Los niños y las niñas, afectados de forma desproporcionada por el deterioro de las condiciones de vida en Gaza
Niños como el suyo, que representan aproximadamente la mitad de la población de Gaza, afrontan desde octubre de 2023 un grave deterioro de su salud y bienestar, según MSF, por la destrucción del sistema sanitario y el empeoramiento de las condiciones de vida, el acceso al agua y al saneamiento.
La organización afirma que esta situación está provocada por lo que describe como el genocidio perpetrado por el Estado de Israel. Sus equipos médicos lo constatan en clínicas y hospitales con los que colaboran.
MSF trata a decenas de miles de niños con afecciones respiratorias, gastroenteritis, infecciones cutáneas y diarrea.
Solo entre enero y abril de este año, sus equipos en dos docenas de centros sanitarios de la Franja de Gaza realizaron 86.000 consultas médicas a menores de 15 años e ingresaron a otros 4.860.
Los recién nacidos y los lactantes siguen siendo una de las poblaciones más vulnerables de Gaza. Entre septiembre de 2025 y marzo de 2026, se registraron 112 muertes neonatales en los hospitales de Al Helou y Nasser, que cuentan con apoyo de MSF.
Eso supone el 6% del total de ingresos. Las principales causas de muerte fueron la insuficiencia respiratoria y la sepsis.
En el hospital pediátrico de campaña de Deir al Balah, en el centro de Gaza, los lactantes de entre 1 y 12 meses representan ahora el 58% de todos los ingresos pediátricos, el doble que en otros contextos de crisis en los que trabaja la organización.
Los lactantes se ven afectados de manera desproporcionada por las enfermedades diarreicas y otras infecciones. Su sistema inmunitario aún se está desarrollando y no pueden combatirlas como los niños mayores o los adultos.
“Los programas de vacunación sistemática se han visto interrumpidos en numerosas ocasiones, lo que ha dejado a los niños en una situación de vulnerabilidad. Cuando los lactantes tienen diarrea, su cuerpo pierde más agua, el volumen sanguíneo disminuye y el corazón no puede bombear suficiente sangre. Sin tratamiento, un lactante sano puede correr un grave riesgo de muerte en cuestión de días”, explica Anas Masadeh, coordinador médico de MSF en Gaza.
Tras casi tres años de desplazamiento forzoso masivo y de destrucción de la infraestructura civil, incluidos los sistemas de abastecimiento de agua, la población palestina sigue viviendo en refugios y tiendas de campaña superpoblados, sin acceso adecuado a agua potable, sin un sistema de saneamiento operativo y sin suficientes suministros de higiene.
Los bebés están expuestos a agua contaminada a diario.
Los refugios, hacinados y, en su mayoría, tiendas de campaña precarias con mala ventilación, facilitan la rápida propagación de patógenos. La situación se agrava por las plagas fuera de control que proliferan en Gaza, incluidas las ratas.
La mala ventilación se refleja en el número persistentemente elevado de niños ingresados con infecciones agudas de las vías respiratorias.
Los equipos de MSF han tratado un número creciente de mordeduras de roedores entre niños y observan una elevada incidencia de enfermedades cutáneas infecciosas, especialmente sarna.
En el primer trimestre de 2026, los menores de 15 años representaron el 60% de los pacientes tratados por enfermedades cutáneas en tres de sus clínicas.
“Aunque se trate a un niño, los demás vuelven a infectarse porque no podemos lavar la ropa adecuadamente ni limpiar la ropa de cama”, se lamenta Ahmed, de 35 años.
MSF sostiene que las autoridades israelíes siguen restringiendo la ayuda médica y humanitaria vital, lo que genera condiciones de vida insalubres e indignas y priva a los niños de Gaza de una vida sana y de cualquier posibilidad de recuperación.








