Atención para mujeres con fístula obstétrica en Nigeria y Somalia
En el este de África, Hodan* llega a pie al Hospital Regional de Bay, en Baidoa, en el suroeste de Somalia. Fue obligada a casarse siendo adolescente en una aldea rural a las afueras de Bur Hakaba.
Su primer parto fue prolongado y complicado. El bebé nació con ayuda de fórceps, pero no sobrevivió. Poco después, Hodan perdió el control de la vejiga y vivió con esa condición durante ocho años en su comunidad, demasiado avergonzada para hablar de ella.
Aunque proceden de países distintos, ambas padecen la misma afección: la fístula obstétrica. Se produce cuando un parto prolongado y obstruido, sin atención obstétrica de emergencia a tiempo, daña los tejidos entre el canal del parto y la vejiga o el recto, y provoca una filtración constante de orina o heces.
Según UNFPA, en el 90% de los casos el bebé nace muerto.
El riesgo es mayor donde las mujeres se casan y dan a luz a edades tempranas, donde la desnutrición infantil es extendida, donde la mutilación genital femenina es común y donde los sistemas de salud no pueden garantizar una cesárea de emergencia a tiempo.
En Nigeria y Somalia confluyen esos factores. También confluyen la inseguridad, el desplazamiento y las largas distancias que muchas mujeres recorren para llegar a un centro de salud operativo.
Más allá de las lesiones físicas, que pueden causar dolor crónico, infecciones recurrentes y un mayor riesgo de daño renal, las mujeres con fístula suelen enfrentar estigmatización, exclusión laboral y social y, en muchos casos, divorcio.
En el Hospital General de Jahun y en el Hospital Regional de Bay, en Baidoa, nuestros equipos y los de los respectivos ministerios estatales de salud ofrecen cirugía reconstructiva, apoyo psicológico y rehabilitación a mujeres con fístula obstétrica. La unidad de Baidoa, respaldada por el Ministerio de Salud de Somalia, abrió en 2025.
La sala de fístula de 55 camas del Hospital General de Jahun es, por diseño, más que un centro quirúrgico. La atención es gratuita. Las mujeres permanecen ingresadas entre dos y tres meses.
Cada paciente puede necesitar una o más cirugías reconstructivas, además de fisioterapia, atención de salud mental y apoyo nutricional. Desde que el proyecto abrió en 2008, los equipos han realizado más de 6.000 cirugías de fístula en Jahun.
En 2025, 295 mujeres fueron admitidas y 224 recibieron cirugía reconstructiva. Entre enero y marzo de 2026, otras 64 mujeres habían sido ingresadas y 48 habían recibido atención quirúrgica.
“La mayoría de las mujeres que llegan hasta nosotros ya han dado a luz en otro lugar o han intentado hacerlo, a menudo en casa y tras varios días de parto”, explica el doctor Raphael Kananga, nuestro coordinador médico en Nigeria.
“Cuando llegan a nuestro hospital, ya han sufrido una lesión, muchas veces acompañada de infecciones y otras complicaciones. La reparación quirúrgica es posible, pero esto debería haberse evitado desde el principio”.
Aisha ya ha pasado por dos cirugías y se prepara para una tercera. “Al principio pensé que nunca me curaría”, cuenta. “Luego vine aquí y vi a otras mujeres con la misma condición. Me di cuenta de que no estaba sola”.
En el suroeste de Somalia, la unidad de fístula del Hospital Regional de Bay ofrece reparación quirúrgica gratuita, atención pre y posoperatoria, asesoramiento psicológico y apoyo nutricional. Desde su apertura, 38 mujeres han sido tratadas.
En todo el país, se estima que varios miles más necesitan esta atención, pero no pueden acceder a ella.
“Muchas de las mujeres que llegan hasta nosotros han vivido con esta condición durante años antes siquiera de saber qué era o de que existía algún tratamiento. La atención de la fístula no consiste solo en cirugía. También implica escuchar, orientar y ayudar a las mujeres a reconstruir su confianza”, afirma Frida Athanassiadis, nuestra coordinadora médica en Somalia.
Hodan llegó al hospital desde una aldea rural. Había vivido con la condición durante ocho años antes de que un familiar le hablara del nuevo servicio en Baidoa. “Durante mucho tiempo no supe que había un nombre para lo que me pasaba. No sabía que existía tratamiento”, dice.
En ambos países, la demanda supera la capacidad disponible. Jahun es el único centro con capacidad para ofrecer servicios quirúrgicos reconstructivos de fístula obstétrica en el estado de Jigawa.
En Somalia, la unidad de fístula del Hospital Regional de Bay en Baidoa es el único centro del estado del Suroeste y uno de los pocos del país capaces de ofrecer reparación especializada.
El número limitado de servicios, sumado a la inseguridad, el desplazamiento, la pobreza y las largas distancias, hace que esta atención siga fuera del alcance de la mayoría de las mujeres que la necesitan.
La fístula es completamente prevenible. Lo que evita que ocurra está claro: atención prenatal que identifique los riesgos de forma temprana, parteras capacitadas cerca de las mujeres, un sistema de derivación funcional y acceso a cesáreas de emergencia antes de que un parto prolongado cause daños en los tejidos.
Existe una necesidad urgente de inversión sostenida en atención materna y neonatal tanto en Somalia como en Nigeria: servicios prenatales, atención al parto por personal cualificado, atención obstétrica de emergencia oportuna y reparación especializada para las mujeres que ya sufren estas lesiones.
*Los nombres han sido modificados para proteger la identidad de las pacientes.








