Aumento de la violencia sexual en Puerto Príncipe, Haití
La violencia sexual y de género ha aumentado en Puerto Príncipe, Haití, desde 2021 y se está utilizando de forma sistemática para aterrorizar a la población, según un informe de Médicos Sin Fronteras (MSF) publicado hoy. El documento sitúa la crisis en un contexto de deterioro de infraestructuras, servicios públicos y condiciones de vida, en medio de una violencia e inseguridad generalizadas.
El informe titulado “Violencia sexual y de género en Puerto Príncipe, Haití” se basa en una década de datos médicos y testimonios recopilados en la clínica Pran Men’m, dirigida por MSF en la capital. Desde la apertura de la clínica en 2015, los equipos de MSF han brindado atención médica y psicosocial integral a casi 17.000 personas, de las cuales el 98 % eran mujeres y niñas.
“El número de supervivientes de violencia sexual y de género que reciben atención en la clínica casi se ha triplicado, pasando de una media de 95 ingresos mensuales en 2021 a más de 250 en 2025”, declaró Diana Manilla Arroyo, coordinadora general de MSF en Haití. “Este incremento refleja cómo la violencia en los últimos años ha impactado de forma directa a los cuerpos de las mujeres y las niñas en Puerto Príncipe”.
El informe señala que las mujeres y niñas de todas las edades son víctimas y que un número creciente de supervivientes se ve obligados a abandonar sus hogares, lo que incrementa su exposición a nuevas agresiones. Casi una de cada cinco supervivientes atendidas en Pran Men’m ha sufrido múltiples incidentes de violencia sexual y de género.
Asimismo, se evidencia un aumento alarmante en la brutalidad de las agresiones. Entre las personas supervivientes que han recibido atención en Pran Men’m desde 2022, el 57 % denunció haber sido agredido por miembros de grupos armados, a menudo en contextos de agresiones grupales. Más de 100 pacientes reportaron haber sido atacados por 10 o más agresores de forma simultánea.
Una superviviente de 53 años relató en el informe haber sido golpeada y sufrir la fractura de dientes, además de haber sido violada y presenciado la violación de su hija. “Tres jóvenes que podrían haber sido mis hijos… cuando me negué a acostarme con ellos, me pegaron y caí al suelo. Mientras forcejeaba, me dieron una patada en la espalda que aún me duele meses después”, indica el testimonio recogido.
El informe también subraya deficiencias persistentes en la disponibilidad de servicios para supervivientes. A menudo no es posible derivar a pacientes a servicios de asistencia no médica esenciales, como refugios seguros, opciones de reubicación o apoyo para la subsistencia, que resultan indispensables para muchas supervivientes. Esto resalta la necesidad urgente de fortalecer y mantener la financiación de los servicios de protección.
Las supervivientes enfrentan múltiples barreras, como el miedo al estigma, dificultades económicas, inseguridad y falta de información, que dificultan el acceso a la atención médica a tiempo y tienen, en consecuencia, efectos médicos. Desde 2022, solo una de cada tres supervivientes que acudieron a Pran Men’m llegó dentro de los tres días siguientes a la agresión; pasado ese plazo, no es posible prevenir la transmisión del VIH. Del mismo modo, el 59 % de las pacientes durante ese periodo no pudo acceder a la atención sanitaria en un plazo de cinco días para protegerse de un embarazo no deseado.
El informe exige a las autoridades haitianas, a los proveedores de servicios, a los donantes, a los organismos de las Naciones Unidas y a los actores de seguridad que adopten medidas urgentes y coordinadas orientadas a una respuesta centrada en las supervivientes y a su recuperación a largo plazo.
“Solicitamos ampliar el acceso a una atención médica y psicosocial integral y gratuita, lo cual solo puede lograrse mediante un aumento sostenible de la financiación para los servicios de apoyo”, afirmó Manilla Arroyo. “También demandamos un reconocimiento de la naturaleza generalizada de la violencia sexual y su uso deliberado por parte de grupos armados como herramienta de control. Estos son los desafíos que deben abordarse para empoderar a las supervivientes y permitirles recuperar el control de sus cuerpos y sus vidas”, concluyó la coordinadora de MSF en Haití.








