Se declaró extinguido el incendio en el Parque Nacional Los Alerces
La decisión se tomó en una reunión operativa del Comando Unificado, tras evaluar los resultados de los últimos relevamientos por teledetección y recorridas en terreno, en los que no se detectaron puntos calientes desde la etapa de control.
El incendio, detectado el 9 de diciembre en un sector de difícil acceso junto al lago Menéndez, estuvo marcado por las características topográficas del área, la cantidad de material combustible acumulado y las condiciones meteorológicas (fuertes vientos, baja humedad y escasas precipitaciones) que favorecieron su rápido avance y dispersión a distintos sectores del parque.
Debido a este panorama, permaneció durante un periodo prolongado fuera de control, incluso tras las precipitaciones, ingresos de frentes fríos y los intensos trabajos desarrollados en los múltiples frentes de avance del fuego.
A partir de la mejora de las condiciones y del avance de tareas con líneas de defensa y maquinaria pesada se logró circunscribir el perímetro; al tiempo, el descenso de temperaturas y la mejora de los índices ayudaron a consolidar los esfuerzos en las líneas de combate, permitiendo contener el avance en sus distintos sectores y declarar el incendio controlado gracias a la observación continua y el monitoreo de focos de calor con herramientas satelitales, sumados a sobrevuelos con drones y aeronaves (tanto contratadas por Parques Nacionales como aportadas por instituciones como la Agencia Federal de Emergencias (AFE) y el Ejército Argentino), destinando personal y recursos en sitios estratégicos para la contención y ataque del fuego hasta establecer una línea de control sin posibilidades de retorno a estados anteriores.
Finalmente, para poder dar oficialmente por extinguido el incendio, fue necesario asegurar las tareas y garantizar que no haya ningún tipo de actividad en el perímetro del incendio, de manera que no existan posibilidades de que se reaviven las llamas en sectores del mismo. Para ello es necesario un arduo trabajo en terreno, sumado al monitoreo remoto debido a la alta complejidad y extensión de este incendio.
En síntesis, esta definición se toma en base al éxito de las tareas de combate y monitoreo en campo; el cambio de estación, que trajo aparejadas mejores condiciones (descenso de temperatura, mayor humedad relativa en el ambiente, mayor cantidad de precipitaciones, menor incidencia solar debido a días más cortos); y el Índice Meteorológico de Peligro de Incendios (FWI), que indica que los valores de combustible disponible en la zona pasaron de ser muy elevados al comienzo del incendio a niveles actuales bajos de combustibles medio y grueso, lo que reduce al mínimo las probabilidades de avance del fuego en caso de que surgiera un nuevo foco y favorece su extinción en todo el perímetro.
Al respecto de esta noticia, el encargado de la Dirección de Lucha contra Incendios Forestales y Emergencias (DLIFE) de Parques Nacionales, Ariel Amthauer, analizó: «El incendio de Puerto Café nos deja una serie de lecciones aprendidas en relación a los comportamientos explosivos de un fuego de características únicas, dadas las condiciones meteorológicas y topográficas, sumadas a la falta de humedad en el bosque. Un combo infernal que generó ese escenario de avance constante del incendio por las laderas de los cerros, alimentado por los vientos que se encajonaban en los espacios lacustres alimentando las llamas».
«Más allá de este comportamiento extremo y constante del fuego, destaco la evolución técnica de los equipos de trabajo y la tarea de coordinación permanente del Comando Unificado entre la Administración Parques Nacionales (APN), la AFE del Ministerio de Seguridad Nacional y el Servicio Provincial de Manejo del Fuego de la Provincia del Chubut. También fue fundamental contar con la colaboración permanente de las Fuerzas Armadas y de Seguridad de la Nación, de los cuarteles de Bomberos Voluntarios y de nuestros colegas de la Corporación Nacional Forestal (CONAF – Chile)», sostuvo Amthauer.
En base al comportamiento del fuego y los desafíos presentados por los escenarios actuales, el director de la DLIFE destacó: «La magnitud de este evento y su impredecible evolución cotidiana nos puso a prueba en cuanto a las capacidades de articulación interinstitucional y estamos convencidos de que hubiera sido imposible enfrentar esta situación crítica de otra manera, con una emergencia regional potenciada por otros grandes incendios simultáneos en la zona, que amenazaban viviendas rurales y centros urbanos. Este operativo implicó la administración de recursos compartidos, como los medios aéreos y náuticos, que se sumaron a la tarea diaria de brigadistas de todo el país que se iban agregando a los equipos de terreno en cada relevo, en el marco de una logística compleja para abastecer las demandas operativas cotidianas del personal y los equipos. Un despliegue histórico que puso a prueba nuestra estrategia integral a diario, con estándares de seguridad sostenidos que hicieron posible lograr una curva de incidentes baja, y eso nos enorgullece como técnicos en emergencias».








