Marta Minujín, artista plástica argentina
Marta Minujín (Buenos Aires, 30 de enero de 1943) es una artista plástica reconocida por sus instalaciones índustriales y participativas, cuya trayectoria abarca décadas de experimentación entre París, Nueva York y Buenos Aires. Su trabajo combina happenings, intervención en el espacio público y expresiones del Pop Art, con una marcada preferencia por involucrar al público en la experiencia artística y cuestionar los límites entre arte y vida.
Inició su formación en artes plásticas y, tras recibir primeras becas en Francia a principios de la década de 1960, desarrolló proyectos que quebraron los esquemas del arte tradicional. En 1964 recibió el Premio Di Tella y, al año siguiente, participó en la renovación de su lenguaje con happenings que buscaban la participación del público. Su colaboración con Rubén Santantonín en La Menesunda (1965) y otras experiencias semilla de sus instalaciones de gran formato la colocaron como una figura clave de la escena latinoamericana y global; desde entonces mantuvo una relación con la vanguardia neoyorquina, fortalecida tras su beca de la Fundación Guggenheim en 1966. A lo largo de su carrera ha realizado más de 40 exposiciones individuales y más de 70 colectivas, con obras en colecciones de instituciones como el Museo Guggenheim de Nueva York, Centre Pompidou y Tate, entre otras, y ha obtenido reconocimientos como el Premio Konex de Platino en 1982 y otro Konex en 2002 en categorías relacionadas con instalaciones y performances.
En los años recientes, Minujín ha continuado desarrollando proyectos de gran envergadura en espacios públicos. Entre sus obras destacadas se encuentran “La escultura de los sueños” y “Golosina emocional”, dos instalaciones inflables que, respectivamente, ocuparon la explanada del Palacio Libertad en 2024 y 2025. La primera propone una experiencia inmersiva y sensorial para los espectadores dentro de un conjunto de piezas que simulan un recorrido onírico, mientras que la segunda se presentó como una propuesta interactiva de doce metros de largo que invita a la participación del público. Ambos proyectos continúan la línea de su interés por disolver los límites entre público y obra, y por llevar el arte fuera de los museos hacia el espacio público y la experiencia compartida. Las instalaciones en Palacio Libertad se enmarcan dentro de una trayectoria que ha llevado a Minujín a exponer en ciudades de todo el mundo y a mantener relevancia en el panorama del arte contemporáneo.








