Ucranianos enfrentan frío invernal en medio de ataques rusos
La UNICEF informó este viernes que, en medio de oleadas de ataques rusos con misiles y drones, las familias en Ucrania viven en un “modo de supervivencia constante” y enfrentan cortes de electricidad y temperaturas extremadamente bajas, que agravan la crisis humanitaria en varias regiones del país.
El representante de UNICEF en Ucrania, Munir Mammadzade, indicó en una conferencia de prensa en Ginebra que las familias han improvisado medidas para mitigar el frío, como rellenar ventanas con muñecos de peluche para bloquear el aire frío, tras ataques a la infraestructura eléctrica que afectaron zonas residenciales en la región de Zaporiyia, en el sur, y en Járkov, en el este.
Según Mammadzade, la amenaza del frío causada por estos ataques se ha convertido en una “emergencia a escala nacional, además de la guerra”. En la capital, Kiev, las temperaturas descendieron hasta -15 °C durante la noche, y se anticipa que la semana próxima podría ser aún más fría, mientras millones de personas siguen sin calefacción.
La UNICEF señaló que, si bien la ayuda se ha centrado en las áreas del frente, los ataques contra la infraestructura urbana, incluidas zonas residenciales, han revelado necesidades más complejas entre quienes viven en edificios de apartamentos. Svitlana, residente de Kiev, relató a la agencia que su familia no tiene calefacción ni electricidad desde hace más de una semana, y que la situación persiste para muchas familias en su franja.
En paralelo, Jaime Wah, subjefe de la Cruz Roja en Ucrania, afirmó que el país enfrenta el invierno más crudo desde el inicio del conflicto. Según Wah, millones de personas carecen de calefacción y electricidad, y en Kiev unas 200.000 personas llevan más de una semana sin estos servicios, con temperaturas que llegaron a -18 °C. Muchas familias han tenido que abandonar sus hogares, y otras han agotado su capacidad de resistencia.
La Cruz Roja ucraniana indicó que continúa prestando ayuda vital, que incluye puntos de calefacción, comida caliente, recarga de teléfonos y apoyo psicosocial, para las personas más vulnerables en las ciudades afectadas por la crisis.








