El Niño y las tensiones geopolíticas amenazan los mercados alimentarios mundiales
Entre ellos figuran un eventual retorno de El Niño, la volatilidad de los precios de la energía y los fertilizantes vinculada a los conflictos, las tensiones geopolíticas y comerciales, y las incertidumbres macroeconómicas.
Las cosechas mundiales de trigo, cereales secundarios y arroz deberían retroceder frente a los récords del año pasado, aunque se mantendrían elevadas gracias a las abundantes existencias, según la FAO.
La producción mundial de cereales disminuiría un 2,0% en 2026, hasta 2.982 millones de toneladas. El uso aumentaría un 1,0% y el consumo per cápita en los países de bajos ingresos retrocedería un 0,4%.
El trigo caería un 3,8%, hasta 810,9 millones de toneladas, por descensos previstos en Australia, la Unión Europea y Estados Unidos, donde se espera una caída del 21,3%.
La FAO y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) advierten de que El Niño podría elevar el riesgo de sequías, inundaciones y tormentas en partes de África, Asia y América Latina y el Caribe, con efectos sobre cultivos, cosechas, pastos y agua.
Máximo Torero, economista jefe de la FAO, afirmó que los sistemas agroalimentarios parecen sólidos en términos de producción, pero que los riesgos están aumentando y pueden afectar con rapidez al suministro y al acceso a los alimentos.
El informe también señala una fragilidad persistente en las cadenas de suministro agrícolas mundiales. Los intercambios internacionales de fertilizantes cayeron entre un 20% y un 25% entre enero y abril de 2026 respecto al año anterior.
Aunque la subida de precios se ha moderado recientemente, persisten las preocupaciones para la campaña 2026/27 por la menor demanda en Europa y América del Norte, sobre todo de nitrógeno y fosfatos. El mercado sigue muy sensible a los incidentes que afectan al tránsito por el estrecho de Ormuz.
La FAO también actualizó la factura mundial de importaciones de alimentos en 2025, que aumentó un 7,9% respecto al año anterior y alcanzó un récord de 2,2 billones de dólares.
El incremento se produjo pese a la caída de los costos de los cereales, el azúcar y las oleaginosas. Lo impulsaron productos de alto valor añadido como cacao, especias, productos animales, pescado, frutas y verduras.
Esas compras están concentradas principalmente en los países de altos ingresos, que reúnen más de dos tercios del gasto. En ese grupo, las importaciones aumentaron un 9,3%.
En los países de ingresos medios altos el alza fue del 4,0%; en los de ingresos medios bajos, del 7,9%; y en los de bajos ingresos, del 6,7%.
La FAO subraya además que, en un contexto de elevadas tensiones geopolíticas, un shock petrolero puede casi duplicar el impacto en los costos alimentarios, amplificado por las primas de riesgo, los seguros y las limitaciones logísticas.
La FAO y el PMA lanzaron su primer llamamiento conjunto en favor de acciones anticipativas y pidieron 202 millones de dólares para proteger a casi nueve millones de personas frente a las posibles repercusiones de un El Niño de fuerte intensidad en 22 países prioritarios.
Las agencias de la ONU prevén que ese fenómeno aumente el riesgo de sequías, inundaciones y tormentas en partes de África, Asia, el Pacífico, América Latina y el Caribe.
Millones de personas ya afrontan inseguridad alimentaria aguda por los conflictos, la inestabilidad económica y los desplazamientos de población. A ello se suman los choques climáticos recurrentes y las perturbaciones económicas ligadas al conflicto en curso en Oriente Medio.








