Publicada el: 15 de julio de 2026 :: 7:15 am

Dos de cada tres personas respaldan el derecho a solicitar asilo y la generación Z muestra mayor empatía

Dos de cada tres personas respaldan el derecho a solicitar asilo y la generación Z muestra mayor empatía

Dos de cada tres personas creen que quienes huyen de la guerra o la persecución deben poder pedir asilo en otro país, según una encuesta realizada en 29 naciones.

Los resultados muestran que el respaldo a los refugiados sigue siendo más fuerte de lo que suele reflejar el debate público, pese al aumento de la desinformación y los discursos de odio contra quienes buscan protección.

Ese apoyo se ha mantenido estable durante años, “pese a la tensión política, la presión económica y un debate muy polarizado”, afirmó Dominique Hyde, directora de Relaciones Externas de ACNUR.

El estudio, elaborado junto con Ipsos y basado en más de 21.500 respuestas, también revela una aparente contradicción.

Alrededor de dos tercios de los participantes creen que muchas personas que solicitan protección no la necesitan realmente. En muchos casos, los mismos encuestados sostienen ambas opiniones.

“Vemos una tensión entre el deseo de apoyar a quienes están en una situación desesperada y las dudas sobre si el sistema funciona como debería”, explicó Trinh Tu, directora gerente de Ipsos en el Reino Unido.

Las principales preocupaciones se concentran en el funcionamiento de los sistemas de asilo, la gestión de las fronteras y la integración de los refugiados.

Las personas más jóvenes muestran las actitudes más favorables hacia los refugiados.

Casi la mitad de los integrantes de la generación Z, nacidos entre 1997 y 2012, cree que podrán integrarse con éxito en las sociedades de acogida. Entre los baby boomers, nacidos entre 1946 y 1964, la proporción baja al 39%.

Los jóvenes también son menos propensos a respaldar el cierre de fronteras o a dudar de las razones que llevan a una persona a pedir asilo.

Aun así, las dudas sobre la integración, el control fronterizo y la autenticidad de las solicitudes aparecen, en distinta medida, en todos los grupos de edad.

El apoyo a quienes buscan asilo alcanza sus niveles más altos en Suecia y los Países Bajos, con un 78%, seguidos de España, con un 76%.

Australia, Brasil y Estados Unidos registran las opiniones más favorables sobre los beneficios que puede aportar la integración de los refugiados.

En algunos países, el respaldo ha aumentado de forma notable en los últimos años. En Japón pasó del 23% en 2019 al 64%, mientras que en Francia subió del 43% al 68% en el mismo periodo.

En Alemania y Suecia, donde la acogida de refugiados es considerable, el apoyo sigue siendo relativamente alto. En Türkiye y Polonia, en cambio, es menor que en años anteriores.

Cuando se les pregunta cómo debería responder la comunidad internacional ante situaciones concretas de desplazamiento, los participantes priorizan la asistencia humanitaria de emergencia, las medidas diplomáticas y la protección temporal.

Los resultados indican que muchas personas consideran que la protección de los refugiados debe incluir alternativas distintas al reasentamiento, aunque esa vía sigue siendo esencial para los casos más vulnerables.

ACNUR subrayó que la solidaridad de las comunidades y de los países de acogida no puede sustituir la responsabilidad internacional de proteger y asistir a las personas refugiadas.

Hyde recordó su visita al campamento de Busuma, en el este de Burundi, que alberga a más de 57.000 refugiados congoleños que huyeron de los intensos combates en la República Democrática del Congo.

Solo alrededor de cuatro de cada diez personas tenían algún lugar donde alojarse, pese a las duras condiciones del campamento, situado a unos 2.000 metros de altitud.

“Me senté con madres y padres que apenas tenían suficiente para comer”, relató Hyde. “Hablé con familias que describían refugios abarrotados, si tenían la suerte de contar con uno. También me hablaron de un agua insegura e insuficiente”.

La responsable añadió que las familias pasan las noches expuestas al frío y soportan durante el día un calor intenso.

En 2025, los conflictos, la violencia y la persecución siguieron obligando a millones de personas a abandonar sus hogares, mientras que las crisis climáticas, la inestabilidad económica y la fragilidad política agravaron sus necesidades.

ACNUR se propuso proteger y asistir a 129,4 millones de personas, una cifra cercana a la de 2024.

Sin embargo, los recursos disponibles disminuyeron en 1.200 millones de dólares, hasta situarse en 3.900 millones.

La agencia tuvo que responder así a prácticamente el mismo nivel de necesidades con los recursos disponibles en 2016, cuando la población mundial de personas desplazadas por la fuerza y apátridas era menos de la mitad de la actual.

Durante 2025, ACNUR ayudó a más de 37.000 refugiados a trasladarse para su reasentamiento en terceros países, principalmente desde Türkiye, Líbano, Etiopía, Bangladesh y Rwanda.

La agencia presentó a 35.000 refugiados ante 23 Estados para su posible reasentamiento. Esa cifra incluyó 1.181 plazas no asignadas para personas que necesitaban una tramitación acelerada o estaban en países con cuotas limitadas o inexistentes.

El número de casos presentados a los Estados cayó con fuerza frente a los 188.800 registrados en 2024.

Los resultados de la encuesta coinciden con el 75º aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, adoptada en Ginebra y considerada la base del sistema internacional de protección.

“Muchas personas apoyan el derecho a buscar seguridad y, al mismo tiempo, se preguntan si los sistemas de asilo son justos, eficientes y están gestionados adecuadamente”, señaló Hyde.

“El desafío no es solo defender la Convención, sino asegurarnos de que su promesa funcione”, concluyó.



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