Publicada el: 22 de enero de 2026 :: 11:49 am

Aumentan las expulsiones de palestinos en Jerusalén Oriental, según informes

Aumentan las expulsiones de palestinos en Jerusalén Oriental, según informes

La Oficina de Derechos Humanos de la ONU en los territorios palestinos ocupados advierte de un aceleramiento de la expulsión de palestinos en Jerusalén Oriental al tiempo que Israel intensifica la expansión de asentamientos y de proyectos de infraestructura que, según la entidad, rompen la continuidad territorial palestina en la Cisjordania ocupada. El informe señala un deterioro rápido de la situación demográfica y territorial, especialmente en torno a la Ciudad Vieja y la zona conocida como E1.

En el barrio de Silwan, al sur de la Ciudad Vieja, las demoliciones y desalojos se han multiplicado en los últimos meses. El Tribunal Supremo de Israel ha rechazado reclamaciones de residentes palestinos del barrio de Batn al Hawa y fallado a favor de la organización de colonos Ateret Cohanim, cerrando prácticamente todas las vías legales para las familias afectadas y acelerando el desplazamiento forzado. Según la ONU, la semana pasada autoridades israelíes entregaron órdenes finales de desalojo a 32 viviendas adicionales, en su mayoría pertenecientes a la familia Rajabi; de ejecutarse, unas 250 personas serían expulsadas inminentemente, y en total unos 700 residentes palestinos de Silwan siguen bajo amenaza de desalojo.

La organización de derechos humanos cita a Zuhair Rajabi, líder comunitario y portavoz de más de 80 hogares amenazados, quien dijo: “Ya no hay esperanza. Antes, a veces los tribunales fallaban a nuestro favor. Ahora no hay ninguna posibilidad”. La expulsión de su familia representaría otro episodio de desplazamiento generacional desde 1948.

Las consecuencias humanas son profundas. Nasser Rajabi, expulsado con su familia en diciembre de 2025, ha debido pagar un alquiler elevado en otra zona de Jerusalén Oriental para evitar mudarse a Cisjordania, y afirmó a la ONU que “si me voy fuera del Muro, perderé mi identificación de Jerusalén, mi seguro médico y mi acceso a la ciudad”. En muchos casos, las viviendas desalojadas pasan a manos de colonos o se destinan a proyectos turísticos y de asentamiento, como un parque y un teleférico que conectaría Jerusalén Occidental con la Ciudad Vieja, lo que, según la ONU, erosiona la presencia palestina en zonas clave.

En torno a Jerusalén Oriental, la expansión de asentamientos profundiza el aislamiento de la ciudad respecto al resto de la Cisjordania ocupada. En diciembre Israel publicó licitaciones para 3.401 nuevas unidades de asentamiento en E1, zona estratégicamente situada entre Jerusalén Oriental, Ramala y Belén. En enero, el gobierno anunció la construcción de una carretera que desviará el tráfico palestino y reservará una ruta exclusiva para vehículos israelíes. La Oficina de Derechos Humanos de la ONU afirmó que el efecto acumulado de estas medidas sería devastador: bloquearía el acceso palestino a E1, rompería la continuidad norte-sur de la Cisjordania, profundizaría la segregación y provocaría el desplazamiento de 18 comunidades palestinas.

La Corte Internacional de Justicia ya había determinado en julio de 2024 que estas políticas violan la prohibición de traslados forzosos establecida en la Cuarta Convención de Ginebra y pidió a Israel poner fin a su presencia en el territorio ocupado. “Estamos viendo números sin precedentes de desplazamiento forzado y expansión de asentamientos, que socavan el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación”, sostuvo Ajith Sunghay, jefe de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU en los territorios palestinos ocupados.