Homenaje por el 50° aniversario del accidente del Neptune 2-P-103 en la Antártida | Argentina.gob.ar
Buenos Aires- En el salón auditorio Emar Acosta del edificio Alfredo Palacios del Congreso de la Nación se llevó a cabo una ceremonia en homenaje a los once tripulantes del Neptune 2-P-103 de la Armada Argentina, siniestrado el 15 de septiembre de 1976 en la Antártida, y a quienes perecieron durante las operaciones de búsqueda y rescate.
El acto estuvo presidido por el Director General de Cultura de la Cámara Alta, Daniel Abate; acompañado por el Contraalmirante (RE) Marcelo Tarapow y el Sargento Primero Gustavo Ibarra, de Aviación del Ejército Argentino.
También estuvieron presentes la cónsul y encargada de negocios de la Embajada de la República de Bulgaria, Olya Tsvetanova Ognyanova; autoridades del Congreso de la Nación, de la Armada Argentina y del Ejército Argentino; familiares de los tripulantes e invitados especiales.
Después del ingreso de la bandera de ceremonia, portada por un excombatiente de Malvinas, se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino, interpretado por músicos de la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación.
Posteriormente, se rindió homenaje a los tripulantes del Neptune 2-P-103 y del helicóptero Bell 212 del Ejército Argentino que fallecieron durante las tareas de búsqueda y rescate de la aeronave siniestrada, y se realizó un toque de silencio en memoria de todos los fallecidos.
El Director General de Cultura de la Cámara Alta, Daniel Abate, realizó una breve reseña del accidente del Neptune y recordó a los 14 argentinos fallecidos en cumplimiento del deber y puso en valor la importancia de mantener viva su memoria
“Hay historias que una nación tiene la obligación de contar. No porque pertenezcan solamente al pasado, sino porque nos recuerdan cuánto debemos a quienes dedicaron su vida al servicio de la Patria”, expresó.
Asimismo, dirigió unas palabras a los familiares presentes y reafirmó el lugar que los caídos ocupan en la historia argentina: “Ningún homenaje puede reemplazar esa presencia, pero sí podemos asegurarles que sus seres queridos ocupan un lugar de honor en nuestra historia”.
Seguidamente, el padre Pedro Giunta realizó la bendición de los diplomas de honor que fueron entregados al finalizar el acto.
Luego el Contraalmirante (RE) Tarapow repasó los acontecimientos vinculados al accidente y las posteriores operaciones de búsqueda y rescate. Además, hizo referencia a la colaboración de la Armada de Bulgaria en la recuperación de los restos de la aeronave en proximidades de Punta Barnard.
Para finalizar, leyó la elegía “Lágrimas de hielo”, dedicada a los 14 fallecidos y a sus familiares, con palabras que evocaron el dolor de la pérdida y la permanencia de su recuerdo. “Hoy no es una despedida, sino un reencuentro”, expresó, al dar voz a un homenaje que trasciende el paso del tiempo y mantiene viva la memoria.
Por su parte, el Sargento Primero Ibarra, miembro de la tripulación del helicóptero Bell 212, que permaneció en el rompehielos ARA “General San Martín” ante la falta de equipamiento para afrontar las condiciones climáticas y único sobreviviente, agradeció el homenaje y el reconocimiento a quienes dieron su vida por la Patria. También puso en valor el compromiso de quienes participan en las campañas antárticas y expresó su gratitud hacia los familiares y los camaradas de la Aviación Naval presentes.
La ceremonia concluyó con la entrega de diplomas de honor a representantes de las familias de cada uno de los fallecidos, en reconocimiento a quienes perdieron la vida en cumplimiento del deber.
El último vuelo del Neptune: una misión en la Antártida y una memoria que perdura
El 15 de septiembre de 1976, el avión de exploración Lockheed Neptune 2-P-103 despegó de la Base Aeronaval Río Grande con destino a la Antártida, para realizar un reconocimiento glaciológico sobre el Pasaje de Drake y las islas Shetland del Sur, en apoyo a la planificación de la campaña antártica y a las operaciones del rompehielos ARA “General San Martín”.
