Legado de Xul Solar continúa influyendo en la cultura argentina
La Secretaría de Cultura de la Nación conmemora el fallecimiento de Xul Solar, una de las figuras más originales del arte argentino del siglo XX. El artista, cuyo nombre real era Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari, murió en 1963 en Tigre, provincia de Buenos Aires, a los 75 años.
Según la cartera cultural, Xul Solar fue un creador vanguardista y polifacético que trabajó en diversas disciplinas, desde la pintura y la música hasta la escritura y la invención de lenguajes. Nacido el 14 de diciembre de 1887 en San Fernando, su obra se caracteriza por lo simbólico, lo místico y lo experimental, y estuvo ligada a corrientes de vanguardia europeas durante su formación en ese continente.
Entre sus trabajos más reconocidos se destacan acuarelas y témperas como Reptil que sube (1920), Casas en alto (1922), Grafía antiga (1939) y Pan árbol (1954), en las que combinó elementos esotéricos, arquitectónicos y fantásticos. La producción de Xul Solar se caracteriza por la creación de universos propios, que incluyeron invenciones como la “panlengua” y el “neocriollo”, así como el panajedrez, juego que reformulaba las reglas del ajedrez.
La Secretaría de Cultura indica que, además de su obra plástica, el artista mantuvo vínculos con intelectuales de su época, entre ellos el escritor Jorge Luis Borges, con quien compartió intereses en torno a lenguas, filosofía y cosmovisiones alternativas. Su legado se ve en colecciones públicas y privadas; actualmente puede verse en el Museo Nacional de Bellas Artes y en el Museo Xul Solar, dedicado a preservar y difundir su obra. La institución recuerda que la producción de Xul Solar continúa siendo objeto de estudio por su carácter innovador y su cruce entre arte, espiritualidad y pensamiento.








