Publicada el: 27 de febrero de 2026 :: 7:03 am

Concluyen actividades en Mueda y se inicia la transición a las autoridades

Concluyen actividades en Mueda y se inicia la transición a las autoridades

Médicos Sin Fronteras (MSF) informó que proporcionó atención médica a comunidades desplazadas y de acogida en los distritos de Mueda, Nangade y Muidumbe, en la provincia de Cabo Delgado, en el norte de Mozambique, tras un recrudecimiento de la violencia que persiste desde 2017. La organización indicó que, tras cuatro años de respuesta ante la emergencia y con la reapertura de servicios de salud, concluyó sus actividades en esos tres distritos, aunque advierte de necesidades humanitarias persistentes en la región.

Según MSF, en 2021 hombres armados vinculados a un grupo afiliado al Estado Islámico en Mozambique lanzaron un ataque contra Palma, localidad costera a unos 100 kilómetros al noreste de Mueda. El operativo dejó zonas civiles, hoteles y vecindarios residenciales afectados, viviendas incendiadas y miles de personas que huyeron hacia la maleza circundante. La organización señaló que la violencia provocó un desplazamiento masivo y que sus equipos proporcionaron atención médica de emergencia en Palma y en los lugares de desplazamiento en Cabo Delgado.

Con el paso de las oleadas de violencia hacia Mocímboa da Praia, Macomia, Muidumbe y otros distritos, Mueda se convirtió en refugio para decenas de miles de desplazados. MSF indicó que los equipos desplegaron clínicas móviles, brindaron atención de urgencia, apoyaron el agua y el saneamiento en los campamentos y ofrecieron servicios de salud mental a personas que afrontaban pérdidas y traumas repetidos.

La organización explicó que, a medida que la seguridad mejoró y algunas personas comenzaron a regresar a sus hogares, adaptó sus actividades para reforzar los centros de salud existentes. En el Hospital Rural de Mueda, MSF dijo haber aportado personal médico, suministros y apoyo técnico para atención de urgencia, maternidad, pediatría y neonatal, diagnóstico y tratamiento de VIH y tuberculosis, y servicios de referencia. En Nangade y Muidumbe, la cooperación sanitaria se enfocó en centros que atendían a comunidades desplazadas y de acogida, además de fortalecer redes de agentes comunitarios de salud y promotores sanitarios, mejorando la vigilancia y la continuidad asistencial.

La organización señaló que, a medida que la situación dejó de ser de emergencia y los centros de salud retomaron su funcionamiento, desde 2024 se inició una transferencia progresiva al Ministerio de Salud y a socios locales. Según MSF, las acciones se centraron en fortalecer capacidades clínicas y de farmacia, impartir formación en preparación ante emergencias y vigilancia, atención de enfermedades crónicas y salud mental, y derivación de víctimas de violencia de género. También se donaron suministros médicos esenciales para apoyar la continuidad de los servicios sanitarios.

Al concluir 2025, MSF indicó que el conflicto volvió a demostrar su volatilidad, con nuevos ataques y enfrentamientos que provocaron nuevos desplazamientos. Más de 90.000 personas huyeron entre septiembre y diciembre, y alrededor de 23.000 llegaron al distrito de Mueda en octubre. Muchas personas ya habían sido desplazadas en múltiples ocasiones y algunas regresaron a los mismos campamentos que habían dejado atrás. En respuesta, la organización afirmó haber ampliado su atención en campamentos como Eduardo Mondlane, Nandimba y Lianda, así como a comunidades como Nanili, en la frontera con Mocímboa da Praia, intensificando medidas de prevención y control de infecciones y facilitando derivaciones para atención urgente. También se ampliaron los servicios de salud mental para abordar el impacto psicológico del desplazamiento cíclico y la inseguridad.

MSF señaló que la crisis resalta la fragilidad de los servicios sanitarios en el norte de Mozambique y las dificultades para acceder a la atención. Aunque las actividades en Mueda han concluido, la organización reiteró que las necesidades humanitarias en Cabo Delgado permanecen elevadas y que el acceso a la atención sanitaria sigue siendo limitado tanto para desplazados como para comunidades de acogida, con un riesgo continuo de nuevos desplazamientos donde se recrudece la violencia. En ese marco, MSF afirmó mantener su compromiso de responder a las necesidades cambiantes y de proveer asistencia médica y humanitaria en Mozambique.