Edmundo Rivero: relación entre su música y el lunfardo
La Secretaría de Cultura de la Nación rindió homenaje a Edmundo Rivero, cantante de tango y figura destacada en la difusión del lunfardo, nacido el 8 de junio de 1911 en Valentín Alsina y criado en el barrio de Saavedra, en el Gran Buenos Aires. El reconocimiento enfatiza su influencia en la música de Río de la Plata y su relación con la jerga porteña.
Según la biografía citada por la Secretaría, Rivero tuvo una formación musical que incluyó guitarra y canto clásico en el Conservatorio Nacional de Música, y, junto a su hermana Eva y su hermano Aníbal, realizó actuaciones para Radio Cultura y el Alvear Palace Hotel, interpretando música española y repertorio clásico. Inició su carrera como cantante de tango junto a José de Caro, y luego integró las orquestas de Horacio Salgán y Aníbal Troilo, donde consolidó su registro de tono bajo y su estilo ligado al lunfardo. Entre sus hitos se cuentan su paso por la orquesta de Troilo entre 1947 y 1950, con temas como Sur, El último organito y Cafetín de Buenos Aires, considerados emblemáticos de su trayectoria.
El artista también incursionó en el cine, participando en filmes como El Cielo en las Manos (1950), Pelota de Cuero (1963), La diosa impura (1964), Buenos Aires, verano de 1912 (1966) y Argentinísima II (1973). A partir de 1953, su agenda se expandió con giras por el interior del país y presentaciones en radio y televisión. Su vínculo con el lunfardo se gestó desde la adolescencia, cuando recibió de su tío las primeras palabras; Rivero distinguía entre lunfardo y reo, explicando que este último es la jerga del barrio, mientras que el lunfardo es un idioma subyacente construido con metáforas y traslaciones imaginativas.
El 6 de mayo de 1978 fue nombrado académico de número de la Academia Porteña del Lunfardo, ocupando el sillón de Carlos Gardel. En sus últimos años condujo el programa Hablando del lunfardo en Radio Nacional y, según la biografía institucional, falleció el 18 de enero de 1986 a raíz de una miocardiopatía. Rivero dejó una marca en el tango como cantante, compositor y referente cultural, y la Secretaría de Cultura de la Nación lo ubica entre las figuras centrales de la tradición porteña y del lunfardo, destacando su voz y su compromiso con ese legado.








