Publicada el: 7 de diciembre de 2025 :: 11:40 am

Financiación de la ayuda humanitaria internacional registra su mayor caída

Financiación de la ayuda humanitaria internacional registra su mayor caída

Un informe conjunto del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH) y Médicos Sin Fronteras (MSF) revela, de forma provisional para 2024–2025, un panorama internacional desolador para la ayuda humanitaria. El documento, presentado un año más por ambas instituciones, señala una caída histórica de la financiación, una pérdida de eficacia y legitimidad de los actores multilaterales, un incremento de los gastos en defensa y un aumento de las personas desplazadas forzosamente, que duplica las cifras de hace una década.

Según el informe, tras décadas de crecimiento el sistema humanitario experimentó en 2024 la mayor caída de su financiación, con una reducción de cerca de 5.000 millones de dólares respecto a 2023, lo que representa un descenso del 10%. El total pasó de 45.700 millones en 2023 a 41.000 millones en 2024. Se anticipa que la tendencia continúe en 2025, con recortes que podrían alcanzar el 34% frente a 2024 y el 45% respecto a 2023, sobre todo afectando a fondos privados, aunque también a fondos públicos. En 2024, la mayor parte de la caída provino de donantes públicos, según el documento.

El informe también indica que, pese a la concentración de la financiación entre los tres principales donantes, estos aportaron el 59% de la financiación pública total en 2024 (frente al 61% en 2023) y el 84% de los fondos públicos entre los diez mayores donantes (83% en 2023). Con ello, los autores señalan la necesidad de cambios profundos en el sistema para impedir que la brecha entre necesidades y recursos se agrave.

En España, la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) neta aumentó un 11,87% en 2024 respecto a 2023, hasta 4.021,5 millones de euros, recuperando la senda de crecimiento iniciada en 2019. Sin embargo, el peso relativo de la AOD sobre la renta nacional bruta se mantiene en el 0,25%, lejos del compromiso de alcanzar el 0,7%. La acción humanitaria recibió 174,2 millones de euros, lo que representa una caída del 18,5% respecto al año anterior y reduce su peso dentro de la AOD al 4,33% (frente a 5,95% en 2023). Además, la acción humanitaria de la Administración central redujo su presupuesto de 171,3 millones en 2023 a 130,3 millones en 2024, una caída del 23,9%.

El informe alerta de recortes en áreas clave de salud en contextos frágiles y en conflicto, donde la lucha contra la malaria, el VIH y la tuberculosis, así como los servicios de salud sexual y reproductiva, ya se ven afectadas por la reducción de fondos. En África, por ejemplo, la campaña de prevención de la malaria se ve comprometida por la menor financiación y la interrupción de campañas preventivas.

Raquel Ayora, directora general de MSF España, advierte que la crisis no es únicamente financiera, sino también político. “Esta crisis desatiende principios humanitarios básicos como humanidad e imparcialidad. La situación actual amenaza con consolidar un enfoque transaccional, dejando fuera a millones de personas de servicios de salud esenciales”, afirma.

El informe identifica ataques a misiones médicas y humanitarias como una tendencia creciente en conflictos armados, con mayor responsabilidad atribuida a actores estatales y un impacto desproporcionado sobre personal nacional y logística de atención médica. Aunque la ONU impulsó una declaración para la Protección del Personal Humanitario, Ayora señala que, si no se traducen en acciones concretas, no surtirán efecto.

Los autores destacan que la crisis actual se sitúa en un marco de casi una década de debilitamiento del espacio humanitario, con politización, violencia contra trabajadores y restricciones de acceso que impiden a las organizaciones llegar a quienes más lo necesitan. También se identifican fallos estructurales internos: decisiones estratégicas que priorizan lo “posible” por sobre lo “necesario” y una tendencia a evitar contextos difíciles, lo que agrava la brecha de la respuesta humanitaria.

El informe concluye que, para evitar un colapso mayor, es imprescindible reconocer los condicionantes externos y abordar de forma estructural la diversificación de la financiación, la rendición de cuentas y la descolonización de la ayuda. Según Francisco Rey, codirector del IECAH, el futuro del sector dependerá de su capacidad para reenfocar sus prioridades hacia la misión fundamental de salvar vidas y proteger la dignidad humana en los entornos más complejos.