La ONU intensifica la respuesta en Venezuela mientras ascienden a 1.719 los fallecidos
En una rueda de prensa este lunes, el coordinador residente y humanitario de la ONU en Venezuela, Gianluca Rampolla, subrayó que siete personas fueron rescatadas con vida el domingo, mientras continúan las búsquedas entre los escombros. Hay unas 12.000 personas desplazadas.
Mientras las familias siguen esperando noticias de sus seres queridos, Rampolla indicó que todavía no existe una cifra confirmada de desaparecidos.
El coordinador informó que la ONU y las autoridades venezolanas acordaron comprar 10.000 bolsas para cadáveres ante la posibilidad de que el balance de muertos siga aumentando.
Aunque siete estados se han visto afectados, el mayor número de víctimas se concentra en el estado La Guaira y en el Distrito Capital de Caracas. Unas 2.500 estructuras resultaron dañadas y muchas colapsaron por completo.
La respuesta sigue desarrollándose en un entorno de riesgo. Desde los dos terremotos se han registrado unos 500 temblores posteriores, incluido uno de magnitud 5,2 en la madrugada del lunes, mientras una onda tropical amenaza con llevar fuertes lluvias a las zonas afectadas.
“Seguimos operando en un entorno de alto riesgo”, afirmó Rampolla.
El coordinador humanitario reportó que 27 países han movilizado más de 40 equipos de búsqueda y rescate. En el terreno hay más de 2.000 rescatistas y más de 160 perros.
“Junto con las operaciones de búsqueda y rescate, nos estamos concentrando, junto con las autoridades venezolanas, en proporcionar atención sanitaria de emergencia, refugio, asistencia alimentaria, agua y saneamiento, apoyo logístico para garantizar no solo el almacenamiento, sino también la distribución de todos los suministros que están llegando al país, así como protección”, apuntó Rampolla.
Añadió que la organización trabaja en un nuevo llamamiento de emergencia que anexará a su plan humanitario actual.
Aunque las operaciones de búsqueda y rescate suelen concentrarse en las primeras 72 horas, los equipos decidieron prolongarlas porque aún reciben indicios de personas atrapadas y siguen localizando sobrevivientes.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) también refuerza su respuesta sobre el terreno con apoyo logístico y asistencia alimentaria, ante el riesgo de que los terremotos agraven el hambre en un país que ya afrontaba múltiples necesidades humanitarias.
“La destrucción está por todas partes”, afirmó la directora del PMA en Venezuela, Stephanie Hochstetter, desde La Guaira. “Muchas personas han perdido la vida. Hay miles de heridos y cientos de edificios destruidos o gravemente dañados. La población va a necesitar alimentos”, advirtió.
El organismo señaló que prepara la ampliación de sus operaciones y que cuenta con capacidad para incrementar tanto la distribución de alimentos como el apoyo logístico según las necesidades que se identifiquen en los próximos días.
Actualmente, el PMA dispone de más de 3.000 toneladas métricas de alimentos almacenadas en el país, suficientes para alimentar a más de 10.000 familias durante dos meses. También trabaja para movilizar suministros adicionales y definir prioridades de respuesta en los estados afectados, en coordinación con las autoridades venezolanas, las agencias de la ONU y otros socios humanitarios.
Mientras tanto, la ONU prepara tres centros de atención en La Guaira para las familias que perdieron sus hogares. Allí prevé ofrecer atención médica, alimentos, agua, saneamiento, protección y apoyo psicosocial.
En una entrevista con Noticias ONU, la responsable de la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) en el país, Vanessa May, explicó que muchas personas han perdido toda sensación de estabilidad.
“Pasar de tener una casa, de tener un hogar, a estar en un refugio o en un alojamiento temporal no va a ser fácil”, señaló.
May destacó que el acompañamiento emocional será tan necesario como la comida, el agua o la atención sanitaria. “Hay personas que necesitan un abrazo”, dijo, al describir a familias que esperan noticias de sus seres queridos y a otras que ya saben que permanecen bajo los escombros.
Cuando terminen las búsquedas, la ONU y sus socios realizarán evaluaciones rápidas para precisar las necesidades, incluidas las de personas mayores y con discapacidad. La siguiente etapa incluirá la remoción de escombros y la recuperación temprana, con atención a los daños en escuelas y hospitales.
May indicó que la reconstrucción exigirá trabajar con las autoridades para determinar dónde podrán vivir las familias desplazadas y realizar estudios de suelo antes de cualquier reubicación. “Esto va a tomar tiempo”, subrayó.
La responsable de OCHA en el país apuntó que la ONU pudo reaccionar rápidamente gracias a la arquitectura humanitaria establecida desde 2019 para atender la crisis venezolana.
Esa red reúne a agencias de Naciones Unidas, ONG nacionales e internacionales, la Cruz Roja y otros actores humanitarios, y permitió adaptar de inmediato los mecanismos de coordinación a la nueva emergencia.
Uno de los principales retos ha sido identificar con precisión las necesidades más urgentes. Para ello, los equipos humanitarios recopilan información en áreas como salud, seguridad alimentaria, nutrición, protección, agua y saneamiento, con el objetivo de elaborar una evaluación más detallada de los daños.
Otro desafío ha sido ordenar la enorme ola de solidaridad ciudadana. Muchas personas y organizaciones han acudido espontáneamente a las zonas afectadas con donaciones de ropa, agua y otros bienes, lo que en algunos casos ha saturado los puntos de recepción. Por ello, OCHA trabaja con las autoridades para canalizar la ayuda a través de mecanismos coordinados.
“Que esa solidaridad no pare”, concluyó May, al pedir que la atención sobre Venezuela se mantenga más allá de las primeras semanas de la tragedia.








