Atienden a refugiados burkineses en Koro
Actualmente, la región alberga a más de 100.000 refugiados, según fuentes locales. Sus condiciones de vida requieren asistencia humanitaria urgente.
Entre ellos está N.P., que llegó en agosto de 2025 junto con su marido y sus tres hijos. Vive en el asentamiento de Kenewaye, a las afueras de Koro, y acudió a una de las clínicas móviles con uno de sus hijos.
“Llegamos sin nada y no tenemos medios para pagar atención médica. Mi hijo sufría un dolor de oído; hoy, gracias a la clínica, ha podido recibir tratamiento”, explica.
Muchas personas refugiadas llegan sin recursos económicos. La mayoría vive en asentamientos de acogida y refugios precarios situados en torno a las aldeas, mientras que otras son acogidas por familias locales. En ambos casos, el acceso a los servicios de salud es limitado.
Para responder a estas necesidades, MSF desplegó desde octubre de 2025 clínicas móviles en colaboración con el distrito sanitario de Koro. Operan en los asentamientos de Kenewaye, Benebana, Sandjourou y Sana, con el objetivo de acercar la atención médica a las personas desplazadas.
Los casos que requieren una atención más especializada son derivados y atendidos en el centro de salud de referencia de Koro o en el hospital de la ciudad. Los equipos están compuestos por personal de medicina, enfermería, obstetricia, salud mental y promoción de la salud.
Las clínicas móviles ofrecen consultas de medicina general, atención prenatal, vacunación infantil para menores de 5 años, cribado nutricional y derivación médica de los pacientes que necesitan cuidados más complejos.
“El objetivo es acercar la atención sanitaria a las personas recién llegadas que viven lejos de los centros de salud. La distancia y la inseguridad dificultaban enormemente el acceso, especialmente para las mujeres embarazadas”, explica el doctor Pascal Bouragué Dembélé, médico de las clínicas móviles de MSF en Koro.
“Muchas preferían dar a luz en casa durante la noche antes que desplazarse hasta el centro de salud de Koro por miedo o por falta de medios de transporte”, añade.
Durante las consultas, los equipos también organizan sesiones de educación para la salud sobre higiene, prevención de la malaria y la desnutrición, prevención de la violencia sexual y apoyo psicosocial.
“Algunas familias nos cuentan que sus hijos no tienen al día el calendario de vacunación de sus lugares de origen. Revisamos las cartillas y administramos las vacunas de rutina para reducir el riesgo de brotes epidémicos en asentamientos marcados por el hacinamiento y unas condiciones sanitarias precarias”, dice Dembélé.
Los desplazamientos de población están vinculados a la creciente inseguridad en la región del Sahel. Desde 2023, MSF proporciona asistencia multisectorial que incluye atención médica, apoyo psicosocial, atención comunitaria, asistencia en centros de salud y hospitales de referencia, además del suministro de agua potable.
Cada mes, la organización distribuye una media de 1.575.000 litros de agua a través de 15 puntos de abastecimiento instalados y financiados por ella misma. También ha construido 80 letrinas y duchas en los asentamientos que acogen a refugiados en la ciudad y en las zonas periféricas.
En 2025, MSF asistió a 25.634 refugiados mediante 19.771 consultas médicas, acompañó 1.943 partos, vacunó a 2.374 niños y niñas, proporcionó apoyo psicosocial a 5.637 personas y trató a 7.511 pacientes con malaria.








