Siete años de compromiso en Salamabila, RDC, con impacto en las comunidades
Médicos Sin Fronteras (MSF) concluye sus actividades médicas en Salamabila, en la provincia de Maniema, República Democrática del Congo (RDC), a finales de octubre de 2025, tras siete años de presencia. Según la organización, la retirada obedece a un proceso planificado de salida, que continuará con vigilancia epidemiológica y capacidad de respuesta ante emergencias.
Durante el periodo de intervención, llevada a cabo en colaboración con las autoridades sanitarias locales, MSF prestó atención a miles de personas afectadas por violencia sexual, malaria y desnutrición. En concreto, señala la organización, se atendieron 16.445 víctimas de violencia sexual, se vacunó a 113.000 niños contra el sarampión, se trataron 411.000 casos de malaria y se brindó atención a 26.817 niños con desnutrición aguda. Entre 2019 y 2024, la tasa de mortalidad materna se redujo aproximadamente a una quinta parte y la mortalidad por malaria se redujo a la mitad.
MSF indica que, a lo largo de la intervención, capacitó a 13 trabajadores de salud reproductiva y a más de 100 profesionales para la detección y tratamiento de malaria. La organización transferió infraestructura al Ministerio de Salud, incluyendo el quirófano del centro de salud de Kayembé, unidades de maternidad y salas de consulta en varios centros, instalaciones de tratamiento de residuos y pozos de agua en ocho centros, y rehabilitó el hospital de Salamabila, con mejoras en urgencias, maternidad, pediatría, neonatología y desnutrición aguda. Además, se instalaron 136 paneles solares que permiten que el hospital funcione con energía propia.
“Creemos que los objetivos del proyecto se han cumplido”, afirmó Issa Moussa, responsable del programa de MSF en Maniema. “Después de años de presencia continua, debemos tomar la difícil decisión operativa de desplazar la ayuda médica a zonas con mayores necesidades, como parte de nuestra función como organización de emergencia”.
Charles Bamavu, médico jefe de la zona, añadió que, antes de la presencia de MSF, Salamabila era “un pequeño centro de salud” y que la organización convirtió gran parte del lugar en el segundo hospital más grande de la provincia. MSF subraya que, pese a la retirada, las necesidades humanitarias en Salamabila y Maniema siguen siendo elevadas, en un contexto en el que Maniema recibió en 2024 apenas el 2,5% de los fondos asignados por el Fondo Humanitario de la RDC, lo que plantea retos de financiamiento y acceso a la atención médica.
La organización señaló que la provincia es una de las más aisladas del país, con inseguridad y altos costos de transporte que dificultan el acceso a servicios, especialmente desde que el conflicto armado se intensificó y el aeropuerto de Bukavu respondió a restricciones. Según MSF, el transporte de medicamentos y personal a Salamabila se ha vuelto más complejo, aunque “sigue siendo posible por vía aérea”.
MSF reiteró su llamamiento a los actores locales y a las autoridades para garantizar el acceso a la atención médica y facilitar una distribución segura de ayuda humanitaria en Maniema, subrayando la necesidad de mantener una respuesta adecuada ante las brechas existentes y asegurar la continuidad de la atención, desde la atención primaria hasta la terciaria, y la atención especializada e integral para las supervivientes de violencia sexual.








