Publicada el: 16 de septiembre de 2025 :: 7:56 am

Norte de Nigeria: autoridades señalan emergencia

Norte de Nigeria: autoridades señalan emergencia

La organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) advierte de una emergencia de nutrición en el norte de Nigeria, especialmente en Kebbi, donde en las últimas semanas han aumentado de forma alarmante las admisiones de niños con desnutrición aguda, y la capacidad de respuesta de los hospitales y clínicas está al límite, según la enfermera Katrin Kisswani, presidenta de MSF Bélgica.

Según Kisswani, en Kebbi la experiencia es sin precedentes: desde junio, más de 400 niños con desnutrición aguda han sido hospitalizados cada semana y más de 1.400 reciben atención ambulatoria semanalmente. El proyecto gestiona dos instalaciones de hospitalización y seis clínicas ambulatorias, y consume alrededor de 100.000 sobres de alimento terapéutico cada semana. En la actualidad, unos 9.000 niños están inscritos en el programa ambulatorio de nutrición.

Las causas de la crisis son múltiples: la crisis económica local, el aumento de los precios de los alimentos y una situación de seguridad inestable que interrumpe la agricultura y dificulta el acceso a los mercados. En Kebbi, la mayor parte de la población carece de agua potable y la atención sanitaria básica, incluidas las vacunas infantiles, es inadecuada o demasiado cara. Los menores enfermos son particularmente vulnerables a la desnutrición y a enfermedades como malaria, diarrea, sarampión y tuberculosis, con escaso acceso a tratamiento.

La situación en Kebbi no es aislada: se repite en gran parte del norte de Nigeria, donde la crisis ha ido gestándose durante años y se ha traducido en una escala cada vez mayor. Kisswani relató que, en la sala de urgencias y en la unidad de cuidados intensivos, los niños estaban “casi en silencio” y no podían responder con llanto ante procedimientos dolorosos.

Testimonios de madres recabados por MSF muestran historias repetidas: una madre viajó más de 80 kilómetros para acudir a un centro de MSF para tratar a su hijo de dos años con diarrea y fiebre; otra llevó a su hija de un año, nacida con labio y paladar hendido, al no poder obtener ayuda en otros hospitales donde le dijeron que la niña estaba demasiado desnutrida para operarse. Al llegar a MSF, Kakamele ingresó en cuidados intensivos debido a su estado crítico.

La experiencia del personal de MSF es que, normalmente, la desnutrición es estacional y disminuye tras la cosecha. En Kebbi, sin embargo, los números siguen aumentando, forzando al equipo a adaptar constantemente sus estrategias. Se construyó un centro adicional de hospitalización, pero ya supera su capacidad, lo que ha obligado a dejar de tratar a niños con desnutrición aguda moderada para atender a pacientes en estado crítico.

Al concluir su visita a Kebbi, Kisswani subrayó que el trabajo de MSF salva vidas, pero que la crisis no puede afrontarse de forma aislada. La crisis nutricional en el norte de Nigeria es una emergencia de salud pública y, según la organización, los recortes en la ayuda internacional agravan el panorama. Se insiste en la necesidad de que las autoridades nigerianas y las organizaciones humanitarias prioricen la prevención, con financiamiento para distribución de alimentos o efectivo, programas de vacunación y centros de salud comunitarios, así como soluciones urgentes para el suministro de alimentos terapéuticos, esenciales para la supervivencia de los niños que lo requieren.

MSF describe a los equipos trabajando al límite, a veces como la única organización humanitaria internacional presente en zonas afectadas. Con la tendencia actual, aseguran, el apoyo insuficiente podría colapsar y la situación podría deteriorarse aún más para los niños del norte de Nigeria. La organización señala que cada demora representa una pérdida de vidas y que la emergencia exige una acción inmediata de múltiples actores. En la memoria de Kisswani quedan casos como Hamida, una niña que llegó casi inconsciente al hospital, y otros pacientes como un niño de tres años que llegó en estado crítico; ambos ejemplos ilustran la gravedad de la crisis y la alta mortalidad que se registra, especialmente en las primeras 48 horas tras la llegada.

El llamamiento de MSF se dirige a la acción de manera inmediata: aumentar la prevención, garantizar el suministro de alimentos terapéuticos para todos los niños que lo necesiten y sostener los servicios de salud y vacunación, con un financiamiento estable para afrontar la magnitud de la crisis y evitar que la situación se agrave aún más.