Al mando del Capitán de Corbeta Arnaldo Mario Mutto, integraban la tripulación los Tenientes de Navío Miguel Ángel Berraz y Romualdo Carlos Migliardo; el Teniente de Corbeta Claudio María Cabut; los Suboficiales Segundos Nelson Darío Villagra, Juan Noto y Remberto Eberto Brizuela; los Cabos Principales Carlos Omar Campastri y Jesús Oscar Arroyo; y el Cabo Primero Benjamín Pablo Scesa. También viajaba el periodista Rodolfo Rivarola, quien participaba como camarógrafo para un canal de televisión fueguino.
Pasado el mediodía, la Torre de Control de Río Gallegos perdió contacto radial con la aeronave y se activaron los procedimientos de búsqueda. Tres días después, una aeronave de la Fuerza Aérea Argentina localizó sus restos en una ladera del monte Barnard. Las condiciones geográficas y meteorológicas extremas dificultaron las tareas de recuperación, que debieron postergarse. En enero de 1977, durante una nueva operación de búsqueda y rescate, un helicóptero Bell 212 del Ejército Argentino se accidentó tras un repentino deterioro del tiempo. Perdieron la vida tres tripulantes: el Teniente Primero Mario García, el Teniente Alejandro Merani y el Sargento mecánico Ricardo Segura. Ante los riesgos del entorno, la misión fue suspendida definitivamente. La tragedia dejó un saldo de 14 hombres fallecidos.
Durante décadas, los restos del Neptune permanecieron en la Antártida. En enero de 2024, una expedición de geólogos búlgaros encontró fragmentos del fuselaje en la isla Livingston. Una de las piezas conservaba el Sol de Mayo, símbolo de la bandera argentina, lo que permitió identificar la aeronave. Posteriormente, los restos fueron entregados a la Armada Argentina y los peritajes confirmaron su pertenencia al Neptune 2-P-103. Actualmente, parte de las piezas recuperadas se conservan en el Museo de la Aviación Naval, en la Base Aeronaval Comandante Espora.
Cada 15 de septiembre, la Armada Argentina conmemora el Día del Meteorólogo Naval en memoria de aquellos hombres y de su compromiso con el servicio. A 50 años de aquel último vuelo, sus nombres permanecen en la historia naval como testimonio de vocación, entrega y servicio a la Patria. Su recuerdo honra a quienes perdieron la vida en cumplimiento del deber, en los confines australes del territorio argentino.
El acto estuvo presidido por el Director General de Cultura de la Cámara Alta, Daniel Abate; acompañado por el Contraalmirante (RE) Marcelo Tarapow y el Sargento Primero Gustavo Ibarra, de Aviación del Ejército Argentino.
También estuvieron presentes la cónsul y encargada de negocios de la Embajada de la República de Bulgaria, Olya Tsvetanova Ognyanova; autoridades del Congreso de la Nación, de la Armada Argentina y del Ejército Argentino; familiares de los tripulantes e invitados especiales.
Después del ingreso de la bandera de ceremonia, portada por un excombatiente de Malvinas, se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino, interpretado por músicos de la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación.
Posteriormente, se rindió homenaje a los tripulantes del Neptune 2-P-103 y del helicóptero Bell 212 del Ejército Argentino que fallecieron durante las tareas de búsqueda y rescate de la aeronave siniestrada, y se realizó un toque de silencio en memoria de todos los fallecidos.
El Director General de Cultura de la Cámara Alta, Daniel Abate, realizó una breve reseña del accidente del Neptune y recordó a los 14 argentinos fallecidos en cumplimiento del deber y puso en valor la importancia de mantener viva su memoria
“Hay historias que una nación tiene la obligación de contar. No porque pertenezcan solamente al pasado, sino porque nos recuerdan cuánto debemos a quienes dedicaron su vida al servicio de la Patria”, expresó.
Asimismo, dirigió unas palabras a los familiares presentes y reafirmó el lugar que los caídos ocupan en la historia argentina: “Ningún homenaje puede reemplazar esa presencia, pero sí podemos asegurarles que sus seres queridos ocupan un lugar de honor en nuestra historia”.
Seguidamente, el padre Pedro Giunta realizó la bendición de los diplomas de honor que fueron entregados al finalizar el acto.
