reían de mí”.
Poco a poco, quedarse en casa se volvió más fácil que enfrentarse al juicio de los demás.
“Ya no quería salir ni ver a nadie. Prefería quedarme en casa durante meses antes que pasar por la vergüenza de que la gente cuestionara mi estado mental ”.
Ese miedo también acompañó a Najla al hospital. Mientras su hijo recibía tratamiento en la unidad de desnutrición, ella se mantenía apartada y apenas hablaba con las demás madres y personas cuidadoras.
Fue allí donde escuchó a Omnia Mohammed Nasser, nuestra consejera de salud mental de mental, dirigir una sesión de sensibilización sobre los servicios de salud mental y animar a las personas a buscar apoyo sin sentir vergüenza . Para Najla, aquella sesión abrió una puerta. Decidió acercarse a Omnia y hablarle de lo que estaba viviendo.
“Después de escuchar a Omnia en la unidad, fui a hablar con ella sobre cómo me sentía. Quería mejorar, volver a hablar y reír con mis vecinos y sentir que mis palabras importaban . Quería que la gente me viera de otra manera”.
Durante las tres semanas siguientes, Najla asistió a varias sesiones de apoyo en salud mental. Omnia recuerda que, cuando se conocieron, su estado de ánimo era muy bajo. Lloraba con frecuencia y le costaba relacionarse con otras personas. A medida que avanzaban las sesiones, su estado de ánimo mejoró, ganó confianza y empezó a comunicarse con los demás con mayor facilidad.
“Vine aquí y, por fin, dije todo lo que llevaba dentro. Saqué todo aquello que había querido decir. Ahora siento un gran alivio”.
Sin embargo, el estigma persiste . A Najla le preocupa que su familia descubra que está recibiendo apoyo en salud mental y la juzgue aún más. A pesar de ello, continúa asistiendo a las sesiones y recuperando poco a poco la confianza necesaria para expresarse y relacionarse con los demás .
“Lo único que quiero es sentirme cómoda en casa con mis hijos, que nos escuchemos mutuamente y sentir que soy importante para ellos”.
En Ad Damazin, en el estado del Nilo Azul, MSF ofrecemos apoyo en salud mental en un centro permanente situado en el campamento de Karama 6 y mediante actividades en otros puntos donde desarrollamos nuestros proyectos, incluida la unidad de desnutrición del Hospital de Ad Damazin. Las personas pueden acceder a apoyo individual y a seguimiento, mientras que aquellas que necesitan atención más especializada son derivadas al Centro de Atención al Trauma del Hospital Docente de Ad Damazin. También facilitamos el acceso a estas derivaciones proporcionando transporte de ida y vuelta al centro.
El nombre de Najla ha sido cambiado para proteger su privacidad








