Déficit de 310.000 millones de dólares dificulta la financiación de la adaptación climática en países en desarrollo
La agencia ambiental de las Naciones Unidas advierte de una brecha de financiamiento alarmante para la adaptación al cambio climático, y señala que, a partir de 2035, los recursos necesarios para los países en desarrollo superarían en más de 300.000 millones de dólares anuales a los flujos actuales. El Informe sobre la materia, divulgado este miércoles por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), coincide con el aumento de temperaturas y con eventos climáticos extremos cada vez más devastadores.
El PNUMA estima que, si se mantienen las tendencias actuales, entre 310.000 y 365.000 millones de dólares anuales serán necesarios para adaptación en 2035, mientras que los flujos internacionales para ese fin se situaron en 26.000 millones de dólares en 2023, una reducción frente a 2022. El informe indica que la meta del Acuerdo de Glasgow de duplicar, para 2025, el financiamiento internacional para adaptación hasta aproximadamente 40.000 millones de dólares no se cumpliría si persiste la trayectoria actual.
En vísperas de la COP30, que se celebrará en Belém, Brasil, a partir del 10 de noviembre, la directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen, enfatizó que los impactos climáticos ya se sienten en todo el mundo y que la adaptación “no es un gasto: es un salvavidas”. La agencia subrayó que cerrar la brecha de financiamiento implica proteger vidas y avanzar hacia la justicia climática, sin agravar la deuda de las naciones vulnerables.
El informe señala avances en la planificación y aplicación de políticas de adaptación, pero sostiene que el financiamiento sigue por debajo de las necesidades. También indica que, si se mantienen las condiciones actuales, la meta de duplicar el financiamiento internacional para 2025 podría quedar fuera de alcance. Según el documento, 172 países ya cuentan con al menos una herramienta de adaptación, aunque 36 no han actualizado sus instrumentos en más de una década, lo que podría restar efectividad a las medidas.
Sobre la participación financiera, el PNUMA señala un incremento de los fondos multilaterales de adaptación a 920.000 millones de dólares en 2024, un 86% más que el promedio quinquenal anterior, pero advierte que ese repunte podría ser temporal ante la presión fiscal global. En cuanto al sector privado, el informe estima que existe un potencial de inversión anual de unos 50.000 millones de dólares en prioridades nacionales de adaptación, frente a los 5.000 millones que se invierten hoy; para ello, señala la necesidad de políticas específicas y mecanismos de financiamiento mixto que reduzcan riesgos y aumenten la participación empresarial.
El documento también menciona la Nueva Meta Colectiva Cuantificada acordada en la COP29, que establece que los países desarrollados deben aportar al menos 300.000 millones de dólares anuales para financiamiento climático hacia 2035, cifra señalada por el PNUMA como insuficiente. El informe alienta a avanzar por el “Camino de Bakú a Belém”, que busca movilizar 1,3 billones de dólares para 2035, siempre de forma compatible con no aumentar la carga de deuda de las naciones vulnerables, y destaca la necesidad de subvenciones y financiamiento concesional.








