Publicada el: 13 de julio de 2026 :: 7:13 am

La red vecinal que sostiene a los damnificados en Venezuela con apoyo de la ONU

La red vecinal que sostiene a los damnificados en Venezuela con apoyo de la ONU

Casi dos semanas después de los terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio, la emergencia entra en una nueva etapa.

Los equipos de búsqueda y rescate comienzan a concluir sus operaciones, mientras muchas familias que sobrevivieron al derrumbe de sus viviendas afrontan otra incertidumbre: cuánto tiempo vivirán en refugios, carpas o casas de familiares y cómo conseguirán recursos para sus necesidades básicas.

Hasta el momento, las autoridades reportan 3535 personas fallecidas, 16.740 heridas y más de 17.800 que perdieron sus hogares. La Guaira sigue siendo el estado más afectado, aunque el impacto y los desplazamientos se extienden a al menos siete estados del país.

En el estadio César Nieves, convertido en refugio temporal, la emergencia también ha revelado otra forma de respuesta: la de los propios vecinos.

“Yo no me resigné”, dice Aracelis Álvarez, una líder comunitaria que desde las primeras horas tras el terremoto empezó a organizar a las familias de cuatro sectores afectados. “Me llegaba una ayuda pequeña por aquí y yo la llevaba hacia allá. Me llegaba otra ayuda pequeña y la llevaba hacia el otro sector”.

Según su recuento, unas 565 familias, más de 2000 personas, han buscado apoyo en esa zona. Catorce vecinos murieron en las comunidades cercanas y, en algunos puntos, la búsqueda entre los escombros todavía no ha terminado.

Álvarez cuenta historias que siguen marcando a quienes permanecen en el refugio: una madre que empujó a su hija para salvarla antes de que una pared le cayera encima; un trabajador de salud que perdió a su hermana y a su sobrina cuando una vivienda se desplomó sobre ellas.

La mujer también describe cómo vivió los sismos desde el hospital, donde su nieta había dado a luz apenas 48 horas antes.

Aun así, entre el duelo y el desespero, la comunidad trata de mantener una lógica de cuidado colectivo. “No vamos a preguntar, vamos a buscar”, dice al recordar cómo los vecinos se repartieron tareas, buscaron a las personas mayores, organizaron los primeros apoyos y distribuyeron lo poco que iba llegando desde el inicio de la emergencia.

De rescatar vidas a sostenerlas

La respuesta humanitaria de la ONU está cambiando de prioridad. En los primeros días, la atención se concentró en sacar personas de los escombros y atender a los heridos. Ahora, las necesidades más urgentes incluyen salud primaria, agua, saneamiento, protección, atención psicológica y condiciones dignas en los alojamientos temporales.

Más de 12.800 personas permanecen en 80 campamentos transitorios instalados en Caracas, Miranda y La Guaira.

En el estadio César Nieves, donde viven más de 1200 personas, se ha instalado una planta de tratamiento y se distribuyen unos 20.000 litros de agua al día. También hay baños, estaciones de lavado de manos y kits de higiene, aunque las necesidades siguen creciendo.

Para la líder comunitaria, el agua es una de las principales preocupaciones.

“En cuanto a comida y todo eso estamos bien, pero sabemos que esto es para rato”, explica Álvarez. “El noventa por ciento es agua, agua potable. Hay que concientizar a la gente de que no la desperdicie, porque hay que estirarla un poquito”.

La organización vecinal no ha estado sola. “La Organización Internacional para las Migraciones está con nosotros desde el principio. No nos ha abandonado. UNICEF también”, dice la dirigente mientras conversa con la Oficina de la ONU para Asuntos Humanitarios (OCHA) y recuerda la instalación de lavamanos, duchas y otros servicios para las familias desplazadas.

Asimismo, el Programa Mundial de Alimentos ha llegado a más de 25.000 personas desde el inicio de la emergencia con alimentos listos para consumir, canastas familiares y apoyo a cocinas comunitarias en las zonas afectadas. En César Nieves, la agencia reparte comidas calientes dos veces al día para unas 1500 a 1800 personas en cada servicio.

Hospitales, clínicas móviles y apoyo psicológico

Los equipos médicos también están adaptando su trabajo a una crisis que ya no se limita a los traumatismos de los primeros días.

La red de equipos médicos de emergencia, coordinada con el Ministerio de Salud y con apoyo de la Organización Panamericana de la Salud, mantiene 11 equipos internacionales desplegados en La Guaira, Miranda y Caracas. La respuesta se orienta cada vez más a la atención primaria, los servicios ambulatorios y el apoyo en los refugios temporales.

La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja informó que desplegó un hospital de campaña en La Guaira, con apoyo de la Cruz Roja Española, para reforzar la atención primaria, maternoinfantil, las vacunaciones, la vigilancia epidemiológica y los servicios de salud mental. También prevé poner en marcha clínicas móviles en los próximos días.

El hospital se sumará al que ya opera la Cruz Roja Venezolana, que ha atendido cientos de casos de trauma desde el inicio de la emergencia.

En los refugios, las organizaciones humanitarias también intentan responder a heridas menos visibles. UNICEF ha brindado apoyo psicosocial y actividades de protección a niños y adolescentes; otras agencias ofrecen orientación legal, reunificación familiar, atención a sobrevivientes de violencia de género y espacios de apoyo emocional.

Una emergencia que se extiende

Mientras La Guaira concentra buena parte de la destrucción, cientos de personas han comenzado a desplazarse hacia otros estados para reunirse con familiares o buscar un lugar donde quedarse.

En Anzoátegui, Apure, Delta Amacuro, Monagas, Nueva Esparta, Sucre, Táchira y Zulia se han habilitado puntos de recepción y apoyo para personas que llegan desde las zonas afectadas.

La ayuda internacional continúa llegando, pero para quienes permanecen en los refugios la pregunta ya no es solo cómo sobrevivir al desastre, sino cómo reconstruir una vida después de él.

“Uno no les dice que no”, dice Araceli, al hablar de las familias que siguen llegando. “¿Cómo les va a decir uno que no?”



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