Publicada el: 2 de octubre de 2026 :: 6:16 am

La lucha contra la desnutrición comienza en la comunidad en Chad

La lucha contra la desnutrición comienza en la comunidad en Chad

Fadija Hammad llevó a su hija de 15 meses al Hospital de Am Timan, en la provincia de Salamat, en el sureste de Chad, para recibir tratamiento contra la desnutrición. Las malas cosechas de los últimos años redujeron las reservas de alimentos de su familia y sus ingresos.

“Nuestro dinero procede de lo que cosechamos”, explicó. “Pero durante los últimos dos años no hemos tenido buenas cosechas”. Fadija está embarazada de cinco meses.

En el Hospital de Am Timan, Médicos Sin Fronteras apoya el tratamiento de los casos más graves de desnutrición aguda. Los ingresos en la unidad de tratamiento terapéutico hospitalario aumentaron un 77% entre enero y junio de 2026.

El repunte fue especialmente acusado a partir de abril, con el inicio de las temporadas de escasez y lluvias. En esos meses, las reservas de alimentos de las familias disminuyen mientras la siguiente cosecha aún no está disponible.

Según los trabajadores sanitarios, el estado de los niños y niñas tratados en los centros de la provincia a veces se deteriora gravemente tras pasar unos días o semanas en casa. Por eso, la respuesta debe ir más allá del hospital y comenzar en las comunidades, con detección, sensibilización y derivación.

MSF intensificó su apoyo a la detección temprana de la desnutrición en las comunidades. Entre abril y junio de 2026, se examinó a 1.676 niños y niñas de entre 6 y 59 meses en centros comunitarios apoyados por la organización.

De ellos, el 4,8% sufría desnutrición aguda grave y el 21,4% desnutrición aguda moderada. Los datos reflejan la importancia de esta estrategia de prevención.

En el distrito de Am Timan, la proximidad de la atención sanitaria es fundamental. Durante la temporada de lluvias, las carreteras se vuelven intransitables, mientras que el río Bahr Azoum puede desbordarse y aislar temporalmente algunos pueblos.

Algunas familias viven a decenas de kilómetros de los centros sanitarios y no pueden pagar el transporte. Para acercar la atención a la población, MSF abrió 10 nuevos centros comunitarios para el tratamiento de enfermedades infantiles y 3 unidades terapéuticas de desnutrición en Ablelaye y Mina.

Situados más cerca de los pueblos, estos servicios combinan el tratamiento de enfermedades infantiles frecuentes, como la malaria y la diarrea, con la detección de la desnutrición. El objetivo es identificar cuanto antes a los menores desnutridos y derivarlos a los centros adecuados.

“Cuando un niño finalmente llega al hospital, su estado puede ser ya muy grave”, explicó Samoussi Bremali, que trabaja en higiene y promoción de la salud en el Hospital de Am Timan.

Los retrasos en la atención pueden ser especialmente peligrosos para los niños con desnutrición, ya que la falta de alimentos y las enfermedades pueden agravarse mutuamente. La desnutrición no significa solo que un niño no coma lo suficiente: también aumenta la vulnerabilidad a otras infecciones.

En el Hospital de Am Timan, los menores tratados por desnutrición suelen padecer además malaria, infecciones respiratorias, diarrea o sarampión. Estas enfermedades pueden empeorar todavía más su estado nutricional.

“En Salamat vemos niños cuya desnutrición suele estar asociada a otros problemas de salud”, afirmó el doctor Assoumana Halarou, coordinador médico de MSF en Chad. “Nuestra respuesta debe ser integral: hay que tratar la desnutrición y también las enfermedades que pueden debilitar aún más al niño”.

MSF apoya a las autoridades sanitarias en el tratamiento de la desnutrición en Salamat desde agosto de 2025. Los casos más graves son ingresados en el Hospital de Am Timan, mientras que quienes pueden ser tratados sin hospitalización reciben seguimiento ambulatorio.

Acercar la atención sanitaria a las comunidades no siempre basta. En los servicios de nutrición, los equipos también deben ganarse la confianza de las familias, ya que las complicaciones pueden requerir hospitalización y elevar el riesgo de muerte.

“Algunos padres pueden tener miedo de determinados tratamientos, especialmente cuando un niño necesita oxígeno o tiene que ser alimentado mediante una sonda”, explicó Katia, promotora de salud en la unidad de tratamiento terapéutico de Am Timan. “Les tranquilizamos y les explicamos que el personal de enfermería y medicina está allí para cuidar de sus hijos”.

Esa relación puede ser decisiva para que el niño o niña reciba la atención que necesita y permanezca en el hospital hasta que su estado permita volver a casa con seguridad.

MSF también apoya la detección y el tratamiento de la desnutrición desde el ámbito comunitario hasta el hospitalario, incluida la derivación de casos desde los centros de salud. Ese apoyo incluye además tratamiento de malaria y diarrea, vacunación y formación del personal sanitario.

Al acercar los servicios de salud a las comunidades, los equipos buscan detectar antes a los niños enfermos y garantizar que reciban atención antes de que su estado se vuelva crítico. Para un niño ya debilitado por la desnutrición y las enfermedades, unos pocos días pueden marcar la diferencia.



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