Somalia: las admisiones por desnutrición desbordan el Hospital de Baidoa, Somalia
Entre marzo y mayo, casi 1.400 pacientes ingresaron en el Centro de Alimentación Terapéutica Hospitalaria del Hospital Regional de Bay. Aunque la capacidad pasó de 50 a 125 camas, el centro trabaja por encima de sus límites.
MSF pidió ampliar con urgencia la respuesta de emergencia, con más distribución de alimentos, apoyo a los medios de vida, acceso al agua y asistencia nutricional, antes de que aumente el riesgo para más vidas.
Los ingresos mensuales en las salas hospitalarias que apoya se duplicaron: de 287 pacientes en marzo a 572 en abril. En mayo se mantuvieron en niveles altos, con más de 500 niños y niñas ingresados.
La cifra de abril fue más de tres veces superior a la registrada en el mismo mes del año pasado. Desde marzo, los equipos han evaluado a más de 4.000 niños y niñas, y casi uno de cada dos menores de 5 años presentaba desnutrición aguda.
Aunque los niveles suelen subir en la temporada de escasez, los registrados este año son los más altos para esta época desde 2023. La situación coincide con una crisis humanitaria y alimentaria agravada por varias temporadas de lluvias fallidas y una sequía prolongada.
En Somalia, 6,5 millones de personas, aproximadamente una de cada cuatro, sufren grave inseguridad alimentaria. Las zonas rurales y las comunidades desplazadas de la región de Bay y distritos vecinos figuran entre las más afectadas.
«Nuestras salas de desnutrición en Baidoa están llenas», afirmó Allara Ali, coordinadora del proyecto de MSF en Baidoa. Dijo que se han convertido todos los espacios disponibles, incluidas otras salas del hospital, tiendas de campaña y oficinas, en áreas de tratamiento.
«Cada semana siguen llegando más niños, en condiciones cada vez más críticas», añadió. Según explicó, muchas familias han perdido sus medios de vida y su ganado, y han agotado sus recursos tras viajar durante días en busca de ayuda.
La falta de financiación y la reducción de la ayuda han dejado a las familias con poco apoyo. La asistencia alimentaria y económica, el apoyo a los hogares afectados por la sequía y los servicios preventivos de nutrición son hoy casi inexistentes.
La crisis nutricional coincide además con brotes de sarampión y difteria. Desde abril de 2025, los equipos en Baidoa han tratado más de 3.200 casos sospechosos de sarampión y al menos 33 niños han muerto. Más del 90% de los pacientes no estaba vacunado.
Entre enero y mayo de 2026, 11.800 niños y niñas con desnutrición aguda moderada o grave fueron admitidos en el centro ambulatorio de alimentación terapéutica de Baidoa. A principios de junio, casi 6.000 seguían en tratamiento activo. Además, 251 mujeres embarazadas y lactantes recibieron apoyo nutricional.
Adegay, madre de cinco hijos y residente en Gofgaduud, a 30 kilómetros de Baidoa, llevó por primera vez a su hija pequeña al Hospital Regional de Bay después de dos meses de enfermedad.
«Llevamos dos años de sequía y la cosecha no nos dio nada», explicó. «No nos queda nada. Mi hija tenía mucha fiebre y el cuerpo hinchado. Intenté todo en casa antes de traerla aquí. Hace un año que no recibimos ningún tipo de ayuda».
MSF ha ampliado la capacidad de tratamiento y reforzado las actividades de agua, saneamiento e higiene para reducir el impacto de la sequía. Sus equipos distribuyen unos 170.000 litros de agua al día mediante camiones cisterna a 17 emplazamientos de Baidoa.
También está en marcha la construcción de 150 letrinas, y se prevé repartir artículos básicos no alimentarios, como bidones y kits de higiene menstrual, para apoyar a las familias afectadas.
Sin embargo, la respuesta médica por sí sola no basta. Muchos niños reciben el alta y vuelven a las mismas condiciones de hambre, con alto riesgo de recaída.
La desnutrición grave puede tratarse, pero demasiados niños llegan al hospital cuando ya están en estado crítico o nacen con bajo peso, además de sufrir infecciones y otras complicaciones. Para algunos, la ayuda llega demasiado tarde.
«Estamos tratando a niños las 24 horas del día, pero el tratamiento por sí solo no resolverá esta crisis», afirmó Frida Athanassiadis, coordinadora médica de MSF en Somalia.
«Hacemos un llamamiento a los donantes y a otras organizaciones para que amplíen de forma urgente la asistencia alimentaria y el apoyo a los medios de vida, incluidas las transferencias de efectivo para los hogares afectados por la sequía, así como el suministro de agua», añadió.
«También es imprescindible aumentar la asistencia nutricional para niños y mujeres embarazadas y lactantes, ampliar la capacidad de tratamiento y reforzar las campañas de vacunación. Cada semana de retraso cuesta vidas».








