Kunduz, diez años después: del horror al cuidado y a la memoria colectiva
Un centro de trauma de Kunduz, en Afganistán, que hoy provee atención a pacientes con lesiones traumáticas, fue objeto de un ataque aéreo devastador en octubre de 2015. Según Médicos Sin Fronteras (MSF), el bombardeo dejó 42 muertos, entre pacientes, personal y cuidadores, y dejó el edificio principal destruido, con impactos de fuego intensos y daños estructurales que dejaron inoperantes las áreas críticas de la instalación. En julio de 2025, la madre de un paciente ingresado en el centro lo describió como un lugar donde “el personal hizo todo lo posible para ayudarlo a recuperarse”, tras una larga hospitalización.
El hospital de trauma de Kunduz se inauguró en 2011 como una instalación de 55 camas y se expandió para atender la creciente demanda de atención quirúrgica de emergencia derivada de la violencia y las explosiones en la región. En 2015, tras intensificarse los combates, el centro llegó a operar con 150 camas debido al incremento de víctimas; llegó a funcionar de forma continua, incluso cuando Kunduz cambió de control durante la lucha por la ciudad. El equipo médico, según el propio personal, trataba a mujeres, hombres y niños sin distinguir origen étnico o afiliación política, en palabras del Dr. Esmatullah Esmat, sobreviviente del ataque y hoy asesor médico adjunto del proyecto.
El 3 de octubre de 2015, durante más de una hora, el edificio principal fue alcanzado con precisión por ataques aéreos. Tras apagar el fuego, las autoridades y MSF describieron un escenario devastador: quirófanos dañados, techos con agujeros, botellas de oxígeno rotas y mobiliario destruido. A lo largo del conflicto, el centro de trauma permaneció abierto, incluso cuando Kunduz fue escenario de combates y cambios en el control de la ciudad. La primera evaluación posterior al ataque indicó que 24 pacientes, 14 empleados de MSF y 4 cuidadores habían perdido la vida.
Después del ataque, la atención de emergencia en Kunduz se redujo significativamente. MSF tardó más de un año en reanudar la atención de trauma en la ciudad, mientras otros esfuerzos, como el Puesto Avanzado del Distrito en Chahardara, intentaban suplir la brecha. En el período de reconstrucción, la organización también abrió una clínica ambulatoria en Kunduz en julio de 2017, que cerró en abril de 2020 a raíz de la pandemia de COVID-19. Cuando los combates se intensificaron de nuevo en 2021, MSF instaló temporalmente una unidad de trauma de 25 camas en su oficina, y el 16 de agosto de 2021 trasladó a todos los pacientes al nuevo centro de trauma de Kunduz.
Con la ciudad volviendo a una situación de relativa calma, la naturaleza de las lesiones ha cambiado: de heridas por explosiones y balas a incidentes de tráfico, entre otros. En 2025, el centro contaba con 79 camas y había registrado, entre enero y junio, 10.253 atenciones en urgencias y 3.197 intervenciones quirúrgicas. Emilie Buyle, coordinadora de proyectos de MSF en Kunduz, señaló que “la ciudad hoy es diferente de 2015”, pero subrayó que la organización continúa tratando a los pacientes según sus necesidades médicas, sin distinción por raza, género, origen étnico, creencias religiosas o afiliación política.
MSF indicó que, durante el periodo de ataques, la organización compartió las coordenadas GPS del hospital con el Departamento de Defensa de Estados Unidos, el ministerio del Interior y Defensa afgano, y el Ejército de Estados Unidos en Kabul. A pesar de los contactos con autoridades estadounidenses y afganas, la organización sostuvo que no se logró una investigación independiente y concluyente, por lo que solicitó una revisión independiente por parte de la Comisión Internacional de Encuesta Humanitaria. MSF publicó su propia revisión interna en noviembre de 2015 y, en 2017, decidió avanzar con la construcción de un nuevo centro de trauma en un sitio distinto, cuyo proceso de desminado y preparación comenzó a fines de 2018. En paralelo, abrió en 2017 una clínica ambulatoria que funcionó hasta su cierre definitivo en 2020, y, ante la intensificación de los combates en 2021, se estableció una unidad temporal para atender a pacientes de guerra hasta la apertura del nuevo centro.
El centro de trauma de Kunduz, operando hoy en un Afganistán que ya no está en guerra, continúa brindando servicios de emergencia, cuidados intensivos y atención tanto hospitalaria como ambulatoria, además de quirófanos y rehabilitación. Entre enero y junio de 2025, la instalación atendió a más de diez mil pacientes en urgencias y realizó más de tres mil intervenciones quirúrgicas. Abdul Maqsood, Abdul Salam, Mohibullah y otros 18 pacientes y personal mencionados en el informe son recordados por MSF como víctimas de aquel ataque, cuyo recuerdo persiste en la memoria de las comunidades afectadas y del personal que permaneció trabajando para reconstruir la atención médica en la región.








