Se impulsa el desarme frente a la destrucción para avanzar hacia un mundo sin armas nucleares
En los días finales de la Segunda Guerra Mundial, cuando se perfilaba la idea de las Naciones Unidas, los bombardeos atómicos sobre dos ciudades japonesas mostraron al mundo el poder destructivo de las armas nucleares. Casi ocho décadas después, ante tensiones geopolíticas crecientes y conflictos continuos, la amenaza nuclear se percibe como más relevante.
La mayor alerta en décadas se manifestó en un mensaje dirigido al Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares, que se conmemora cada 26 de septiembre. El secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó que “las armas nucleares no brindan seguridad, solo la promesa de aniquilación”.
La desarme nuclear ha sido una prioridad de la ONU desde sus inicios. En 1946, la primera resolución de la Asamblea General se enfocó en este tema, en un marco de esfuerzos para limitar la proliferación y superar el riesgo asociado a estas armas.
Aunque las armas nucleares solo se han utilizado en dos ocasiones, su sombra continúa afectando a la humanidad. En la actualidad existen más de 12.000 ojivas nucleares, cuya capacidad de destrucción podría reducir grandes ciudades, afectar a millones de personas y poner en riesgo el medio ambiente y generaciones futuras. Más de la mitad de la población mundial vive en países que poseen armas nucleares o integran alianzas nucleares.
Algunos analistas señalan que la erosión de los marcos de control podría favorecer una nueva carrera armamentística. En 2019, Estados Unidos se retiró del Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio, y en 2023 Rusia se desvinculó de la ratificación del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares. Estos movimientos han generado críticas por la lentitud en el avance del desarme.
Con miras al Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares, se celebrará una reunión de alto nivel el 26 de septiembre de 2025 en la sede de la ONU en Nueva York. La iniciativa, apoyada por una resolución de 2013, busca generar conciencia pública, promover el diálogo global sobre desarme y resaltar los beneficios de un mundo libre de armas nucleares.
Entre los objetivos de la próxima reunión figuran instar a los estados con armas nucleares a reanudar el diálogo para aumentar la transparencia y la confianza, fomentar una moratoria voluntaria sobre ensayos nucleares y promover compromisos vinculantes de desarme y mecanismos de rendición de cuentas. También se busca impulsar promesas de no uso preventivo por parte de estados nucleares y presionar a Estados Unidos y Rusia para que reanuden el cumplimiento de los tratados de desarme, según la portavoz de la ONU y otros portavoces oficiales.








