Publicada el: 13 de septiembre de 2025 :: 8:59 am

Prohibición de que las mujeres trabajen afecta la asistencia humanitaria en Afganistán

Prohibición de que las mujeres trabajen afecta la asistencia humanitaria en Afganistán

Las restricciones impuestas por las autoridades de facto de Afganistán que limitan la participación de las mujeres en las labores de las agencias de la ONU han llevado a recortes en servicios esenciales y a una suspensión temporal de ciertas actividades de respuesta humanitaria en el este del país, ante el terremoto que afectó la región a finales de agosto.

Según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), estas medidas han dificultado la operatividad de su personal en Kabul y en otros puntos, lo que genera preocupación por la continuidad de la asistencia a miles de afganos vulnerables. Arafat Jamal, representante de ACNUR en Afganistán, afirmó que “en la ONU, todos estamos sufriendo el endurecimiento de la prohibición para que las mujeres colaboren con nosotros” y que “simplemente no podemos operar sin ellas”. El jefe de la misión en Kabul indicó que la prohibición fue comunicada un día después de que las agencias advirtieran que las restricciones afectaron la atención a cientos de miles de personas.

La Misión de la ONU en Afganistán (UNAMA) informó que el domingo pasado las fuerzas de seguridad de facto impidieron la entrada de personal femenino nacional y de contratistas a las instalaciones de la ONU en Kabul. Como resultado, ACNUR debió cerrar temporalmente sus centros de apoyo y de entrega de efectivo para refugiados afganos vulnerables, tanto en la frontera como en zonas donde numerosos retornados han llegado desde Irán, Pakistán y otros países desde principios de año. Jamal sostuvo que el proceso de registro exige datos biométricos, evaluación y entrevistas, una labor “totalmente imposible” sin las trabajadoras afganas, y recordó que más de la mitad de los retornados son mujeres. Según el representante, la decisión fue operativa y no busca castigar a nadie, sino reflejar la imposibilidad de funcionar en determinadas circunstancias.

En lo que va de año, unos 2,6 millones de afganos han regresado desde países vecinos, mayoritariamente no por decisión propia. Jamal indicó que el ritmo de retornos continúa, con casi 100.000 personas cruzando desde Pakistán solo en la primera semana de septiembre, lo que “pone a prueba nuestras capacidades y las de este país”.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) agregó que Afganistán todavía está en proceso de recuperación del terremoto de magnitud 6,0 que golpeó las provincias de Kunar y Nangarhar el 31 de agosto, seguido de múltiples réplicas. El representante de UNICEF en Afganistán, Tajudeen Oyewale, informó que al menos 1.172 niños han muerto, más de la mitad de las fatalidades registradas, y describió a tres niñas y un niño rescatados en Machkandol, Nangarhar, como ejemplos de la devastación. “Para las niñas era aún más desolador; estaban perdidas; perdieron a sus familias, sus hogares se destruyeron”, subrayó Oyewale. Señaló que el futuro de estas menores y del niño es “completamente sombrío”.

Las autoridades de UNICEF destacaron que las provincias afectadas son montañosas y de difícil acceso, con terrenos empinados y tramos de carretera en mal estado; el equipo de la ONU tardó alrededor de tres horas y media en desplazarse, con 40 minutos de tránsito asfaltado y el resto por caminos de tierra, a menudo con deslizamientos y tráfico de vehículos. Los trabajadores humanitarios advierten que el terremoto ha agudizado los problemas preexistentes en Afganistán. Hasta ahora se contabilizan más de 2.164 muertos, al menos 3.428 heridos y unas 6.700 viviendas dañadas o destruidas. “Detrás de estas cifras hay niños abandonados entre los escombros y familias destrozadas en un instante”, afirmó Oyewale, quien añadió que UNICEF continúa brindando apoyo a los niños y familias afectadas, en la medida de sus capacidades.