Miles de personas atrapadas entre bombardeos y desplazamiento forzado en el sur de Beirut
El barrio también ha enfrentado órdenes reiteradas de desplazamiento. La más reciente fue el 1 de junio, cuando el ejército israelí amenazó con nuevos ataques en la zona, lo que obligó a muchos residentes a huir otra vez.
MSF, presente para ayudar a restablecer servicios esenciales, expresó su preocupación por los desplazamientos forzados y la falta de seguridad para la población.
Lo que antes era una zona urbana dinámica soporta ahora las consecuencias de los ataques en varios niveles. La destrucción ha afectado carreteras, servicios públicos e infraestructuras de agua.
Miles de residentes se han quedado sin acceso fiable a servicios esenciales y las comunidades están expuestas a crecientes riesgos para la salud. Desde el inicio del conflicto, la mayoría de los centros de salud de la zona se han visto afectados.
Centros de atención primaria y hospitales han perdido personal por el desplazamiento, han sufrido daños o han tenido que cerrar por graves riesgos de seguridad, lo que ha limitado aún más el acceso a la atención médica.
Jamila, una madre desplazada de 50 años, pasó dos meses viviendo en tiendas de campaña a las afueras de Dahiyeh, sin ingresos ni apoyo, junto a su hijo Wissam, de 14 años, que tiene una discapacidad del habla.
“Nadie se preocupa por mí”, dijo. “Pasé días sin comida ni agua. Ni siquiera podía bañarme”.
MSF amplió su intervención de emergencia en marzo y desplegó nueve clínicas móviles para llevar atención médica a comunidades que ya no pueden acceder a los centros de salud.
Estas unidades ofrecen consultas médicas, apoyo en salud mental, tratamiento de enfermedades agudas y crónicas, salud sexual y reproductiva, y vacunación. En las últimas seis semanas, los equipos realizaron más de 2.730 consultas médicas.
La mitad de las clínicas móviles tuvo que suspender temporalmente sus actividades por motivos de seguridad y por nuevos movimientos de población fuera de Dahiyeh. La organización prevé reanudar su labor cuando las condiciones lo permitan.
Además, MSF apoya la rehabilitación de seis centros de atención primaria dañados por los ataques israelíes y distribuye artículos no alimentarios y kits de higiene entre las personas afectadas.
También desarrolla actividades de agua, saneamiento e higiene en coordinación con los municipios. El objetivo es restablecer el acceso al agua potable y mejorar las condiciones de saneamiento para más de 30.000 personas.
MSF advirtió que las poblaciones vulnerables, incluidos niños, personas mayores y quienes padecen enfermedades preexistentes, corren un riesgo especial cuando los servicios esenciales dejan de funcionar o se vuelven más difíciles de alcanzar.
Guilherme Bothelo, coordinador del proyecto de emergencia en Beirut, señaló que la capacidad de MSF para acercar la atención médica a las comunidades es fundamental y complementa los servicios existentes en los periodos de mayor presión.
Añadió que el objetivo es que este apoyo sea temporal, mientras las autoridades sanitarias locales recuperan y mantienen su capacidad para prestar atención de manera independiente.
Desde marzo, muchas familias se han visto obligadas a abandonar sus hogares en múltiples ocasiones, mientras otras continúan viviendo en condiciones precarias.
La destrucción generalizada de los servicios públicos, especialmente de los sistemas de agua, los centros sanitarios y otras infraestructuras esenciales, supone un obstáculo para la recuperación.
Sin acceso fiable a esos servicios, regresar a casa no es una opción viable ni segura para muchas familias.
“La situación en Dahiyeh ilustra la necesidad urgente de abordar tanto las necesidades humanitarias inmediatas como las consecuencias a largo plazo de la escalada en Líbano”, dijo Bothelo.
También advirtió que, con la intensificación de los ataques israelíes en el sur del país y en el valle de la Bekaa, situaciones como esta podrían multiplicarse, con más personas obligadas a dejar sus hogares y un mayor deterioro de las condiciones de vida.








