A 100 años del nacimiento de Roberto Goyeneche
Roberto Goyeneche, conocido como “el Polaco”, nació el 29 de enero de 1926 en el barrio porteño de Saavedra. A lo largo de su trayectoria se convirtió en una de las voces más reconocidas del tango argentino, con una vida ligada a la escena musical y al Club Atlético Platense, y con una genealogía familiar que incluyó a un tío pianista del que heredó su nombre.
Sin haber estudiado música formalmente, Goyeneche logró integrarse a diversas orquestas con una sensibilidad y picardía que le permitieron interpretar tangos emblemáticos como Balada para un loco, Afiches, Como dos extraños, Sur, Naranjo en flor, Chiquilín de Bachín y Garúa, entre otros éxitos.
De origen vasco, el apodo de “el Polaco” le acompañó desde su niñez. En sus primeros años tocaba la armónica y descifraba acordes con la guitarra; antes de cumplir la mayoría de edad participó y ganó un certamen de voces en el Club Federal Argentino. En 1984 debutó en Radio Belgrano y grabó Celedonio; al año siguiente se unió a la orquesta de Raúl Kaplún.
Aquel tránsito incluyó roles como chofer de colectivo y taxista, experiencias que no frenaron su destino artístico. En 1952, durante un recorrido nocturno de la línea 219, el representante de Horacio Salgán, José Otero, lo escuchó cantar, lo invitó a probarse para la orquesta y a partir de entonces Goyeneche se mantuvo activo en escenarios hasta su muerte. Su estilo evolucionó hacia un fraseo áspero, que se convirtió en una marca de su interpretación.
En 1956 Horacio Ferrer presentó al cantante a Aníbal Troilo, invitándolo a cantar en su orquesta, y nació una larga amistad que terminó con un registro conjunto de 50 canciones. Goyeneche vivió las distintas etapas del tango: en su época dorada, se presentaban grandes orquestas compuestas por varios bandoneones, pianos y violines, y él era “un instrumento más”; luego, ante cambios económicos y de público, pasó a cantar con cuartetos y tríos. Su voz y su expresividad le otorgaron mayor libertad escénica.
Compartió siete años con Aníbal Troilo y luego se unió a la orquesta de Atilio Stampone, con la que grabaron la versión de Afiches. A comienzos de los años 60 inició carrera como solista junto a La Orquesta Típica Porteña, con la que registró sesenta tangos. Su estilo continuó mutando y, en 1979, una intervención quirúrgica de garganta modificó su modo de cantar y consolidó su característico fraseo. A lo largo de su carrera registró cerca de cien discos y colaboró con orquestas de renombre como Pontier, Baffa-Berlingieri, Pugliese, Piazzolla y la Filarmónica del Teatro Colón.
En la década de 1980 Goyeneche consolidó su presencia mediática con apariciones en televisión y cine; grabó con Jorge Porcel y actuó en la película Sur, de Pino Solanas. Interpretó versiones de Piazzolla, Ferrer y Gardel, entre ellas Naranjo en flor, Balada para un loco y Volvió una noche, destacándose también por Malena, Afiches, La última curda, Cafetín de Buenos Aires, Che bandoneón y El último café. Participó en Yo canto tangos (1989), un disco del cantante español Dyango.
Según la crónica de su trayectoria, Goyeneche dejó el alma en los escenarios y, en sus años noventa, solía bromear: “Me duele hasta el traje”. Murió el 27 de agosto de 1994. Sus últimas grabaciones incluyeron un dúo con Mercedes Sosa en el tango Los Mareados y una colaboración con el violonista Antonio Agri y el guitarrista Esteban Morgado en Viejo ciego.








