Cooperación Sur-Sur vincula cultivo de algodón con digitalización rural
La meta global de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030, parte de la Agenda 2023 de las Naciones Unidas, enfrenta un panorama complejo marcado por crisis climáticas, tensiones económicas y una brecha digital. En ese marco, la Cooperación Sur-Sur Triangular es destacada como un recurso para América Latina y el Caribe, según informes de FAO y entidades asociadas. La cooperación, que reúne saberes y recursos entre países del Sur Global, busca complementar los modelos tradicionales de ayuda al desarrollo y promover respuestas ajustadas a las realidades locales.
Entre las experiencias destacadas figuran iniciativas que muestran resultados concretos. En Colombia, la familia Timote Chila, agricultores indígenas Pijao de Coyaima (Tolima), participó en el proyecto +Algodón Colombia, una cooperación entre la FAO y Brasil, con apoyo de la Agencia Brasileña de Cooperación y del MinAgricultura. Bajo la modalidad de Unidad de Cultivo Piloto “Los Braciles”, combinaron saberes ancestrales con prácticas sostenibles, mejoraron la calidad del suelo y duplicaron la producción, extendiendo las prácticas a ocho hectáreas adicionales y superando 20 toneladas de cosecha. La experiencia también fortaleció la seguridad alimentaria y motivó a los hijos a estudiar en la escuela agrícola SENA, según organismos participantes.
En la Amazonía colombiana, la comunidad indígena de Zaragoza pasó de enfrentarse a la escasez de agua potable a contar con un sistema de captación de lluvia y purificación de agua. El programa Mesoamérica sin Hambre, ejecutado por AMEXCID y FAO con apoyo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia y autoridades locales, instaló plantas que permiten purificar hasta 6.000 litros de agua diarios. El proyecto caracteriza la construcción participativa y la posibilidad de replicar el modelo en Amazonas y Guainía, con beneficios para la salud y la asistencia escolar de las familias.
En Chile, la productora Ana María Rabanal, de Portezuelo (Región de Ñuble), se benefició de la iniciativa Cooperación Sur-Sur: Transformación digital e innovación en la agricultura, una FAO-FAO China que busca revitalizar medios de vida rurales post pandemia mediante conectividad y capacitación digital. Con apoyo y capacitaciones, Ana María ha incorporado herramientas para comerciar en línea y promocionar sus productos, a la vez que accede a trámites digitales y mejoras en cultivos, fortaleciendo una agrupación de trabajadores rurales de la zona.
Estas experiencias ilustran cómo la Cooperación Sur-Sur y triangular puede generar innovación y resiliencia, promoviendo prácticas que combinan tradición y tecnología para ampliar el alcance de buenas prácticas, ampliar el acceso a mercados y avanzar hacia un objetivo de hambre cero. Según FAO y los socios involucrados, las iniciativas buscan traducirse en impactos sostenibles a escala y en la posibilidad de replicación en otras comunidades de la región.








