Publicada el: 21 de junio de 2026 :: 6:44 am

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Cada 20 de junio, el Monumento Nacional a la Bandera se convierte en el centro de las celebraciones patrias de la Argentina. Más allá de esas conmemoraciones, es uno de los conjuntos monumentales más relevantes del país por su valor histórico, arquitectónico, artístico y simbólico.

Está ubicado frente al río Paraná, en Rosario, sobre el lugar donde se encontraba la batería Libertad, construida por Manuel Belgrano en febrero de 1812. Desde allí, el prócer hizo flamear por primera vez la bandera argentina el 27 de febrero de ese año.

La construcción fue el resultado de décadas de proyectos, debates y esfuerzos colectivos. Recién en 1940 se definió la propuesta definitiva, cuando un jurado de un concurso nacional otorgó el primer premio al proyecto Invicta, de Ángel Guido y Alejandro Bustillo, junto con los escultores José Fioravanti y Alfredo Bigatti.

Las obras comenzaron poco después y atravesaron distintas etapas hasta su inauguración oficial, el 20 de junio de 1957.

Concebido como una síntesis de la Nación Argentina, el monumento se distingue por sus dimensiones y por su lenguaje simbólico. Está construido en hormigón armado y revestido con mármol travertino de la provincia de San Juan.

El conjunto ocupa una amplia superficie que se integra visualmente con el río y con el casco histórico de Rosario. Así, conforma un eje cívico monumental junto a la plaza 25 de Mayo.

La obra se organiza en tres sectores principales que forman un gran eje longitudinal. El primero es la Torre Central, de 75 metros de altura, el elemento más visible del conjunto.

En su base, una gran estructura representa la proa de una nave orientada hacia el Paraná. Esa embarcación simbólica expresa la marcha de la patria y está guiada por la escultura de la Patria Abanderada, realizada por Alfredo Bigatti.

A ambos lados de la nave hay figuras alegóricas vinculadas al Océano Atlántico y al Río de la Plata. En la parte posterior de la torre se destaca la escultura de la Madre Patria, de José Fioravanti.

Bajo este sector se encuentra la cripta dedicada a Manuel Belgrano, presidida por una figura de bronce del creador de la bandera.

El segundo gran espacio es el Propíleo Triunfal de la Patria, concebido como homenaje a los héroes anónimos de la Independencia. Allí se encuentra la llama votiva permanente y una urna que resguarda las cenizas de granaderos caídos en la batalla de San Lorenzo.

Debajo de este sector se desarrolla la Galería de Honor de las Banderas de América, donde se reúnen símbolos que evocan la historia y la identidad de los países del continente.

La tercera parte del conjunto es la Escalinata Cívica Monumental, que vincula el monumento con el río Paraná y funciona como escenario de los actos patrios. Desde allí se obtiene una de las vistas más representativas de Rosario y de la costa santafesina.

La magnitud de la obra también se expresa en su programa escultórico. Según el decreto que lo declaró Monumento Histórico Nacional, el conjunto reúne más de veinte temas escultóricos, entre ellos cinco grandes estatuas de bronce, diez esculturas monumentales de piedra, relieves, escudos y elementos ornamentales.

La declaración como Monumento Histórico Nacional, establecida mediante el Decreto 1592, destaca que el conjunto no solo recuerda la creación de la bandera o la figura de Belgrano. El texto señala que la obra representa simbólicamente a la Nación Argentina, su historia, sus tradiciones, sus ideales y sus valores.

El mausoleo que guarda los restos de Belgrano en la ciudad de Buenos Aires

Aunque Rosario alberga el sitio donde nació la bandera argentina y el principal monumento dedicado a ese hecho, los restos de Manuel Belgrano descansan en el mausoleo ubicado en el atrio de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario y Convento de Santo Domingo, en el casco histórico de la Ciudad de Buenos Aires.

El mausoleo fue inaugurado el 20 de junio de 1903, 83 años después de la muerte del creador de la Bandera Nacional.

La elección del lugar no fue casual. Belgrano mantuvo un fuerte vínculo con la Orden de Santo Domingo durante toda su vida y, según dejó expresado en su testamento, deseaba ser sepultado en la iglesia y convento de la entonces llamada Calle de Santo Domingo. Allí también descansaban sus padres.

Tras su fallecimiento, el 20 de junio de 1820, fue amortajado con el hábito dominico y enterrado en el templo. Su lápida fue confeccionada con el mármol de una cómoda familiar.

El actual mausoleo es obra del escultor italiano Ettore Ximenes, autor de numerosas piezas monumentales en Europa y América. La estructura se distingue por las figuras alegóricas de “El Pensamiento” y “La Acción”, que acompañan el sepulcro.

También incluye bajorrelieves que evocan algunos de los momentos más trascendentes de la trayectoria de Belgrano, entre ellos el Juramento a la Bandera y las victorias de Tucumán y Salta.



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