Publicada el: 18 de junio de 2026 :: 7:41 am

Haití busca recuperar sus calles con una nueva fuerza contra las pandillas

Haití busca recuperar sus calles con una nueva fuerza contra las pandillas

Pasajeros observan desde la parte trasera de un “tap tap”, el taxi compartido haitiano, mientras avanza por el Boulevard du 15 Octobre, en el este de Puerto Príncipe.

En la avenida, transitada por peatones y vendedores de frutas y artículos para el hogar, la escena recuerda una rutina cotidiana. Pero el temor a las pandillas ha vaciado con frecuencia las calles de la capital haitiana.

Se estima que al menos 26 pandillas, algunas fuertemente armadas, controlan hasta el 90% de Puerto Príncipe y sus alrededores. Estos grupos recurren a violencia, ejecuciones sumarias, extorsiones y secuestros, además de frenar el comercio.

Desde comienzos de año, la violencia de las pandillas ha dejado más de 2.300 muertos y más de 1.100 heridos.

En ese contexto, la comunidad internacional se apoya ahora en la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), una misión respaldada por el Consejo de Seguridad de la ONU.

Su base está a pocas calles del boulevard y el martes fue visitada por el secretario general de la ONU, António Guterres, durante su viaje a Puerto Príncipe.

“Su despliegue ofrece una verdadera oportunidad para frenar la violencia y restaurar la autoridad del Estado”, dijo a los periodistas. “No tenemos derecho a desperdiciar esta oportunidad”.

Guterres añadió que “las pandillas deben ser desarmadas y desmanteladas, y sus miembros reintegrados, en un proceso liderado por Haití”. También sostuvo que la seguridad debe ir acompañada de avances políticos.

La GSF cuenta con apoyo logístico, operacional y técnico de la recién creada Oficina de Apoyo de las Naciones Unidas en Haití (UNSOH), que suministra raciones, atención médica y transporte.

Esa oficina busca facilitar las tareas de la fuerza: neutralizar a las pandillas, proteger a las poblaciones vulnerables y apoyar el acceso humanitario.

“El objetivo es claro: degradar la capacidad operativa de las pandillas hasta un nivel que las instituciones haitianas puedan gestionar de manera sostenible”, dijo el jefe de la GSF, Jack Christofides, al Consejo de Seguridad en abril.

La base, conocida como Camp Vertières, se prepara para recibir parte de los 5.550 efectivos autorizados por el Consejo de Seguridad. Tropas de varios países ya se encuentran allí y también se instalan oficinas en contenedores.

Años de inestabilidad

Haití arrastra años de inestabilidad. La violencia de las pandillas ha obligado a cerca de 1,5 millones de personas a abandonar sus hogares.

Millones más necesitan asistencia humanitaria en un contexto de creciente pobreza. El país no tiene un presidente electo desde el asesinato de Jovenel Moïse, en julio de 2021.

Durante su visita, el secretario general también habló con personas desplazadas por la violencia.

“Me reuní con familias que lo han perdido todo y que, aun así, siguen resistiendo juntas, con una valentía y una dignidad que merecen admiración”, dijo Guterres. “Estas familias no me pidieron compasión. Están esperando acción”.

Una esperanza renovada

Pese a los desafíos, crece la expectativa de que la GSF, a medida que alcance la capacidad operativa prevista, pueda mejorar la vida diaria de la población y trabajar junto a las fuerzas de seguridad nacionales.

El inicio de patrullas a pie y la instalación de bases operativas avanzadas en Puerto Príncipe y fuera de la capital podrían devolver cierta sensación de seguridad y ayudar a recuperar la normalidad.

La misión también busca, junto con países de la región, interrumpir el suministro de armas y municiones, reforzar la vigilancia en pasos fronterizos y rutas de contrabando marítimo, y cortar los flujos financieros hacia los grupos armados.

La indiferencia del mundo ante Haití

“Por primera vez en muchos años, finalmente hay algo de luz al final del túnel”, dijo Guterres al concluir su visita. “Haití tiene la oportunidad de pasar página, pero solo si la comunidad internacional asume sus responsabilidades. Seamos claros: las pandillas han aterrorizado Haití. Las instituciones se han debilitado”, agregó.

“Pero la mayor vergüenza es la indiferencia, la indiferencia de un mundo que ha mirado hacia otro lado”.



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