Ucrania afronta temperaturas de hasta -20 °C
Un reporte de campo describe que, en medio de temperaturas que han caído hasta -20 °C en Ucrania, las fuerzas rusas continúan afectando la infraestructura eléctrica y de calefacción, dejando a millones sin suministro estable de electricidad, calor y agua, y obligando al personal sanitario y a pacientes a vivir y trabajar en condiciones precarias. Según la información recibida, se ha declarado una emergencia nacional por los cortes continuos de electricidad en todo el país.
La mayoría de los pacientes cercanos a la línea del frente, en las regiones de Dnipropetrovsk, Donetsk y Zaporiyia, son mayores de 50 años y padecen enfermedades crónicas, las cuales se agravan por el frío extremo y la falta de refugio adecuado. “Hoy hemos estado en un pueblo que ha tenido electricidad durante una hora y media en todo el día”, indicó el médico Ivan Afanasiev. “La exposición prolongada al frío tiene un impacto negativo en personas con enfermedades crónicas, y los pacientes tienen más dificultades para controlar su diabetes y su presión arterial; las personas con discapacidad que no pueden moverse para calentarse son más vulnerables a la hipotermia”, añadió.
El equipo médico también describió casos fuera de la línea del frente. “No se trata solo de las personas que viven en la calle”, afirmó el anestesista Roman Horenko. “Debido a los cortes de electricidad y calefacción, las personas no pueden calentarse en sus casas. Atendimos a una anciana que llevaba varios días sin moverse tras un derrame cerebral y que fue trasladada a un hospital de Dnipropetrovsk para tratar deshidratación e hipotermia”.
En Ucrania, el personal que presta servicios también enfrenta las mismas dificultades. Kseniia Lipynska, supervisora de compras en Dnipro, relató que sus ventanas fueron dañadas durante un ataque con drones que dejó ver las llamas de una central eléctrica cercana. “Las explosiones se acercaban; nos refugiamos en el pasillo mientras la onda expansiva destrozaba las ventanas”, recordó Lipynska. Añadió que, tras el incidente, recurrieron a tablas, almohadas y mantas para cubrir las aberturas, y que el frío ha sido tan intenso que se formó hielo en las persianas.
La destrucción de edificios residenciales ha dificultado la reconstrucción y, sumado a la inflación, ha llevado a que algunas personas duden de reparar sus viviendas ante la posibilidad de volver a sufrir daños. En el ámbito nacional, la población de zonas alejadas del frente, desde Vinnytsia hasta Kiev, continúa enfrentando extensos cortes de electricidad y bajas temperaturas, con reportes de las condiciones más extremas en la capital. “Las últimas semanas de vida en Kiev han sido más de supervivencia que de vida”, comentó Anhelina Shchors, responsable de comunicación, al describir la sensación de frío constante y la ausencia de calefacción en los hogares. “Ver cocinas móviles para quienes ya no pueden cocinar nos recuerda imágenes de la ciudad durante la Segunda Guerra Mundial”, concluyó.








