Conflicto en RDC: más de 100.000 personas huyen a Burundi en un mes, según organismos humanitarios
Desde el 5 de diciembre, más de 90.000 refugiados congoleños y 10.000 nacionales burundeses han cruzado la frontera hacia Burundi a raíz de la escalada de violencia en la provincia de Kivu Sur, en la República Democrática del Congo, según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).
Médicos Sin Fronteras (MSF) informó que está ampliando su respuesta de emergencia mediante la construcción de una clínica en el campamento de Busuma, donde advierte sobre el riesgo de proliferación de enfermedades respiratorias y de enfermedades epidémicas como la malaria, el sarampión y el cólera.
“Se trata de la mayor afluencia de refugiados en años. En el recién creado campamento de Busuma, instalado en una colina, se pueden ver miles de tiendas de campaña alineadas una junto a otra. Estamos muy lejos de los estándares mínimos en cuanto al acceso al agua, los alimentos y la atención sanitaria”, explicó Carolina López Led, coordinadora de emergencias de MSF.
Acceso al agua muy limitado: actualmente cada persona asentada en Busuma tiene acceso a 2,5 litros de agua al día, una cifra que dista de los cinco litros considerados el mínimo para garantizar la supervivencia y mucho más de los 15 litros necesarios para cumplir con los estándares humanitarios. Además, la media es de una letrina por cada 98 personas, lo que representa la mitad del estándar mínimo. MSF indicó que suministra 51.000 litros de agua al día mediante camiones cisterna y que está buscando soluciones más sostenibles para ampliar la distribución. La organización recordó la necesidad de distribuir agua limpia para limitar la transmisión de enfermedades transmitidas por el agua, como el cólera.
“La llegada de tantas personas en tan poco tiempo nos tomó por sorpresa”, afirmó López-Led. “Las autoridades y las organizaciones humanitarias estamos haciendo todo lo posible para responder a las necesidades lo más rápido que se pueda. Estamos comprometidos a mejorar el acceso a la atención sanitaria esencial y trabajaremos para garantizar servicios gratuitos y de alta calidad a las personas refugiadas, pero si las organizaciones desplegadas aquí no reciben refuerzos rápidamente, no podremos hacer frente a la magnitud de las necesidades. Ahora mismo, la situación corre un enorme riesgo de empeorar rápidamente”, concluyó.
MSF indicó que lanzó una respuesta de emergencia a principios de diciembre para cubrir necesidades básicas de los refugiados que cruzaban la frontera y se instalaban en campamentos improvisados. Los equipos atendieron, en promedio, a 200 pacientes diarios a través de una clínica móvil en Ndava y derivaron casos complejos al hospital distrital de Cibitoke. También suministraron una media de 25.000 litros de agua al día y construyeron letrinas y duchas para reducir los riesgos higiénicos. En los últimos días antes de que las personas fueran trasladadas a Busuma, las pruebas de malaria realizadas por MSF dieron positivo en un 42% de los casos evaluados.








