Publicada el: 7 de diciembre de 2025 :: 6:58 am

Kivu Sur: respuesta a malaria y cólera afectada por la falta de agua segura y medicamentos

Kivu Sur: respuesta a malaria y cólera afectada por la falta de agua segura y medicamentos

Ante la escalada de los combates en el territorio de Fizi, en Kivu Sur, RDC, y la salida de varias organizaciones humanitarias por recortes en financiamiento y en servicios de salud, se activaron dos respuestas de emergencia conjuntas para malaria y cólera, según informó la organización Médicos Sin Fronteras (MSF).

Entre agosto y noviembre de 2025, MSF indicó que sus equipos en Baraka y en la aldea de Lweba trataron a 19.000 personas por malaria. En un periodo de ocho semanas, entre septiembre y octubre, la organización también atendió a 652 pacientes con cólera. MSF explicó que la malaria continúa siendo un riesgo alto para niños y adultos en la zona durante la temporada de lluvias.

La malaria ha resurgido en Baraka y sus alrededores, donde los mosquitos se multiplican en la temporada lluviosa. MSF señala que el Ministerio de Salud no ha realizado actividades de prevención durante tres años y que hay una marcada escasez de mosquiteras. En Baraka, Adelphine, una niña de 7 años, fue atendida por fiebre, escalofríos y sudoración en el hospital local, mientras que su madre, Aline, es madre de cinco hijos y vive en un asentamiento en Mulongwe, al sur de Fizi, donde la seguridad alimentaria es precaria y el acceso a tierras de cultivo está limitado por el conflicto.

Según MSF, la organización es actualmente un proveedor importante de medicamentos antipalúdicos en la región. La respuesta incluye la apertura de cinco puntos de malaria para pruebas y tratamiento, y se plantea la instalación de otros cinco para ampliar el acceso a la atención. Los obstáculos logísticos son considerables: las lluvias han dañado tramos de la carretera que conectan Bukavu con Uvira, y los frentes cambiantes dificultan el suministro de medicamentos y de material sanitario, que deben desviarse por rutas largas a través de Ruanda, Tanzania y Burundi, lo que retrasa la llegada de insumos.

En cuanto al cólera, la situación se atribuye a deficiencias en infraestructuras de agua y saneamiento. En Baraka se han instalado 31 puntos de cloración de agua en barrios de mayor exposición y se ha realizado educación comunitaria sobre higiene para evitar contagios. Junto con comités locales de agua, se desinfectaron y rehabilitaron 13 bombas manuales. En las 8 semanas de la respuesta, MSF indica que los casos de cólera se redujeron en un 55% y la epidemia quedó bajo control, aunque se demanda una inversión pública sostenida en infraestructuras de agua para reducir riesgos a largo plazo.

MSF subrayó que decenas de miles de personas desplazadas por los combates permanecen vulnerables. Entre las víctimas de desplazamiento se cuentan las que huyen hacia Baraka y hacia zonas de Baraka y Lweba, donde el acceso a la atención médica es limitado y los desplazados enfrentan barreras logísticas y de seguridad para llegar a centros de salud o a puntos de malaria. Maria Santo, responsable médica en Fizi, señaló la preocupación por la dificultad de acceso debido a controles de grupos armados y al miedo entre la población a atravesar estas rutas, lo que ha provocado que algunos pacientes lleguen en estado avanzado de malaria.

Entre las proyecciones de MSF, se mantiene la necesidad de ampliar la red de atención para malaria y de fortalecer el agua y saneamiento. La organización indicó que, a la luz de la peligrosidad de los accesos y la persistencia de los conflictos, la continuidad de la atención dependerá de mejoras en las rutas de suministro y de la seguridad para el personal y los materiales médicos. Los próximos pasos contemplan ampliar la cobertura de puntos de malaria y mantener la vigilancia y la respuesta ante posibles brotes de enfermedades diarreicas, especialmente entre la población desplazada.