Publicada el: 13 de febrero de 2026 :: 6:55 am

Noroeste de Siria: familias enfrentan duras condiciones invernales

Noroeste de Siria: familias enfrentan duras condiciones invernales

La población civil de Siria sigue lidiando con las secuelas de 14 años de conflicto, incluso tras el fin de la guerra activa. En zonas rurales de Homs, Hama, Alepo e Idlib, viviendas e infraestructuras han sido devastadas y decenas de miles de personas aún viven en campamentos y refugios improvisados, enfrentando inviernos duros y una dependencia prolongada de la ayuda humanitaria, que ha disminuido en los últimos años, según Médicos Sin Fronteras (MSF).

MSF señala que, pese a que millones han podido regresar a sus hogares, muchas familias desplazadas continúan sin capacidad económica para reconstruir sus vidas. Sus casas quedaron destruidas y los servicios básicos son escasos o inexistentes, lo que ha obligado a una parte de la población a depender de ayudas que no siempre llegan con la continuidad necesaria. En medio de estos escenarios, los meses de invierno son particularmente peligrosos y requieren una respuesta sostenida para evitar riesgos vitales.

En Idlib, especialmente en Harim y en las inmediaciones de Salqin, más de 50 campamentos siguen albergando a miles de personas, muchas en refugios hechos con materiales recuperados o ladrillos. Las condiciones invernales incluyen filtraciones de agua, acumulación de nieve y techos poco estables que ofrecen escasa protección frente al frío y las inclemencias. Um Ali, madre de tres, relató que el techo de plástico de su refugio cedió ante la nevada y que la familia no pudo retirar la nieve por vivir en una zona montañosa.

Al Fardan, otro campamento, fue testigo de que, cuando empezó a nevar, algunos refugios no podían sostenerse. Según la organización, la ayuda de emergencia que llegó al inicio de la crisis se ha reducido con el tiempo y muchas familias se ven obligadas a arreglárselas con recursos limitados. Abu Musa, residente de uno de los campamentos, recordó que “ha pasado un año y algunos meses desde la última vez que recibimos ayuda de organizaciones humanitarias”.

Las necesidades siguen siendo considerables: acceso limitado a alimentos, atención médica, ropa de invierno, mantas y medicamentos; algunas prisas clínicas disponen de suministros escasos y cobran por servicios, lo que deja a muchos fuera del alcance de la atención básica. En Idlib, MSF indicó que entre diciembre y febrero distribuyó alrededor de 600 toneladas de briquetas y lonas a 2.000 familias en 21 campamentos, además de 1.400 colchones, 4.200 mantas y kits de higiene y cocina para 700 familias en Salqin y Harim, y 150 tiendas de campaña en Armanaz. Estas entregas buscan ayudar a enfrentar el frío y reducir riesgos inmediatos, aunque la brecha entre necesidades y asistencia persiste, afirmó la organización.

Osama Joukhadar, responsable de logística de MSF, describió las condiciones en los campamentos: “La gente aquí vive en refugios extremadamente frágiles. Están expuestas al frío, al viento y a la nieve. Cada invierno, las familias luchan por sobrevivir. Estamos intentando proporcionar apoyo básico, una ayuda pequeña pero esencial para que puedan atravesar los meses más fríos”.

En las gobernaciones de Daraa y Damasco Rural, MSF repartió alrededor de 3.000 calefactores, además de colchones y mantas, entre noviembre y febrero, para apoyar a familias desplazadas que siguen expuestas a condiciones meteorológicas extremas y a viviendas inseguras. En Qamishli y Derik/Al Malikiyah, el noreste del país, la organización respondió a necesidades de personas desplazadas recientemente, llegadas desde Tabqa, Raqqa y Al-Hasakeh bajo lluvias persistentes y temperaturas bajas.

La historia de las personas desplazadas en Siria subraya que, si bien las noticias pueden haber cambiado, las consecuencias humanas del conflicto siguen vigentes y requieren una respuesta continua y coordinada para garantizar acceso a necesidades básicas y protección en el largo plazo.