Refuerzan el acceso a la atención sanitaria en la gobernación de Daraa, Siria
Las barreras económicas también persisten: muchos pacientes deben pagar de su bolsillo servicios o medicamentos que no pueden permitirse. Las carencias son especialmente graves en la atención materna y neonatal, mientras que la salud mental y el tratamiento de enfermedades crónicas siguen limitados.
En la región de Nawa, la Dirección de Salud estima que unas 90.500 personas dependen de los servicios sanitarios, entre ellas cerca de 23.000 mujeres en edad reproductiva y casi 18.000 niños menores de 5 años. El aumento de personas retornadas tras años de desplazamiento eleva la presión sobre un sistema ya tensionado.
El Hospital Nacional de Nawa atiende a comunidades de la zona circundante y funciona como centro de referencia para pacientes que necesitan atención secundaria. En 2026, se calcula que unas 604.000 personas en Daraa necesitarán asistencia sanitaria.
A fecha de 3 de septiembre, ACNUR había registrado 149.682 personas refugiadas retornadas a la gobernación de Daraa. MSF estimó anteriormente que sus actividades en el Hospital Nacional de Nawa contribuyen a atender a una población de alrededor de 1,2 millones de personas en Daraa y zonas cercanas.
Para una familia de Tal Shihab, en el sur de Siria, acceder a la atención necesaria implicó desplazarse hasta el Hospital Nacional de Nawa. “Debido a nuestra difícil situación económica, no podía permitirme el coste de una cesárea [para mi mujer]”, dijo Bilal Bashndi, cuyo bebé nació en ese centro.
“Venimos de Tal Shihab. Tardamos alrededor de una hora y media en coche en llegar al hospital”, añadió.
Desde que empezó a apoyar el hospital, MSF ha trabajado con la Dirección de Salud para reforzar los servicios médicos y los sistemas necesarios para prestarlos. Entre las actividades figuran la rehabilitación y reorganización de espacios, la reparación del ascensor y el suministro de equipos y material médico.
También se presta apoyo a obstetricia, ginecología y neonatología. Este año, el trabajo ha incluido además la reorganización del quirófano y mejoras en la farmacia y otros servicios de apoyo.
MSF también apoya medidas de prevención y control de infecciones, como limpieza, desinfección y esterilización. Además, sostiene servicios como lavandería, esterilización central y una cocina que proporciona comidas a los pacientes.
En Nawa, el apoyo incluye atención obstétrica y ginecológica y servicios neonatales, con partos vaginales y por cesárea, atención prenatal y posnatal, planificación familiar y atención a recién nacidos. MSF también proporciona formación al personal médico.
“Algunos servicios han cambiado significativamente durante el último año”, explicó Tariq Al Mohammad, referente médico adjunto del proyecto. “El servicio de neonatología, que antes no estaba operativo, ahora funciona, mientras que la cobertura de especialistas y el acceso a medicamentos y material médico han mejorado”.
Durante el primer año de actividades, los servicios de obstetricia y ginecología atendieron a más de 7.100 madres y asistieron 3.140 partos, de los que 794 requirieron intervención quirúrgica. Además, 315 recién nacidos fueron ingresados y tratados con atención neonatal.
Más allá del hospital, MSF también apoya la atención primaria en el Centro de Salud de Tasil, para acercar la asistencia a la población de Tasil y localidades vecinas. Las actividades de salud mental, promoción de la salud y participación comunitaria también forman parte del apoyo en esa zona.
Las consecuencias del conflicto en Daraa van más allá de la atención física. La exposición repetida a la violencia, el desplazamiento y las dificultades económicas ha generado importantes necesidades de salud mental y apoyo psicosocial.
Para quienes regresan tras años fuera, la reintegración en comunidades que también han cambiado puede plantear desafíos sociales, económicos y psicológicos adicionales. MSF proporciona apoyo en salud mental y psicosocial en Nawa y Tasil mediante actividades comunitarias, atención individual y familiar y servicios especializados.
“La comunidad necesita hoy servicios de salud mental”, afirmó Yousef Hannou, responsable de actividades de salud mental de MSF en Daraa. “Las personas han vivido años de guerra y han estado expuestas repetidamente a acontecimientos traumáticos”.
Hannou explicó que algunas personas retornadas vuelven tras muchos años fuera de Siria, a veces a comunidades con infraestructuras dañadas, servicios limitados y condiciones de vida muy diferentes de las que dejaron atrás.
Adaptarse a esos cambios, junto con las dificultades económicas y los efectos de experiencias traumáticas pasadas, puede afectar todavía más al bienestar psicológico.
Los equipos de promoción de la salud y participación comunitaria trabajan con personas de Nawa, Tasil y zonas cercanas mediante sesiones de educación sanitaria, reuniones con representantes locales y debates en grupo. También recogen información sobre barreras de acceso y propuestas de mejora.
“Uno de nuestros principales logros en participación comunitaria ha sido establecer redes de trabajadores comunitarios de salud en Nawa y Tasil, formadas por personas de las propias comunidades”, explicó Mohammad Abazid, supervisor de promoción de la salud de MSF. “Queríamos que procedieran de esas mismas comunidades, para que la participación fuera más efectiva”.
MSF también ha reforzado las medidas de prevención y control de infecciones en el centro sanitario. Durante el último año, los equipos de agua y saneamiento han garantizado un suministro adecuado y una correcta gestión de residuos.
Inicialmente, la organización ha apoyado el suministro de agua del hospital con alrededor de 70.000 litros al mes. Estas intervenciones han mejorado de forma significativa el funcionamiento general y la calidad de los servicios.
Aun así, persisten carencias importantes en el sistema sanitario de Daraa. Sigue siendo necesario un apoyo considerable para que los pacientes puedan acceder a una atención constante y de calidad más cerca de sus hogares.