Luego el Contraalmirante (RE) Tarapow repasó los acontecimientos vinculados al accidente y las posteriores operaciones de búsqueda y rescate. Además, hizo referencia a la colaboración de la Armada de Bulgaria en la recuperación de los restos de la aeronave en proximidades de Punta Barnard.
Para finalizar, leyó la elegía “Lágrimas de hielo”, dedicada a los 14 fallecidos y a sus familiares, con palabras que evocaron el dolor de la pérdida y la permanencia de su recuerdo. “Hoy no es una despedida, sino un reencuentro”, expresó, al dar voz a un homenaje que trasciende el paso del tiempo y mantiene viva la memoria.
Por su parte, el Sargento Primero Ibarra, miembro de la tripulación del helicóptero Bell 212, que permaneció en el rompehielos ARA “General San Martín” ante la falta de equipamiento para afrontar las condiciones climáticas y único sobreviviente, agradeció el homenaje y el reconocimiento a quienes dieron su vida por la Patria. También puso en valor el compromiso de quienes participan en las campañas antárticas y expresó su gratitud hacia los familiares y los camaradas de la Aviación Naval presentes.
La ceremonia concluyó con la entrega de diplomas de honor a representantes de las familias de cada uno de los fallecidos, en reconocimiento a quienes perdieron la vida en cumplimiento del deber.
El último vuelo del Neptune: una misión en la Antártida y una memoria que perdura
El 15 de septiembre de 1976, el avión de exploración Lockheed Neptune 2-P-103 despegó de la Base Aeronaval Río Grande con destino a la Antártida, para realizar un reconocimiento glaciológico sobre el Pasaje de Drake y las islas Shetland del Sur, en apoyo a la planificación de la campaña antártica y a las operaciones del rompehielos ARA “General San Martín”.
Al mando del Capitán de Corbeta Arnaldo Mario Mutto, integraban la tripulación los Tenientes de Navío Miguel Ángel Berraz y Romualdo Carlos Migliardo; el Teniente de Corbeta Claudio María Cabut; los Suboficiales Segundos Nelson Darío Villagra, Juan Noto y Remberto Eberto Brizuela; los Cabos Principales Carlos Omar Campastri y Jesús Oscar Arroyo; y el Cabo Primero Benjamín Pablo Scesa. También viajaba el periodista Rodolfo Rivarola, quien participaba como camarógrafo para un canal de televisión fueguino.
Pasado el mediodía, la Torre de Control de Río Gallegos perdió contacto radial con la aeronave y se activaron los procedimientos de búsqueda. Tres días después, una aeronave de la Fuerza Aérea Argentina localizó sus restos en una ladera del monte Barnard. Las condiciones geográficas y meteorológicas extremas dificultaron las tareas de recuperación, que debieron postergarse. En enero de 1977, durante una nueva operación de búsqueda y rescate, un helicóptero Bell 212 del Ejército Argentino se accidentó tras un repentino deterioro del tiempo. Perdieron la vida tres tripulantes: el Teniente Primero Mario García, el Teniente Alejandro Merani y el Sargento mecánico Ricardo Segura. Ante los riesgos del entorno, la misión fue suspendida definitivamente. La tragedia dejó un saldo de 14 hombres fallecidos.
Durante décadas, los restos del Neptune permanecieron en la Antártida. En enero de 2024, una expedición de geólogos búlgaros encontró fragmentos del fuselaje en la isla Livingston. Una de las piezas conservaba el Sol de Mayo, símbolo de la bandera argentina, lo que permitió identificar la aeronave. Posteriormente, los restos fueron entregados a la Armada Argentina y los peritajes confirmaron su pertenencia al Neptune 2-P-103. Actualmente, parte de las piezas recuperadas se conservan en el Museo de la Aviación Naval, en la Base Aeronaval Comandante Espora.
Cada 15 de septiembre, la Armada Argentina conmemora el Día del Meteorólogo Naval en memoria de aquellos hombres y de su compromiso con el servicio. A 50 años de aquel último vuelo, sus nombres permanecen en la historia naval como testimonio de vocación, entrega y servicio a la Patria. Su recuerdo honra a quienes perdieron la vida en cumplimiento del deber, en los confines australes del territorio argentino.








