Autoridades anuncian respuesta al peor brote en cinco años
Un brote de cólera en la zona de salud de Ruzizi ha afectado a más de 800 personas y es considerado el más grave en cinco años, según información de MSF. Las autoridades sanitarias informan que, tras ocho semanas de respuesta, el número de casos ha descendido alrededor de un 90% y la epidemia está bajo control, aunque persisten desafíos en la calidad y el acceso al agua potable.
Según testimonios recogidos por el equipo médico, Tanishaka, agricultor de 48 años, relató que tuvo dolores intensos de estómago, vómitos y diarrea durante la noche. “Cuando vi que mi estado empeoraba, avisé a mis vecinos, que me ayudaron a pagar una moto para que me llevara al hospital”, afirmó. Las autoridades describen que la trayectoria de la enfermedad se vio facilitada por las dificultades de acceso a servicios básicos en la localidad de Sangé, donde varias personas han sido atendidas por la infección.
Desde hace meses, los hogares de Sangé han carecido de acceso fiable a agua potable debido a la falla de dos puntos de captación y a su inaccesibilidad por presencia de grupos armados. “La población no podía acceder a los sistemas de filtración, que estaban obstruidos por arena y suciedad. La gente se quedó sin agua segura”, explicó Mamadu Diallo, responsable del equipo médico de MSF. Ante la falta de alternativas, muchos bebieron agua no tratada de ríos o canales de riego.
En respuesta al brote, MSF ha apoyado el Centro de Tratamiento de Cólera del Hospital General de Sangé y el Centro de Salud de Ndunda, además de instalar más de 50 puntos de cloración en la zona de salud de Ruzizi. El objetivo es lograr que el agua pueda filtrarse y clorarse adecuadamente. “El libre acceso al agua potable es el principal problema en la zona y debe abordarse como prioridad”, indicó Edwige Baluga, coordinadora médica de la organización.
El desplazamiento forzado provocado por el conflicto ha contribuido a la propagación de la enfermedad, ya que personas que huyen de los combates llegan a la zona sin información suficiente sobre medidas de prevención. MSF señala que se está sensibilizando a líderes comunitarios sobre higiene, reconocimiento temprano de síntomas y prácticas de limpieza y desinfección de recipientes de agua para evitar reinfecciones.
Con más de 800 personas atendidas, el brote en la zona de salud de Ruzizi es el más grave en cinco años. La epidemia se ha intensificado por los desplazamientos continuos entre los frentes de conflicto entre las FARDC, sus aliados Wazalendo y el grupo armado AFC/M23. Busime, una de las personas desplazadas que acompañó el relato, comentó que llegó a Sangé hace un mes huyendo de la guerra en Kigurwe para buscar condiciones de vida más estables, mientras Nakitula, madre de 25 años en tratamiento, explicó que regresó a la zona para continuar realizando trabajos esporádicos que le permitan sostener a su familia. A finales de enero, una explosión dejó víctimas y heridas, lo que obligó a evacuar temporalmente Sangé por seguridad; las operaciones se reanudaron de forma remota hasta mediados de febrero.








