Inversión mundial se recupera, aunque predomina su carácter especulativo
La inversión extranjera directa (IED) global creció en 2025 tras dos años de debilidad, pero el repunte no significó una recuperación sólida de la inversión productiva, según un informe divulgado este martes por la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).
El estudio indica que los flujos globales de IED aumentaron un 14% respecto a 2024, hasta alcanzar 1,6 billones de dólares, impulsados en su mayor parte por movimientos financieros y no por nuevos proyectos productivos. Más de 140.000 millones de dólares de ese incremento provinieron de flujos canalizados a través de centros financieros globales. Excluidos estos movimientos, el crecimiento real de la IED mundial fue de apenas un 5%, lo que subraya la fragilidad de la inversión subyacente que sostiene el desarrollo económico, según el informe.
Los indicadores que reflejan la actividad inversora real se mantuvieron débiles durante 2025: el valor de las fusiones y adquisiciones internacionales cayó un 10% y el financiamiento internacional de proyectos descendió por cuarto año consecutivo. En términos de inversión productiva, el año registró una caída del 16% en valor y del 12% en número de operaciones, niveles no observados desde 2019.
La UNCTAD señala que tampoco hubo señales alentadoras en proyectos de nueva planta, considerados un termómetro directo de la inversión productiva. Los anuncios de este tipo de proyectos se redujeron un 16%, aunque los montos totales se mantuvieron elevados por la presencia de unos pocos megaproyectos. En conjunto, la IED se orientó cada vez más hacia la especulación financiera y menos hacia la creación de capacidades productivas.
La recuperación fue desigual entre regiones: los flujos hacia economías desarrolladas alcanzaron 728.000 millones de dólares, un incremento del 43%, con Europa y centros financieros a la cabeza y la Unión Europea registrando un aumento del 56% impulsado por grandes adquisiciones transfronterizas y por la recuperación de economías como Alemania, Francia e Italia. En contraste, los flujos hacia economías en desarrollo bajaron un 2% hasta 877.000 millones de dólares, aunque representaron el 55% del total de la IED mundial. Tres cuartas partes de los países menos adelantados reportaron flujos estancados o en descenso, lo que agrava las brechas de financiamiento para el desarrollo.
Respecto a los patrones sectoriales, la UNCTAD advierte de un cambio estructural hacia sectores más concentrados e intensivos en capital. Los centros de datos representaron más de una quinta parte del valor de los proyectos de nueva planta en 2025, con anuncios que superaron los 270.000 millones de dólares, impulsados por la demanda de infraestructura para inteligencia artificial y redes digitales. A la vez, el valor de proyectos en semiconductores aumentó un 35%, pero el número total de proyectos cayó notablemente en sectores expuestos a aranceles y dependientes de cadenas globales de suministro, como textiles, electrónica y maquinaria. Los megaproyectos estuvieron concentrados en un grupo reducido de países, encabezados por Francia, Estados Unidos y Corea del Sur, junto con mercados emergentes como Brasil, India, Tailandia y Malasia.
En cuanto a infraestructura y energía renovable, la inversión internacional cayó un 10% en 2025, reflejando una reducción de proyectos de energías renovables y una reevaluación de riesgos de ingresos e incertidumbre regulatoria. Aunque inversionistas nacionales cubrieron parte del vacío, la UNCTAD advierte que ese cambio podría ampliar los déficits de inversión en países dependientes del financiamiento internacional. Para 2026, el organismo estima un aumento moderado de la IED si mejoran las condiciones financieras, pero advierte de que, sin medidas para reactivar la inversión productiva, los flujos podrían seguir concentrándose en pocas regiones y sectores, limitando su aporte al desarrollo económico global.








