Publicada el: 1 de agosto de 2026 :: 9:39 am

El Niño: se acaba el ensayo general y se vive la cruda realidad

El Niño: se acaba el ensayo general y se vive la cruda realidad

El verano sofocante en Europa no es solo un golpe de calor estacional. El texto lo presenta como el inicio de una etapa climática más peligrosa.

António Guterres, secretario general de la ONU, afirmó: “El Niño no está a la puerta, ya está dentro de la casa y subiendo la calefacción”.

La ONU sostiene que lo que ocurre en el Pacífico puede desencadenar un efecto dominó sobre la salud, la economía y la paz global.

La Organización Meteorológica Mundial confirmó que un fuerte episodio de El Niño está en desarrollo y prevé que alcance su punto máximo entre agosto y octubre de 2026.

Según esa entidad, las aguas del Pacífico registran temperaturas casi 3 °C por encima de lo normal, un nivel inusual para esta época.

A ese fenómeno se suma el dipolo del océano Índico, que está alterando las lluvias a miles de kilómetros de distancia.

El resultado, siempre según el texto, es un mapa mundial desigual: algunas zonas de África, Asia Central y el sur de Europa afrontan lluvias torrenciales e inundaciones, mientras el subcontinente indio, Centroamérica, el Caribe y el sur de Australia sufren sequías severas.

El calor extremo ya no aparece como una amenaza futura, sino como un riesgo cotidiano. Guterres dijo que “el ensayo general ha terminado” y pidió actuar de inmediato para proteger a las personas más vulnerables.

Tras su visita a Oriente Medio, Guterres describió además un impacto económico vinculado a la escalada militar en el Golfo. Según el texto, el comercio en el estrecho de Ormuz se ha resentido y los precios de combustibles, alimentos y fertilizantes han aumentado.

El Programa Mundial de Alimentos advierte que hasta 45 millones de personas podrían enfrentar inseguridad alimentaria aguda.

La combinación de una sequía severa y unas cadenas de suministro afectadas por la guerra agrava el riesgo para las economías emergentes.

Los incendios y el humo también elevan el daño sanitario. La OMS señala que el humo puede viajar continentes enteros y contiene gases y partículas finas PM2.5.

Esas partículas son tan pequeñas que pueden penetrar en los pulmones y pasar al torrente sanguíneo.

La exposición puede ser especialmente grave para personas con asma o enfermedades cardíacas, además de niños y ancianos. Un fotoperiodista griego citado en el texto resumió la situación así: el viento puede cambiar de repente y llevar el humo hasta impedir respirar.

El calor extremo también profundiza desigualdades. Mientras algunas personas pueden recurrir al aire acondicionado o al teletrabajo, trabajadores al aire libre, personas sin hogar, niños y ancianos soportan la mayor carga.

La OMS pone además el foco en la industria textil. Más de 90 millones de trabajadores, en su mayoría mujeres, soportan jornadas en fábricas donde los días de calor peligroso han aumentado un 10% en las dos últimas décadas, según el texto.

Ante este panorama, la OMM está movilizando sistemas de alerta temprana para que las predicciones climáticas lleguen a agricultores y autoridades a tiempo.

El texto también menciona planes de acción contra el calor en las ciudades y la necesidad de poner fin a los combustibles fósiles.

A nivel individual, si se vive en una zona afectada por incendios u olas de calor, la OMS recomienda: