Publicada el: 27 de octubre de 2025 :: 12:06 pm

Presidente José Jerí rinde homenaje a la imagen del Señor de los Milagros durante su llegada al Callao

Presidente José Jerí rinde homenaje a la imagen del Señor de los Milagros durante su llegada al Callao

El presidente de la República del Perú, José Jerí Oré, participó en un homenaje a la sagrada imagen del Señor de los Milagros cuando this llegó al Callao tras 22 años de ausencia, en un acto celebrado el 26 de octubre de 2026. Según la Presidencia, la actividad se realizó en un ambiente de devoción y contó con la participación de autoridades locales y miles de fieles que participaron de las calles chalacas para recibir al Cristo de Pachacamilla.

La ceremonia fue descrita por el Gobierno como un momento de fe, esperanza y emoción para la población. En el marco del evento, el jefe de Estado reiteró el compromiso del Gobierno con los valores que identifican al país y con el fortalecimiento de lazos culturales, morales y humanos, según lo informado por la Secretaría de Prensa de la Presidencia.

Esta visita marca la tercera ocasión en la historia en que la sagrada imagen del Señor de los Milagros permanece en Callao, tras las procesiones de 1957 y 2003, informó la autoridad correspondiente. En esta edición, la presencia del presidente fue vista como un reconocimiento estatal a tradiciones que unen a los peruanos, de acuerdo con la fuente oficial.

En la ceremonia acompañaron al mandatario el gobernador regional del Callao, Ciro Castillo Rojo; el alcalde provincial del Callao, Pedro Spadaro Philipps; la congresista Patricia Chirinos Venegas, entre otras autoridades, según el registro oficial del acto. Se indica que la organización y la seguridad del evento estuvieron a cargo de las entidades provinciales y regionales, coordinadas con la Secretaría de Gestión de Riesgos y Desastres y la comisaría local.

Como próximos pasos, la Presidencia indicó que se continuará con la coordinación entre autoridades nacionales y locales para las actividades protocolarias vinculadas a la devoción pública y a la logística de futuras visitas de la imagen, sin que ello implique pronunciamientos sobre resultados o evaluaciones políticas. Se mantiene, además, el marco de interacción entre autoridades y comunidades para garantizar el desarrollo de la actividad religiosa y su seguridad.