Publicada el: 28 de septiembre de 2026 :: 6:36 am

El Consejo de Seguridad debe hacer más para detener las guerras que provocan desplazamiento

El Consejo de Seguridad debe hacer más para detener las guerras que provocan desplazamiento

El desplazamiento forzado crece más rápido que las posibilidades de que las personas regresen a sus hogares, se integren o reconstruyan sus vidas, advirtió ante el Consejo de Seguridad el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Barham Salih.

Salih pidió al Consejo que use su influencia política para poner fin a los conflictos y sostener los procesos de paz. Recordó a sus 15 miembros la responsabilidad que les atribuye la Carta de las Naciones Unidas en el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales.

“El desplazamiento está superando rápidamente a las soluciones”, afirmó. Según explicó, los conflictos se multiplican, muchos se prolongan y millones de personas que huyen pensando que será algo temporal terminan lejos de sus hogares durante años o generaciones.

El Alto Comisionado insistió en que esta realidad no puede abordarse solo como una emergencia humanitaria. “Los trabajadores humanitarios no pueden crear la paz”, señaló. También dijo que un alto el fuego sostenido puede permitir que una familia permanezca en su hogar y que un acuerdo de paz puede facilitar el regreso de los refugiados.

Salih señaló a Sudán como uno de los casos más urgentes de una crisis global que mantiene desplazadas por la fuerza a más de 117 millones de personas. Cerca de 12 millones están desplazadas dentro y fuera del país y unos 4,5 millones de refugiados sudaneses se encuentran en países vecinos.

Tras visitar Chad, Kenya, Etiopía y Egipto, destacó la solidaridad de los países y comunidades que reciben a estas personas, aunque advirtió que no pueden asumir solos las consecuencias de la guerra. “Mientras esta guerra continúe, la gente seguirá huyendo”, afirmó.

El Alto Comisionado sostuvo que no existe una solución militar al conflicto y pidió voluntad política, una tregua humanitaria y diálogo, incluida la participación de civiles. También instó al Consejo a usar su influencia, de forma colectiva e individual, para contribuir al fin de la guerra.

Salih se refirió además a otras crisis prolongadas. En la República Democrática del Congo, dijo, generaciones enteras han vivido ciclos repetidos de conflicto y desplazamiento, mientras que en Ucrania millones de personas siguen desplazadas dentro y fuera del país.

Sobre el Sáhara Occidental, sostuvo que gestionar indefinidamente el desplazamiento “no puede ser la medida de nuestra ambición colectiva” y calificó la situación de “insostenible e inhumana”. Recordó que generaciones de refugiados saharauis llevan más de medio siglo en campamentos cerca de Tinduf.

También alertó sobre crisis que pueden prolongarse. En Yemen, más de 130.000 personas han sido desplazadas internamente por las recientes hostilidades y más de 3.700 han huido hacia Djibouti y otros destinos. En el Sahel, más de cuatro millones de personas están desplazadas por la fuerza.

El Alto Comisionado pidió además mantener la atención sobre los rohinyás. Más de 1,2 millones de refugiados apátridas permanecen en Bangladesh y, aunque no existen condiciones para un retorno voluntario a Myanmar, advirtió que eso no puede convertirse en una razón para aceptar indefinidamente la situación actual.

Pese a las diferencias entre estas crisis, Salih dijo que todas reflejan una misma realidad: “Cuando la paz fracasa, la gente se desplaza”. Por eso, pidió al Consejo proteger a los civiles, defender el derecho internacional humanitario y preservar el derecho de asilo y el principio de no devolución.

Este año se cumplen 75 años de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, que estableció que las personas que huyen de la persecución deben ser protegidas y no devueltas a situaciones de peligro. Salih reconoció que los sistemas de asilo están bajo presión, pero sostuvo que eso no justifica un retroceso.

También insistió en que proteger a las personas durante años sin ofrecerles una salida no puede ser el objetivo final. Citó los casos de Siria y Afganistán para subrayar que regresar a un país no equivale automáticamente a resolver el desplazamiento.

Desde diciembre de 2024, unos 3,8 millones de sirios desplazados dentro o fuera del país han regresado. En Afganistán, más de seis millones de personas han vuelto en los últimos años, muchas en circunstancias adversas y a comunidades afectadas por pobreza, servicios limitados y pocas oportunidades económicas.

“El retorno es un acontecimiento. Una solución es lo que viene después”, afirmó. También destacó la iniciativa 50by35 de la Agencia de la ONU para los Refugiados, que busca reducir a la mitad para 2035 el número de refugiados en situaciones prolongadas que dependen de ayuda humanitaria.

Al cerrar su intervención, el Alto Comisionado volvió a situar la responsabilidad en el Consejo. Dijo que el éxito no puede medirse por la capacidad de mantener con vida a las personas otro año de guerra ni por la existencia, medio siglo después, de campamentos creados como respuesta a una emergencia.

“En última instancia, la solución más duradera al desplazamiento forzado es la paz”, afirmó. “Y ustedes, alrededor de esta mesa, tienen una responsabilidad única para ayudar a hacerla posible”.

La intervención fue la primera de Salih ante el Consejo desde que asumió el cargo y tuvo lugar durante la semana de alto nivel de la Asamblea General, mientras jefes de Estado y de Gobierno se encuentran reunidos en Nueva York para el Debate General y otras reuniones de alto nivel.



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