Publicada el: 22 de marzo de 2026 :: 6:47 am

Homenaje a Miguel Abuelo

Homenaje a Miguel Abuelo

El 21 de marzo de 1946 nació en Buenos Aires Miguel Ángel Peralta, conocido artísticamente como Miguel Abuelo, una figura influyente del rock argentino y fundador de Los Abuelos de la Nada. Su trayectoria, caracterizada por la experimentación, el viaje y una búsqueda expresiva, lo llevó a convertirse en un referente de la escena musical nacional.

Desde sus primeros años, Abuelo combinó la escritura con la música; para él, la poesía ocupaba un lugar central en su universo creativo. “Yo siempre fui un poeta antes que un músico”, declaró en varias entrevistas, una afirmación que, según la crónica, marcó la intención de poblar sus letras de imágenes y lirismo. Su itinerario artístico se configuró así a partir de una mirada personal sobre la realidad y una actitud de exploración.

A mediados de la década de 1960 formó Los Abuelos de la Nada, una de las primeras bandas del rock argentino, título que tomó de la literatura de Leopoldo Marechal y que reflejaba su interés por lo simbólico y lo literario. Aunque esa etapa inicial lo colocó en el núcleo fundacional del movimiento, su camino posterior lo llevó a explorar más allá de los límites locales.

Ya a fines de los años 60 emprendió un viaje por Europa con recursos limitados, residiendo en Francia, España e Inglaterra y experimentando tanto libertad como adversidad. Según la crónica de su vida, fue detenido por posesión de drogas y pasó un periodo en prisión, un episodio que, según sus relatos, fortaleció su visión de la libertad. “La libertad es algo que se conquista todos los días”, dijo posteriormente, una idea que atravesó su obra y su vida.

De regreso a Argentina a principios de la década de 1980, refundó Los Abuelos de la Nada con una nueva formación que incluyó a músicos como Andrés Calamaro, Cachorro López y Daniel Melingo. En ese periodo el grupo consolidó su popularidad con canciones que quedaron como emblemas de la década, entre ellas “Mil horas”, “Sin gamulán”, “Costumbres argentinas” y “Himno de mi corazón”.

Entre 1982 y 1986 la banda publicó álbumes icónicos, como Los Abuelos de la Nada (1982), Vasos y besos (1983), Himno de mi corazón (1984) y Cosas mías (1986), trabajos que combinaron el espíritu del rock con una estética pop y poética que conectó con una nueva generación. Paralelamente, Abuelo desarrolló una trayectoria solista, con discos como Buen día, día (1985) y Miguel Abuelo en banda (1986), que profundizaron su faceta más personal y experimental.

Con su presencia escénica carismática, Abuelo se convirtió en un símbolo de la recuperación cultural de los años 80 en Argentina. En una frase recordada, afirmó: “No me interesa la fama, me interesa la aventura”, subrayando su identidad de artista en constante movimiento. A lo largo de su carrera sostuvo una visión humanista del arte, resumida en su idea de que “la música es una forma de comunicar amor”, una lectura que, según la crónica, dio sentido a su obra y a su experiencia.

Miguel Abuelo falleció el 26 de marzo de 1988, a los 42 años, hecho que consolidó la dimensión mítico-cultural de su figura y dejó un legado que continúa vigente. Su influencia no se limita a sus canciones: la crónica lo registra también como una actitud ante la creación, una ética del artista que privilegia el riesgo, la poesía y la libertad. En palabras de la obra y de sus propias reflexiones, “lo importante no es llegar, sino seguir viajando”, una idea que sigue dialogando con nuevas generaciones y con el público que lo identifica como un referente de la escena roquera argentina.