Publicada el: 1 de octubre de 2026 :: 6:17 am

La lucha contra la desnutrición en Chad comienza en la comunidad

La lucha contra la desnutrición en Chad comienza en la comunidad

Fadija Hammad llevó a su hija de 15 meses al Hospital de Am Timan, en la provincia de Salamat, en el sureste de Chad, para que recibiera tratamiento contra la desnutrición. Las malas cosechas de los últimos años han reducido las reservas de alimentos de su familia y sus ingresos.

“Nuestro dinero procede de lo que cosechamos”, explica. “Pero durante los últimos dos años no hemos tenido buenas cosechas”. Fadija está embarazada de cinco meses.

En el Hospital de Am Timan, donde Médicos Sin Fronteras apoya el tratamiento de los casos más graves de desnutrición aguda, los ingresos en la unidad de tratamiento terapéutico hospitalario aumentaron un 77% entre enero y junio de 2026. El repunte fue más acusado desde abril, con el inicio de la temporada de escasez y de lluvias.

Según los trabajadores sanitarios, el estado de los niños y niñas atendidos en los centros de la provincia a veces empeora gravemente tras pasar días o semanas en casa. Por eso, la respuesta a la desnutrición debe ir más allá del hospital y empezar en las comunidades, con detección, sensibilización y derivación.

MSF intensificó su apoyo a la detección temprana en las comunidades. Entre abril y junio de 2026, se examinó a 1.676 niños y niñas de entre 6 y 59 meses en centros comunitarios apoyados por la organización.

De ellos, el 4,8% sufría desnutrición aguda grave y el 21,4% desnutrición aguda moderada. Los datos muestran la importancia de esta estrategia de prevención.

En el distrito de Am Timan, la proximidad de la atención sanitaria es fundamental. Durante la temporada de lluvias, las carreteras se vuelven intransitables, el río Bahr Azoum puede desbordarse y dejar temporalmente aislados algunos pueblos, y hay familias que viven a decenas de kilómetros de los centros de salud.

Para acercar la atención sanitaria a la población, MSF abrió 10 nuevos centros comunitarios para el tratamiento de enfermedades infantiles y tres unidades de tratamiento terapéutico de la desnutrición en Ablelaye y Mina. Situados más cerca de los pueblos, estos servicios combinan el tratamiento de enfermedades frecuentes, como la malaria y la diarrea, con la detección de la desnutrición.

El objetivo es identificar lo antes posible a los menores desnutridos en sus propias comunidades y derivarlos con rapidez a los centros adecuados, antes de que su estado se agrave. “Cuando un niño finalmente llega al hospital, su estado puede ser ya muy grave”, explica Samoussi Bremali, responsable de higiene y promoción de la salud en el Hospital de Am Timan.

Los retrasos en la atención pueden ser especialmente peligrosos para los niños y niñas con desnutrición, ya que la falta de alimentos y las enfermedades pueden agravarse mutuamente. La desnutrición no significa solo que un niño no esté comiendo lo suficiente.

Cuando ya están debilitados por la falta de alimentos, también son más vulnerables a las enfermedades y pueden tener más dificultades para recuperarse. En el Hospital de Am Timan, los menores tratados por desnutrición suelen padecer también malaria, infecciones respiratorias, diarrea o sarampión.

“En Salamat vemos niños cuya desnutrición suele estar asociada a otros problemas de salud”, afirma el doctor Assoumana Halarou, coordinador médico de MSF en Chad. “Por tanto, nuestra respuesta debe ser integral: tenemos que tratar la desnutrición, pero también identificar y tratar las enfermedades que pueden debilitar aún más al niño”.

MSF apoya a las autoridades sanitarias en el tratamiento de la desnutrición en Salamat desde agosto de 2025. Los casos más graves ingresan en el Hospital de Am Timan, mientras que los niños y niñas que pueden ser tratados sin hospitalización reciben seguimiento en unidades ambulatorias.

Acercar la atención sanitaria a las comunidades no siempre basta. En los servicios de nutrición, los equipos también deben ganarse la confianza de las familias, ya que las complicaciones relacionadas con la desnutrición pueden requerir hospitalización y aumentar el riesgo de muerte.

“Algunos padres pueden tener miedo de determinados tratamientos, especialmente cuando un niño necesita oxígeno o tiene que ser alimentado mediante una sonda”, explica Katia, promotora de salud en la unidad de tratamiento terapéutico de Am Timan. “Les tranquilizamos y les explicamos que el personal de enfermería y medicina está ahí para cuidar de sus hijos”.

Esa relación puede ser clave para garantizar que el niño o niña reciba la atención que necesita y permanezca en el hospital hasta que pueda volver a casa con seguridad. MSF también apoya la detección y el tratamiento de la desnutrición desde el ámbito comunitario hasta el hospitalario, incluida la derivación de casos desde los centros de salud.

Ese apoyo incluye también el tratamiento de la malaria y la diarrea, la vacunación y la formación del personal sanitario. Al acercar los servicios de salud a las comunidades, los equipos buscan identificar antes a los niños enfermos y asegurar que reciban atención antes de que su estado se vuelva crítico.



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